En una entrevista concedida a Europa Press y realizada por Marisol Nuevo Espín, el coach, presentador y autor Pedro García Aguado profundiza en las dinámicas familiares contemporáneas y en los efectos negativos de un estilo educativo sobreprotector y permisivo. García Aguado —conocido por su trayectoria deportiva, mediática y su trabajo en programas centrados en la intervención con jóvenes y familias— sostiene que el enfoque que muchos padres adoptan hoy en día no solo es ineficaz, sino que puede propiciar conductas autoritarias y dificultades de adaptación social en los hijos.
Sobreprotección, permisividad y consecuencias conductuales
De acuerdo con García Aguado, los padres sobreprotectores y permisivos son los que están dando peor resultado en la educación actual. Este estilo de crianza, caracterizado por evitar que los hijos vivan adversidades, resolver excesivamente sus problemas y ceder ante demandas repetidas, favorece que los niños y adolescentes internalicen patrones conductuales centrados en la consecución de lo inmediato sin asumir responsabilidades. Como resultado, se generan hijos con comportamientos tiránicos, acostumbrados a salirse con la suya mediante la insistencia y sin desarrollar habilidades de afrontamiento.
García Aguado explica que todos, en cierta medida, ejercemos tiranía desde pequeños —por ejemplo, llorando para obtener atención— pero que corresponde a los padres poner límites que enseñen a gestionar la frustración y no perpetuar conductas dominantes que luego se consolidan en la adolescencia y adultez.
La seguridad emocional no se construye evitando dificultades
García Aguado enfatiza que los límites claros generan seguridad emocional en los hijos. Contrario a la creencia de que permitir que los niños “hagan lo que quieran” los hace más felices, el experto sostiene que esa libertad sin estructura conduce a inseguridad y a una incapacidad para manejar los propios impulsos y emociones. Los padres deben, por tanto, ser referentes y tener claridad en sus valores propios para poder transmitirlos con coherencia.
El rol del esfuerzo y las normas en la formación del carácter
Otro aspecto central de la entrevista es la importancia de enseñar el valor del esfuerzo y la aceptación de normas sociales. García Aguado denuncia que muchos padres actuales tienden a facilitar excesivamente la vida de sus hijos, eliminando obstáculos y, con ello, la posibilidad de que aprendan a superarlos. Este patrón de crianza, ligado a una cultura de satisfacción inmediata y de “todo rápido y fácil”, perjudica la formación de resiliencia, un rasgo clave para enfrentar adversidades futuras.
Tecnología, límites y responsabilidad parental
En el contexto de la digitalización y el acceso temprano a dispositivos tecnológicos, García Aguado alerta sobre los riesgos de entregar móviles y acceso a Internet sin establecer normas claras de uso. La falta de supervisión y regulación en este ámbito puede profundizar conductas tiránicas si los niños interpretan la ausencia de límites como carta blanca para suprimir reglas y responsabilidades.
Hijos distintos, estrategias coherentes
El experto también reconoce que no todos los hijos responden igual a las normas. Algunos internalizan límites con facilidad y otros requieren repetición y paciencia. Sin embargo, el mensaje es consistente: la perseverancia en la educación estructurada, con límites definidos, es preferible a ceder ante la presión emocional de los hijos. Rendirse frente a las demandas reiteradas es, según García Aguado, el origen de muchos comportamientos tiránicos.
Reflexión final: educar para la vida
La entrevista deja en claro que la crianza no se trata simplemente de evitar el sufrimiento o satisfacer deseos, sino de preparar a los hijos para la vida real. Esto implica enseñarles a aceptar normas, enfrentar frustraciones, responsabilizarse de sus actos y construir una identidad basada en la autonomía y el esfuerzo. García Aguado propone que el arte de educar radica en acompañar, no reemplazar, el proceso de desarrollo de cada hijo.
Redacción | Web del Maestro CMF






