Consejos para cuidar la salud mental de los docentes en tiempos de educación a distancia: 4 claves para el autocuidado docente

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El contexto actual de crisis sanitaria, económica y social, establece un clima lleno de obstáculos que ponen a prueba nuestras capacidades. Es en este contexto que se enmarca el texto que presentamos a continuación, ofreciendo unos breves consejos para que los docentes puedan sobrellevar con menos dificultades el proceso de adaptación a esta nueva forma de relacionarnos, de educar y de vivir que, al parecer, ha llegado para quedarse. En este sentido, es importante que los docentes no solo trabajemos la actualización en cuanto a recursos y materias curriculares o didácticas, sino que incorporemos también prácticas que nos permitan gestionar nuestras emociones frente a contextos adversos y cambiantes como el actual.

La crisis que ha generado el coronavirus nos ha afectado como sociedad en los más diversos ámbitos, lo que ha dejado huella en la vida personal de todos los ciudadanos del planeta. Esta crisis nos ha obligado a modificar nuestros hábitos y rutinas; cuestionar nuestras prioridades y replantear muchos aspectos de nuestras vidas. En este proceso, no todos cuentan con las herramientas para sostener el cambio en condiciones emocionales adecuadas, es por eso que algunos consejos para hacer más llevadera la carga pueden ser importantes en este contexto.

En el caso particular de los docentes, los cambios derivados de la distancia entre profesores, profesoras y estudiantes, ha llevado a modificar casi todas las rutinas que las clases presenciales permitían. En este caso, los docentes, además de llevar el peso personal y familiar que todos hemos debido enfrentar, deben gestionar el aprendizaje de sus estudiantes sin tener las condiciones mínimas aseguradas para eso, además de que una gran mayoría no dominaba las herramientas tecnológicas necesarias para la educación a distancia. En ese contexto se entiende que la carga emocional de los docentes les esté pasando la cuenta y su salud mental no se encuentre en las mejores condiciones.

Bajo este escenario, la psicóloga María Virginia López, entrega algunos consejos que buscan ayudar a proteger la salud mental de los educadores y profesores de nuestro país:

1. En un escenario de incertidumbre y de poco control acerca de los avances y aprendizajes de los niños y niñas, es importante evitar que inunde la frustración y los sentimientos de inseguridad. Para esto, sugerimos estar conscientes y aceptar que estamos viviendo un proceso diferente. La invitación es a ser flexibles y probar diferentes maneras para alcanzar nuestras metas u objetivos.

2. Es recomendable realizar pausas activas durante el día, que ayuden a relajarse y volver a conectar con lo que se está haciendo. Algunas ideas podrían ser: baile entretenido, yoga, una película de humor, o tan solo tomar 5 minutos para mirar por la ventana y respirar profundo. Es importante no quedarse detenido en los obstáculos. Cuando te encuentres con uno, toma una pausa y vuelve a mirarlo desde otra perspectiva.

3. Es importante focalizarse en el “aquí y ahora”, y no en lo que podría venir, ya que eso desestabiliza nuestro equilibrio psíquico, físico y emocional. En este sentido, es importante:

  • Comenzar a trabajar la apertura al cambio. Reconocer que estamos viviendo una pandemia, y debido a esto debemos adaptarnos a las normativas de salud, a los cambios en las diferentes modalidades de enseñanza- aprendizaje, a los nuevos desafíos, etc.
  • Revisar y volver a establecer nuestras metas, objetivos y proyectos. Aceptar que los plazos fijados no serán los mismos y que debemos ser creativos, flexibles e innovadores para rediseñar el cumplimiento de nuestros objetivos.
  • Y lo más importante es entender que no todos los niños y niñas irán al mismo ritmo que los demás, no todos los padres podrán cumplir todas las expectativas que tenemos de ellos, debido a que todos están viviendo el mismo proceso que tú estás viviendo con tu familia.

Finalmente, la invitación es a otorgarles a los niños y niñas todas las posibilidades de aprender (materiales, guías, actividades, etc.), poner en práctica sus habilidades y generar conocimientos nuevos, considerando el proceso individual y familiar por el cual todos estamos pasando, sin presionarlos con una fecha específica y siendo tolerantes con quienes no pueden cumplir con todas las tareas asignadas.

