La escuela del Siglo XX ya murió. Estas son las competencias que un docente debe dominar hoy: competencias digitales, emocionales y ambientales… o el alumno queda atrás

La educación cambió: sin competencias digitales, emocionales y ambientales, el docente se queda atrás… y arrastra al estudiante al rezago inevitable.

Entendemos que las competencias educativas del Siglo XXI son las destrezas, conocimientos y actitudes necesarias para tener éxito en un mundo cambiante como el que estamos viviendo, caracterizado por la tecnología y la globalización.

Las competencias que necesitamos conocer, adquirir y prepararnos para enseñar en las escuelas, se enfocan principalmente en el «saber hacer» y la aplicación del conocimiento en diversas situaciones, y se suelen agrupar en categorías denominadas como las 4 C (pensamiento crítico, colaboración, comunicación y creatividad) y otras habilidades cruciales como: la resolución de problemas complejos, la alfabetización digital, la iniciativa, la flexibilidad y la capacidad de aprender durante toda la vida.

Nuestra experiencia educativa en las aulas se desarrollaba -no hace tanto- alrededor de un pizarrón, tizas, plumones y libros en papel… “Hoy en día, aunque siguen presentes, en muchos centros se han incorporado nuevas herramientas digitales para facilitar la enseñanza y el aprendizaje y así desarrollar desde una base educativa- el concepto de competencias digitales.” Entendiendo las competencias, como “el conjunto de habilidades y conocimientos necesarios para realizar un uso seguro y eficiente de las tecnologías de la información y las comunicaciones tanto en el ámbito personal como profesional.” (cf ¿Qué son las competencias digitales? Importancia y ejemplos. )

Sin embargo, las competencias digitales no forman parte exclusivamente del ámbito educativo y pueden aplicarse en áreas como la comunicación y el ocio, o en cualquiera profesión donde se requieran conocimientos y estrategias para usar medios digitales y tecnologías de la información y la comunicación. Éstas nos facilitan el usar dispositivos digitales, aplicaciones de comunicación y redes para acceder y gestionar información, crear y compartir contenido digital, comunicarnos, colaborar y resolver problemas para una realización personal efectiva y creativa, el aprendizaje, el trabajo y las actividades sociales en general.

A pesar de esto, cabe recordar que las competencias digitales no consisten únicamente en saber utilizar algunas herramientas digitales o quedarse en la tecnología «convencional», sino hacer un uso seguro, creativo y, sobre todo, crítico a partir del surgimiento de las nuevas tecnologías y las oportunidades que brindan.” (IBIDEM).

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La tarea docente es justamente conocer primero y tener las competencias digitales, emocionales y ambientales, para poder -eficaz y sabiamente acompañar en el aprendizaje y buen uso de la tecnología digital de los estudiantes, y el desarrollo de tres tipos de competencias: digitales, emocionales y ambientales.

  • Competencias digitales: Son las habilidades para usar la tecnología de forma segura y crítica. Incluyen buscar información, entenderla, crear contenidos y compartirlos responsablemente.
  • Competencias emocionales (o socioemocionales): Ayudan a los estudiantes a conocerse mejor, manejar sus emociones, ponerse en el lugar del otro, convivir de forma respetuosa y tomar decisiones responsables.
  • Competencias ambientales (o de sostenibilidad): Permiten comprender cómo funciona el ambiente, cuidarlo y actuar de manera responsable para construir comunidades más justas y sostenibles.

Pero ¿son las competencias digitales solo tarea de la escuela? No. Es muy importante, en la educación del Siglo XXI, entender que la competencia digital es aquella capacidad de conocer y manejar éticamente un conjunto de habilidades que hacen más fácil el trabajo en equipo, el aprendizaje autodirigido, el pensamiento crítico, la creatividad, la comunicación, las relaciones humanas y el proceso enseñanza – aprendizaje.

