La importancia del autocuidado en los docentes

La salud laboral de los docentes es un factor clave para los establecimientos educacionales, ya que impacta directamente en la calidad de sus procesos educativos, pero no hablamos sólo de la salud física, la docencia también implica un alto desgaste emocional. Es imprescindible que los profesores se hagan cargo de su realidad laboral e incorporen a su rutina el autocuidado, lo que finalmente impactará positivamente en su calidad de vida.

El trabajo que realizan los educadores, por lo general, es uno que requiere mucho esfuerzo físico, mental y hasta emocional. Esto se debe a que diariamente el maestro debe atender a muchos estudiantes con diferentes necesidades y aptitudes, y esto puede llegar a ser muy agotador; por lo que prácticamente pasa a segundo y hasta tercer plano un aspecto fundamental: ellos a nivel personal, por eso en este artículo abordaremos el autocuidado para educadores.

Muchas son las veces en que  los docentes también deben llevarse trabajo a sus casas, lo que puede aumentar sus niveles de estrés y cansancio. Es importante mencionar que el trabajo del educador en el hogar, aunque con menos estudiantes porque se trata de sus propios hijos, también puede llegar a ser bien extenuante; pues la educación se da en el mismo entorno familiar, donde también se realizan las tareas domésticas, entre otras.

Para evitar llegar a un nivel donde se sientan muy estresados o agobiados, y puedan continuar laborando, le brindamos los siguientes consejos de autocuidado para educadores:

1. Amar y disfrutar su trabajo

Podría parecer obvio este consejo pero si no ama su trabajo y no disfruta lo que hace, difícilmente va a sentirse feliz, y su trabajo no será excelente. Esto podría causar una mayor irritabilidad en su carácter, particularmente hacia los estudiantes o su familia.

2. Realizar ejercicios de meditación

Antes de comenzar su trabajo, en la escuela o en la casa, el maestro puede realizar ejercicios de respiración. También puede recurrir a la meditación porque le ayudará a comenzar el día con una mejor actitud. En esta actividad podría involucrar a sus estudiantes o hijos.

3. Realizar ejercicios físicos

Una buena manera de liberar el estrés y la ansiedad es haciendo ejercicios físicos. Estos podrían ser cinco minutos de ejercicios cardiovasculares y también sería excelente incluir a los alumnos en esta actividad, pues les ayudará a sentirse más activos y con energía.

4. Alimentarse de manera saludable

La alimentación sana es importante para todos. Pero, cuando nuestra profesión y vocación exige atender a otros seres humanos, particularmente niños, es muy importante alimentarse bien; para así poder sentirnos con energía y con buena salud. A su vez, le estamos dando un buen ejemplo a ellos.

5. Educarse continuamente

Un educador también debe educarse continuamente. Puede hacerlo sobre diferentes temas que le ayuden al autoconocimiento, y a mejorar sus destrezas de enseñanza. Esto se puede lograr a través de buenas lecturas y talleres educativos.

6. Tener un pasatiempo

Cuando tenemos estrés y vamos a una consulta, una de las primeras cosas que nos puede preguntar un médico es si nos dedicamos tiempo para nosotros mismos. Así que no lo pensemos tanto, practiquemos algún pasatiempo que nos distraiga y ayude a bajar las tensiones y ansiedad.

Si internalizamos la importancia de dedicarnos tiempo y tomamos acción, nuestra tarea educativa será una más positiva. Además resultará mucho más proactiva y de bien para los demás.

7. Prevenir la fatiga del docente

El primer paso es reconocer la necesidad de autocuidado del docente. Es necesario crear espacios en la agenda para parar y satisfacer nuestras propias necesidades, para entrar en un equilibrio entre dar y recibir. Esto no sólo ayudará a mejorar tu propio bienestar socioemocional, sino que al mismo tiempo mejorará tu capacidad de estar presente con tu alumnado, contribuyendo a crear escuelas más amables y conscientes que faciliten el aprendizaje.

La práctica de la autocompasión implica tomar medidas y hacer cambios positivos en nuestras vidas, y cuando entramos en este proceso de autocuidado, los docentes pueden volver a reconectarse con su profunda motivación y entusiasmo por acompañar las experiencias educativas del alumnado.

8. Aprender a ser nuestro mejor amigo o amiga

¿Te has preguntado alguna vez si eres más amable con los demás que contigo mismo o misma? Si observamos a un buen amigo o compañero que está sufriendo, es probable que nos despierte una motivación genuina para poder aliviar su malestar. Eso es compasión.

Nuestro reto es poder ofrecernos ese cuidado y amabilidad a nosotros mismos cuando vivimos momentos estresantes. En otras palabras, aprender a ser nuestro mejor amigo. Esto es lo que denominamos como autocompasión. La autocompasión consciente combina las habilidades del mindfulness y la autocompasión, proporcionando una herramienta poderosa para la resiliencia emocional.

Hay estudios que evidencian cómo las personas que son más compasivas tienden a tener mayor felicidad y satisfacción en su vida, mejores relaciones sociales, salud física y menos ansiedad y depresión. Gracias al entrenamiento en mindfulness y autocompasión podemos mejorar nuestra capacidad de resiliencia y hacer frente a situaciones tales como crisis de salud, fracasos personales o desafíos en el aula.

9. Empezar por ti… ponte la máscara de oxígeno

Si quieres aprender a brindar mindfulness y autocompasión, empieza por ti. ¿Te apetece empezar a practicar? Podemos realizar la práctica ‘Descanso de la autocompasión’ (una adaptación de la actividad propuesta por Kristin Neff, la investigadora y psicóloga más destacada en el estudio de la autocompasión). Tiene dos objetivos básicos:

  • Empezar a entrenar la autocompasión en la vida cotidiana.
  • Reconfigurar nuestro cerebro para desarrollar la resiliencia.

Lo ideal es que la realices en el momento que sientas que te vas a enfrentar ante un desafío en el aula, un malentendido entre compañeros, o bien cuando te venga una preocupación, para fortalecer tu presencia conectada.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Vista en la siguiente dirección: vhlblog.vistahigherlearning.com



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