4 Claves para el autocuidado docente

“Las emociones nos hablan de lo valioso e importante que cada persona es; de ahí que el poder de los docentes es saber llegar al corazón de cada estudiante, siempre y cuando sepan que allí hay un príncipe o una princesa dispuesta a responder; sólo hay que buscar la palabra adecuada que permite atravesar el bosque intrincado de espinas que tiene cada cual…”

Clave 1: Viva de acuerdo a su propósito

Conéctese con lo más esencial de ser docente: la relación con los estudiantes. Practique maneras de vincularse con ellos: escribirse correos electrónicos, enviarse mensajes de voz, participar de videollamadas; genere actividades para compartir y mantener el vínculo con sus estudiantes, como un proyecto de investigación en casa, la organización de foros grupales y otros encuentros que apoyados por la tecnología pueden aportar a mantenerle ligado a su
propósito de vida.

Priorice y tome decisiones de acuerdo con el grado de necesidad y felicidad que le otorgue la actividad. En el siguiente gráfico se propone una manera clarificadora de abordarlo:

Clave 2: Recupere energía para su bienestar

Existen acciones que activan su energía y aportan a su bienestar. Estas son el realizar algún ejercicio físico como bailar, hacer una clase de zumba guiada en la web o caminar en el espacio y condiciones que disponga. Lo que importa es empezar, y al inicio se recomienda partir por algo fácil y si puede, incorpore a otros miembros de la familia.

Otra acción que entrega energía de largo aliento es generar momentos de calma; realice actividades de disfrute, que permitan que sus pensamientos descansen y releven emociones positivas.

De la misma manera, contribuye mantener horarios para dormir. Los procesos del cerebro que nos ayudan a aprender y recordar son especialmente activos mientras la persona duerme, por lo que se necesita dormir para pensar claramente, reaccionar rápido y asentar la memoria, entre otros muchos procesos que se activan al dormir y al lograr calidad de sueño. Dicho de otro modo, lo bien que se descanse y lo bien que se funcione al día siguiente dependerá del tiempo total que se haya dormido y cuanto de las diferentes etapas del sueño se haya tenido.

Por último, mantenga tiempos de juego, tiempos de inactividad y de conexión con otros.

Así también existen acciones extractoras de la energía y que contaminan su bienestar en tiempos de crisis. Un ejemplo de esto es la intoxicación de información. La Organización Mundial de la Salud ha reconocido que la crisis actual está causando estrés público y una forma de reducir el impacto es evitar estar expuesto 24 horas al día a las noticias y datos. No hay que obsesionarse con el seguimiento de los datos, las tasas de infección y demás especulaciones que van y vienen sobre la pandemia. El desgaste o agotamiento emocional es algo que muchas personas pueden experimentar; por lo que se sugiere regular la exposición a la información. Sea realista y consuma información oficial dosificadamente.

De la misma manera sucede con el consumo excesivo de café, cigarro, pantalla y chateo permanente resultan ser energizantes de corto aliento, además de causar efectos indeseables en la salud como tendinitis por inadecuada posición física; resecamente de ojos y alteración del sueño por exposición permanente a pantallas; procesos y aumento de dependencia a drogas legales como cigarrillos y alcohol, entre otros.

Clave 3: Conduzca sus pensamientos y emociones

Tras 20 años de investigaciones, Carol Dweck ha demostrado que las creencias que las personas tienen de sí mismas y de sus capacidades afectan profundamente la forma en que se enfrentan los desafíos de la vida, ella las llama mentalidad de crecimiento y mentalidad fija.

Una mentalidad fija, estima que tiene cualidades intrínsecas, inamovibles y que no son cambiables; por lo que sí una persona estima que tiene solo un cierto nivel de inteligencia, una cierta personalidad y un determinado carácter moral, equivale a señalar que no podrá hacer mucho frente a los desafíos de la vida.

Por el contrario, la mentalidad de crecimiento coloca un punto de partida distinto al estimar que las cualidades básicas se pueden cultivar por medio del esfuerzo, diferentes estrategias y dedicación. Demostrado está que atendiendo a sus aptitudes e intereses las personas pueden cambiar ante estímulos que apunten al desarrollo de todas sus capacidades, con dedicación y estrategias de aprendizajes adecuadas. De ahí que frente a los desafíos una mentalidad de crecimiento tendrá siempre algo qué hacer, partiendo por asumirlos.