Y ¿Por qué se ve esta importancia?  Enumeremos algunas, sin pretender agotarlas:

  1. Porque la vida diaria es digital: hoy las personas usan celulares, redes sociales, bancos digitales y aplicaciones para casi todo; y los estudiantes necesitan aprender a usar estos entornos con criterio, no solo por motivos escolares sino para su vida diaria.
  2. Porque la comunicación ocurre en plataformas digitales: videollamadas, mensajería, correo, redes sociales, que requieren habilidades para comunicar, interpretar información y comportarse de manera segura. Es importante conocer las normas de convivencia digital y manejo crítico de información.
  3. Porque el ocio de los estudiantes también es digital: videojuegos, videos, música, fotografía, edición y creación de contenido, y que necesitan aprovecharse para desarrollar la creatividad digital, conciencia social y pensamiento crítico.
  4. Porque todas las profesiones -todas- usan tecnología: la educación actual, medicina, turismo, agricultura, arte, comercio, ingeniería, … todas incluyen herramientas digitales. Esto nos está exigiendfo formar competencias digitales y preparar a los estudiantes para el mundo laboral real.
  5. Porque la ciudadanía digital ya es parte de ser ciudadano: los trámites civiles, información pública, seguridad en línea, participación social: todo ocurre en entornos digitales. Esto nos obliga a enseñar a los estudiantes a ser responsables y críticos como “ciudadanos online”.
  6. Porque la transformación digital afecta a toda la sociedad: todas las instituciones, empresas y servicios funcionan con plataformas tecnológicas. Y los estudiantes deben tener la habilidad para navegar este ecosistema y evitar desigualdades.

Estas razones las puede usted ampliar en estos enlaces:

UNESCO – Marco de Competencias Digitales para la Educación 2023 (Búsqueda recomendada: “UNESCO Digital Competence Framework 2023 PDF”).

UNESCO – “Competencias para el siglo XXI”

(Búsqueda recomendada: “UNESCO competencias siglo XXI”).

No somos pocos los que, en diversos y amplios lugares del mundo, la pandemia de la COVID-19 hizo que en nuestros centros educativos tuviéramos que incorporar aceleradamente estas competencias -y prepararnos sin mayor aviso- para afrontar cambios en las formas de aprender y trabajar. Esta circunstancia, a pesar de las dificultades generadas, -pues algunos espacios educativos estaban en pésimas condiciones de infraestructura- nos representó una oportunidad para adaptar y transformar el uso de la tecnología en un momento que hasta hoy no cesa de avanzar y desarrollarse en forma exponencial. Y hasta hoy -salvo mejor parecer- es un. desafío que nos anima a la creatividad y a desarrollar nuestra capacidad de asombro.

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En buen número de sistemas educativos, luego de las exigencias y respuestas que planteó cambios en la Educación a causa del COVID 19, las tecnologías digitales han pasado de ser proyectos independientes a redes de herramientas y programas que vinculan a las personas y los objetos en todo el mundo, y ayudan a hacer frente a los desafíos personales y mundiales.

La innovación digital ha demostrado su capacidad para complementar, enriquecer y transformar la educación, y posee el potencial para acelerar el avance en la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4) para la educación, así como para transformar los modos de acceso universal al aprendizaje.

El tener las competencias digitales (uso seguro, crítico y creativo de tecnologías digitales), emocionales (habilidades para gestionar las propias emociones y las relaciones interpersonales); y ambientales –o de sostenibilidad- (se refieren a la comprensión y actuación para proteger el medio ambiente), reforzarán la calidad y la pertinencia del aprendizaje, reforzar la inclusión y mejorarán -salvo mejor opinión- la gestión y la gobernanza de la educación. Estas competencias permiten un aprendizaje más significativo, inclusivo y relevante, además de fomentar relaciones interpersonales saludables, promover la creatividad y el pensamiento crítico, y fortalecer la conciencia sobre el cuidado del medio ambiente.

En síntesis, el desarrollo de competencias digitales, emocionales y ambientales no solo prepara a los estudiantes para enfrentar los retos del siglo XXI, sino que también enriquece nuestra enseñanza, consolidando nuestra vocación a la trascendencia. Además, al incorporarlas de manera estratégica, contribuyen a mejorar la gestión educativa y el manejo de las aulas, asegurando que la educación no solo transmita conocimientos, sino que forme personas capaces de actuar de manera responsable, ética y participativa en todos los ámbitos de la sociedad.

«Necesitamos la tecnología en cada aula y en las manos de cada estudiante y de cada profesor, porque es el bolígrafo y el papel de nuestro tiempo y es la lente a través de la cual experimentamos gran parte de nuestro mundo».  (David Warlick)

Redacción | Web del Maestro CMF


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