¿ESTÁN ASOCIADAS LA GENIALIDAD Y LA CREATIVIDAD CON EL CONFLICTO EMOCIONAL?

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Isabel Valenzuela en su artículo 7 LOCURAS Y EXTRAVAGANCIAS DE GRANDES CIENTÍFICOS, nos dice que “las personas muy inteligentes también suelen ser bastante extravagantes, aunque gracias a sus aportes, sus locuras quedan de lado y pasan a ser anécdotas, y cuenta las paradojas de grandes científicos, como Pitágoras, Nikola Tesla, Robert Oppenheimer, Buckminster Fuller, Paul Erdős, Richard Feynman y Oliver Heaviside “que nos ayudarán a entender mejor qué pasa dentro de esas mentes brillantes”. El poeta y escritor norteamericano Edgar Allan Poe afirma que “La ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia”.

A Albert Einstein se le atribuye esta frase: “Tengo una pregunta que a veces me tortura: estoy loco yo o los locos son los demás”, pero al margen de la verdad científica o no que esa idea de unir la genialidad a la locura, sea cierta, podemos evidenciar “que alrededor de los grandes genios y talentos suelen construirse leyendas sobre su excentricidad o costumbres especiales” (Nvindi). Por ejemplo, Demócrito se quitó la vista para poder pensar con mayor lucidez y crear la teoría sobre la estructura del átomo y tachado de loco; “Charles Dickens necesitaba un silencio absoluto para escribir y su estudio tenía que estar escrupulosamente organizado, con el escritorio frente a la ventana y, sobre él, sus plumas de ganso y tinta azul junto a un jarroncito de flores frescas, un abrecartas, una bandejita con un conejo encima y dos estatuillas de bronce. Los hijos de Thomas Mann tenían prohibido hacer ruido entre las nueve de la mañana y mediodía; el novelista alemán escribía sólo en ese lapso y todo lo que llegara después debía esperar al día siguiente. Para evitar interrupciones, Tolstoi se aseguraba de que todas las habitaciones contiguas a su estudio estuvieran cerradas con llave antes de sentarse a escribir” (P. Unamuno, El Mundo, España), Isaac Newton, presumía de los beneficios de la castidad, y Benjamín Franklin de los beneficios de sus “baños de aire” sin ropa.

¿Dónde está la frontera entre genialidad y enfermedad?, Francisco Mora sostiene que “el genio es una persona con extraordinarias capacidades, focalizadas en alguna materia, y con capacidad para alumbrar ideas abstractas nuevas y expresarlas, es decir, de crear“.

La Licenciada y Magister Zaria Gorvett, nos presenta a Albert Einstein como “el maestro de combinar la genialidad con hábitos raros”, y analiza algunas de sus particularidades formas de vivir:

DORMIR NO MENOS DE DIEZ HORAS:

“Se sabe que dormir es bueno para el cerebro, pero Einstein se tomó ese consejo más en serio que la mayoría”, y fue que la teoría de la relatividad “se le ocurrió cuando soñaba con vacas electrocutadas”. “¿Pero es esa inspiración del sueño cierta?”, Gorvett afirma que “Cuando caemos dormidos, el cerebro entra en una serie de ciclos. Cada 90-120 minutos fluctúa entre el sueño ligero, sueño profundo y la fase REM (movimiento ocular rápido) que, hasta hace poco, se creía desempeñaba el rol principal en el aprendizaje y la memoria”; y ese tipo de sueño se caracteriza por rápidas ráfagas de actividad cerebral, que sucede “miles de veces en la noche y cada una dura solo unos pocos segundos”, conocidas como huso del sueño o ritmo sigma, que aumenta la energía eléctrica en las estructuras profundas del cerebro, y provoca el tener una mayor “inteligencia fluida”, “la habilidad para resolver nuevos problemas, usar la lógica en nuevas situaciones, e identificar patrones”. Es la clase de inteligencia que Einstein tenía en abundancia y guarda consonancia con su menosprecio por la educación formal y su recomendación de “nunca memorizar algo que puedas consultar”.

CAMINATAS DIARIAS:

Einstein recorría a pie, unos cinco kilómetros para ir y volver a la Universidad de Princeton, (USA). Caminar distrae el cerebro de tareas más intelectuales y obliga a concentrarte en poner un pie delante del otro y no caerte. “Pero es ahí donde aparece la “hipofrontalidad transitoria” que, básicamente, significa moderar la actividad en ciertas partes del cerebro, especialmente los lóbulos frontales que participan en procesos más elevados como la memoria, el juicio y el lenguaje. Al reducir un poco esa actividad, el cerebro adopta un estilo totalmente distinto de pensar, que puede llevarte a nuevas percepciones que no obtendrías sentado en tu escritorio”.

COMER ESPAGUETIS:

Aunque no se sabe a ciencia cierta que se alimentaba especialmente de fideos, Einstein afirmó ”que sus cosas favoritas de Italia eran “los espaguetis y el matemático Levi-Civita”, y tenía razón, pues según Leigh Gibson, profesor de psicología y fisiología en la Universidad de Roehampton, Inglaterra, sostiene que “habitualmente la evidencia sugiere que cerca de 25g de carbohidratos (37 hebras de espagueti) es algo beneficioso, pero si duplicas esa cantidad podrías en realidad perjudicar tu capacidad de pensar”.

ANTIPATÍA AL USO DE MEDIAS:

A pesar que no hay ningún estudio sobre el andar sin medias, él le escribió a la que sería su esposa: “Cuando era joven, me di cuenta que el dedo gordo siempre terminaba abriendo un hueco en la media. Así que dejé de usarlas”.

“Según Francisco Mora, existe una base genética del genio, aunque se ha investigado poco. Del mismo modo, el ambiente es fundamental: “En la selva, aislados, un Mozart o un Einstein hubiesen sido como chimpancés. Hay que tener en cuenta que el 75% de nuestro cerebro se hace con el ambiente”. La creatividad está asociada también con el conflicto emocional. “La insatisfacción es lo que empuja al genio a crear, y eso tiene un fundamento neurológico” (Mónica López Ferrado, en el País (Barcelona, España).

Si desea, le sugerimos completar la información con la lectura del artículo fuente: LOS EXCÉNTRICOS HÁBITOS DE ALBERT EINSTEIN Y QUÉ LECCIONES ÚTILES NOS ENSEÑAN


REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF



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