Mendoza, 10 de noviembre de 2025. Una nueva denuncia por acoso en entornos digitales volvió a encender las alarmas en la provincia de Mendoza. Cristina Carrasco, vecina de Coquimbito (departamento de Maipú), denunció que su hija de 8 años fue víctima de un intento de extorsión sexual tras ser contactada a través del videojuego Roblox y posteriormente por Facebook Messenger.
Según relató la madre en un programa radial de Radio Nihuil, el contacto comenzó con un perfil que simulaba ser una niña de 12 años. La supuesta menor inició una conversación amistosa y compartió imágenes familiares para generar confianza. Con el tiempo, el vínculo derivó en un caso de grooming: el acosador ofreció Robux —la moneda virtual de Roblox— a cambio de fotografías personales de la niña.
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De la seducción a la extorsión
Al principio, las solicitudes parecían inocentes. Sin embargo, pronto se transformaron en exigencias de imágenes de cuerpo entero y con la ropa levantada. En un momento, el perfil envió una fotografía de una niña desnuda, acompañada de la exigencia de recibir una imagen similar. Ante la negativa, el agresor pasó a la amenaza: “Tengo tus fotos. Si no me pasás las que te pedí, las voy a enviar a tus contactos”, escribió, mostrando nombres de familiares obtenidos del perfil de Facebook de la menor.
El miedo se instaló de inmediato. La niña dejó de jugar en línea y, desde entonces, teme volver a conectarse. Carrasco, por su parte, realizó la denuncia en la fiscalía y recibió instrucciones de conservar los mensajes y capturas de pantalla como prueba.
Investigación en curso
Desde el Ministerio Público confirmaron que este tipo de casos se encuentra en aumento y que, aunque la situación fue advertida a tiempo, el riesgo suele ser mayor cuando las víctimas son adolescentes, quienes muchas veces no informan a sus padres por vergüenza o temor. La causa está en etapa investigativa y aún no se ha identificado al responsable del perfil.
Carrasco reconoció que desconocía el término “grooming” hasta que vivió la experiencia. “No sabía que se llamaba así ni qué era. Después que me pasó empecé a investigar, pero antes no le sabía poner nombre al delito”, expresó.
Un problema creciente
El caso expone nuevamente la vulnerabilidad de los niños en plataformas digitales y la facilidad con la que los agresores pueden trasladar el contacto desde un videojuego hacia redes sociales, utilizando información personal para manipular y extorsionar. Las autoridades insisten en la importancia de la supervisión parental y la educación digital para prevenir este tipo de delitos.
Redacción | Web del Maestro CMF






