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Catherine L’Ecuyer: Cuando un colegio subordina sus decisiones en función de «aparecer» o «subir» en los rankings entonces deja de ser un colegio y pasa a ser un negocio

La autora advierte que los rankings empujan a escuelas a priorizar marketing y digitalización, relegando fines pedagógicos y convirtiendo la educación en un producto competitivo.

En abril de 2015, el diario ABC publicó una extensa entrevista realizada por la periodista Laura Peraita a la pedagoga y autora Catherine L’Ecuyer, con motivo del lanzamiento de su libro Educar en la realidad (Editorial Plataforma Actual). En esa conversación, L’Ecuyer desarrolla una crítica profunda al uso acrítico de la tecnología en la educación y, especialmente, a la deriva de muchos centros escolares que toman decisiones no por razones pedagógicas, sino por presión externa, imagen y posicionamiento.

Uno de los puntos más contundentes de la entrevista es su análisis del impacto de los rankings educativos. L’Ecuyer advierte que cuando un colegio subordina sus decisiones en función de “aparecer” o “subir” en los rankings, deja de ser un colegio y pasa a comportarse como un negocio. La autora explica que el ranking de los 100 mejores colegios en España otorga puntos a los centros por digitalizarse, lo que empuja a muchos a incorporar pantallas y dispositivos no porque mejoren el aprendizaje, sino porque mejoran su visibilidad. En ese contexto, la educación deja de guiarse por sus fines y comienza a regirse por lógicas de marketing y competencia.

Esta crítica se enmarca en una visión más amplia sobre los mitos educativos contemporáneos. L’Ecuyer sostiene que la educación no es verdadera por ser revolucionaria, sino que es revolucionaria por ser verdadera. Innovar, señala, no siempre significa cambiar, y mucho menos seguir modas tecnológicas sin discernimiento. Cambiar por cambiar no tiene sentido si ese cambio no responde a los fines esenciales de la educación: ayudar a cada niño a desarrollar la perfección de la que es capaz su naturaleza.

En ese sentido, la autora cuestiona con firmeza la sustitución masiva del libro de texto por tabletas. Asegura que es un error del que nos arrepentiremos, especialmente en Educación Primaria, donde el uso de estos dispositivos puede interferir con el aprendizaje de la lectoescritura. Aunque reconoce que las tabletas motivan, aclara que se trata de una motivación para la diversión, no para el aprendizaje, y que esa motivación externa no se traduce en mejores resultados académicos. El problema no es solo tecnológico, sino profundamente humano: ninguna herramienta digital puede reemplazar la sensibilidad de un maestro capaz de discernir qué necesita cada alumno.

La entrevista también aborda los efectos cognitivos del uso intensivo de pantallas. L’Ecuyer desmonta el mito del “nativo digital” y advierte que el multitarea tecnológico conduce al colapso de la memoria de trabajo, a la superficialidad del pensamiento y a la dificultad para sostener la atención. El exceso de información irrelevante, afirma, lleva al déficit de pensamiento, y un niño o adolescente con déficit de pensamiento se convierte en un candidato ideal para la manipulación ideológica.

Finalmente, la autora llama la atención sobre la infancia y el papel de las familias. Las pantallas, explica, no son herramientas neutras en edades tempranas, porque desplazan experiencias esenciales: tocar, experimentar, observar la realidad y construir sentido. La mejor preparación para el mundo online no es una exposición temprana a la tecnología, sino una infancia rica en experiencias reales. Para L’Ecuyer, escuchar a los niños, ofrecerles atención y devolverles el asombro por la realidad es una tarea irrenunciable. La atención, concluye, es el termómetro del amor y una forma profunda de generosidad.

Redacción | Web del Maestro CMF | Fuente: ABC

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