Emilia Ferreiro: Los chicos ya vienen formados por la pantalla y recién en la escuela ingresan al papel escrito

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La profesora argentina Emilia Beatriz María Ferreiro Schavi (Buenos Aires, 1937) radicada en México, ostenta el grado de Doctora en Psicología, con especialización en psicología genética, en la Universidad de Ginebra, Suiza; y redactó su tesis bajo el asesoramiento de Jean Piaget.
En el diálogo con por Juan Pablo Csipka para Página 12, afirma que el profesor como la persona que es “capaz de tomar decisiones que trasciendan en lo formación del alumno; demostrar interés y habilidad en los avances educativos, que beneficien la educación y formación del estudiante, realizando un trabajo en el que se analice cualitativamente los objetivos y las estrategias de la alfabetización” (cf Blog Lamuneka).

Por motivos únicamente educativos y formación permanente, compartimos partes de las preguntas y respuestas, cuyo enlace, para ingresar a la publicación original difundido por Publicaciones Psicopedagogía, lo indicamos al final de este artículo. Algunos de los textos en negritas o en cursivas, son nuestras. Les invitamos a conocer este diálogo sobre temas como los valores de libertad de igualdad, solidaridad, de dignidad, de la persona humana, la tecnología, los medios de comunicación actuales y su impacto en el lenguaje y la alfabetización, y sin duda la corresponsabilidad de todos los agentes del proceso enseñanza – aprendizaje.

Juan Pablo Csipka: ¿Cómo fue el abordaje de la lengua escrita?

Emilia Ferreiro: “Se entiende a la escritura a través de una forma muy simplificada, de correspondencias.  La idea es que a cada sonido corresponde una letra, y no es así, porque hay más de un sonido para una letra y viceversa. […]  Entonces no se puede hablar de código tan fácilmente, porque un código debe ser riguroso, cono el código de barras, sino no funciona. […]”.

Juan Pablo Csipka: O sea que, como código, el idioma escrito es imperfecto.

Emilia Ferreiro: “Exacto. Si se mantiene la idea simplificada de la escritura como código, tenemos un código imperfecto. Y si no es perfecto, no sirve en la realidad social. De ahí que yo discutiera el reduccionismo fónico: uno de sus problemas serios es que la escritura dejó de ser representación de la lengua para pasar a serlo de sonidos elementales. La lengua es más que ruido, desde que Saussure habló del signo bifásico, que tiene significado y significante”.

Juan Pablo Csipka: Y usted se plantó contra esa concepción.

Emilia Ferreiro: “Lo que he defendido durante años es que para entender el proceso de alfabetización, tanto de niños como de adultos, hay que comprender la complejidad del fenómeno de la escritura, que no es menor que el de la lengua oral. Ambos son objetos complejos, no reducibles a códigos. […]  Si algo no funciona se va hacia el otro extremo, y así no se construye. El lenguaje no se reduce a lo sonoro, también es sintaxis, la combinación de palabras es esencial. Las lenguas cambian en a su modo”.

Juan Pablo Csipka: ¿Cómo se produce ese cambio?

Emilia Ferreiro: “Nosotros creamos sustantivos todo el tiempo, vienen prestados de otros idiomas, incluso del lenguaje tecnológico, como hardware o software. Hay verbos que adoptan nuevos significados: ”bajar” el programa, “abrir” el archivo. Son verbos que ampliaron su rango de significado. También se crean verbos nuevos, como chatear. Los verbos nuevos son terminados en ar, pero no creamos los elementos sintácticos fundamentales: artículos, conjunciones, nuevas desinencias verbales”.

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Juan Pablo Csipka: ¿Qué rol juega Internet en los cambios del idioma?

Emilia Ferreiro: “[…] Va a una velocidad impactante. Por la cantidad de usuarios de esos dispositivos, que aumentan en forma exponencial y afectan a todas las profesiones. Y porque la diseminación fue espectacular, más rápida que la de la TV. En su momento parecía que el fax era lo máximo, y de golpe llega algo superior. Y encima, lo que antes eran objetos separados ahora son funciones de un mismo objeto material: el celular permite hablar por teléfono, pero también sacar fotos, mandar correos”.

Juan Pablo Csipka: ¿Cómo afectan estos cambios a la experiencia educativa?

Emilia Ferreiro: “Son objetos muy atractivos para los chicos. Son la generación de los botones, todo lo hacen apretando sobre un dispositivo. Para mí, el problema es que se vuelve difícil construir nociones de tiempo y causalidad. […] Ciertos usos tecnológicos confunden a los chicos respecto de la relación de tiempo y espacio recorridos.Se pierde esa relación, y eso desconcierta. Creo que ni Piaget imaginó los desafíos de los chicos contemporáneos para construir nociones de tiempo y espacio”.

Juan Pablo Csipka:  ¿Cómo ve la frontera entre el preescolar y la primaria?

Emilia Ferreiro: “Hoy se tiende a ver que no hay una frontera brutal entre ambos, y eso es afortunado. En una época el preescolar se definía en términos lúdicos […] Mientras que la primaria es la ruptura y ya no hay más juego. […]  El preescolar tiene ahora contenidos de aprendizaje […] Hoy se comprende que los aprendizajes fundamentales aparecen entre los 4 y los 7 años. No hay que inquietarse  si algunos empiezan a los 5 ni angustiarse porque a los 6 no se lee”.

Juan Pablo Csipka:  ¿La escuela  incorpora la experiencia previa de aprendizaje?

Emilia Ferreiro: “Por lo general la desdeña. Hoy tiene mucho que ver con los nuevos dispositivos, eso hace que todo cambie. Las maestras vienen de la cultura libresca y hoy se amoldan a las pantallas. Los chicos ya vienen formados por la pantalla y recién en la escuela ingresan al papel escrito. […] con chicos más expertos en pantallas que sus maestros”.

Juan Pablo Csipka:  Cuando un chico repite de grado, ¿cuánto de ese fracaso corresponde a la escuela?

Emilia Ferreiro: “Es muy fácil delegar en el chico el fracaso. El maestro debe asumir con convicción que en el curso todos van a aprender. El problema es que, lamentablemente, y esto está comprobado que sucede en muchos países, el maestro hace una tipología del alumnado en su cabeza: estos son los que estudian, aquellos los más rezagados, los otros son los revoltosos. Lo que uno hace como adulto ante un chico cuando está convencido de que va a aprender no es lo mismo que hace con el preconcepto de que el alumno va a fracasar”.

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Emilia Ferreiro: “Aun no hemos asumido las consecuencias de la revolución tecnológica,  […] Todos andan con celulares, todos, en cada profesión. A nivel de la escuela el tema es saber trabajar con los materiales. Un libro es un objeto al que se le da entidad de fuente seria. Eso hay que saber entenderlo en la web. Los jóvenes leen más que antes, pero hay nuevos modos de lectura y falta tener criterios de confiabilidad. Ese es un problema mayúsculo, porque uno puede creer cualquier cosa. La escuela debería pensar cómo trabajar eso, que es algo nuevo, que no estaba en la agenda escolar previa. No son criterios similares a los de la cultura libresca”.

La entrevista completa, que les sugerimos leer, la encuentra en este enlace: “NI PIAGET IMAGINÓ LOS DESAFÍOS DE LOS CHICOS CONTEMPORÁNEOS”.

REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF



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