La actual situación actual de pandemia está poniendo a prueba el tipo de mentalidad que cultiva cada cual. Aun cuando existen elementos de la situación actual que no se pueden alterar, existen variados aspectos que dependen de cada persona atender para transformar la cuarentena en momentos propicios para desarrollar el cerebro, a través del crecimiento personal, conexión social y laboral, como por ejemplo: el trabajo remoto, cursos y clases a distancia; talleres de manualidades online; cultivar nuevos conocimientos medioambientales para transformar los desperdicios orgánicos en aportes para la tierra, cultivar alimentos en espacios reducidos, entre otros.

Para ejercitar la mentalidad de crecimiento, responda a la pregunta: ¿Cómo aprovechar de mejor manera esta situación? Crea en sí mismo, en el potencial de cambio personal que posee y sea perseverante, practique permanentemente.

Brené Brown en su libro “El Poder de tu vulnerabilidad” acuñó el concepto del “nunca es suficiente” o la cultura de la escasez no es la abundancia. Señala: “creo que abundancia y escasez son dos lados de una misma moneda. Lo opuesto a escasez es la suficiencia, o lo que yo llamo vivir con todo el corazón (…) se trata fundamentalmente de vulnerabilidad sintiéndose valioso: esdecir, enfrentar la incertidumbre, la exposición y los riesgos emocionales, sabiendo que soy suficiente”. Una verdadera aceptación implica poder decir “soy suficiente”. Estoy haciendo lo mejor posible, dadas mis circunstancias, dados los conocimientos que tengo y la información que manejo.

La autocompasión es sencillamente tratarse a sí mismo con bondad e indulgencia en los momentos de dolor, como un motor para la superación y salir de la precariedad a la abundancia en esta dicotomía que plantea Brown, que empuja a probar incesantemente, caminos nuevos para superar errores. Es una forma sana de enfrentar el fracaso que nos libera la energía que permite intentarlo de nuevo. Es una manera muy concreta de practicar el hábito de pensamiento optimista.

Se hace necesario considerar y prestar atención a las emociones: no intente negar o poner sobre las emociones un manto lógico sobre ellas con frases como: “tengo que concentrarme y controlarme o perderé la cabeza”. Las emociones dan sentido a todas las experiencias que realizamos, son un patrimonio de la biología humana y deben integrarse mediante la aceptación, para lograr un manejo de ellas.

A continuación, se sugieren algunas preguntas para practicar la conducción de las emociones:

  • ¿Cómo me siento? (tristeza, ansiedad, miedo, frustración, nostalgia…); reconocer y no enredar las emociones para identificarlas claramente sin el desgaste de darle vueltas y vueltas en la cabeza lo que sólo aumenta la evasión de las emociones y el desgaste emocional cuando están
    amalgamadas.
  • ¿Cómo se expresa esa emoción? en mi cuerpo, mi expresión facial, mi actitud hacia la vida.
  • ¿Cómo le hablarías a otro que te contara que se siente de esa manera? Ahora háblate a ti mismo de esa manera, con autocompasión.
Clave 4: Cuide sus relaciones

La gratitud o la capacidad de ser agradecidos, es la capacidad de sentir y expresar aprecio por lo que has recibido en tu vida, ya sea por cosas específicas, actos concretos o por la contribución de otra persona. Implica tener una alta conciencia de todo lo que se ha recibido sin hacer mérito, atribuyéndolo a quien corresponde, ya sea una persona, la vida misma o a un Ser Superior.

A modo de ejercicio, al finalizar el día registre en un cuaderno algo por lo que esté agradecido. Invite a sus estudiantes a realizar este ejercicio también y proponga compartirlo, al inicio o al final de cada contacto que vaya teniendo con sus estudiantes. También puede ser una buena actividad para compartir en familia y con amigos.

Este contenido ha sido publicado originalmente por EDUCREA (Chile) y Ministerio de Educación (Chile).

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ENLACE DE LECTURA:

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LECTURA 1: 4 CLAVES PARA EL AUTOCUIDADO DOCENTE
LECTURA 2: 
ORIENTACIONES PARA LAS FAMILIAS





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