Inger Enkvist es una reconocida pedagoga y escritora sueca, experta en educación comparada y crítica de los sistemas educativos modernos. Profesora emérita de la Universidad de Lund, ha dedicado su carrera a analizar políticas educativas y sus efectos en el desarrollo de los estudiantes. Entre sus libros más influyentes destacan La buena y la mala educación, Educación: guía para perplejos, y Repensar la educación, donde aborda temas como la disciplina, el esfuerzo y el rol esencial del maestro en el aula. Su trabajo ha sido clave en debates educativos tanto en Europa como en América Latina, donde es una voz respetada por su enfoque crítico y directo.
En este fragmento de la entrevista concedida al programa El Sentido de la Birra con Ricardo Moya, Enkvist reflexiona sobre las causas del bajo rendimiento escolar, las frustraciones de los docentes vocacionales y los errores de los políticos al implementar dinámicas educativas que, en lugar de reducir desigualdades, las han ampliado.
Vocación docente y frustración en el aula
Enkvist subraya que los profesores que llegan a la docencia por vocación suelen experimentar altos niveles de frustración. Aunque entran al aula con ilusión, compromiso y deseos de hacer el bien, la realidad del sistema educativo los golpea con fuerza. La falta de apoyo institucional, la baja valoración social de la profesión y las condiciones adversas hacen que muchos se “quemen” rápidamente.
“Cuanto más ideales tiene un joven profesor, peor suele ser su decepción”, afirma. Y esto no es un problema aislado: es una consecuencia de políticas educativas que han degradado la figura del maestro hasta convertirlo, a ojos de la sociedad, en un simple cuidador, más que en un formador de personas.
Factores reales en el éxito académico
Uno de los puntos más polémicos de Enkvist es su afirmación de que los factores genéticos y familiares influyen enormemente en el desarrollo académico, algo que los políticos rara vez reconocen. Según ella, al menos la mitad del éxito escolar proviene de lo que el estudiante “tiene dentro”. A esto se suma la organización y estabilidad del hogar: un ambiente tranquilo, una familia que funcione con normalidad y un cierto nivel cultural en casa son elementos que favorecen el aprendizaje.
La pedagoga también resalta la importancia de la colaboración entre la escuela y los padres. Cuando las familias transmiten el valor del estudio, aunque el colegio no siempre lo refuerce, el estudiante logra sostener su esfuerzo y obtener mejores resultados.
Lo que no conviene decir en política
Para Enkvist, el discurso dominante que explica las diferencias educativas solo en términos socioeconómicos es superficial y políticamente conveniente. En realidad, lo determinante es la atención al niño, la estabilidad emocional y cultural en el hogar, y un sistema escolar bien organizado con buenos profesores.
Los políticos, en cambio, han diseñado un sistema que refuerza la idea de que “el dinero lo es todo” en educación, porque es un relato más fácil de sostener y de usar en campañas. Sin embargo, el modelo implantado a partir de los años 60 —que se suponía debía reducir desigualdades y favorecer la movilidad social— ha producido lo contrario: ha aumentado las brechas. Y reconocer este fracaso no conviene a las autoridades.
Hacia dónde deberían mirar los sistemas educativos
La pedagoga propone medidas claras para transformar la situación:
- Atraer a personas intelectualmente sólidas a la docencia, con pasión por su asignatura y vocación de transmitir conocimiento.
- Defender la calma en el aula, impidiendo que nadie destruya el ambiente de aprendizaje.
- Dar apoyo real a los docentes, mediante cursos de orientación y formación continua.
- Medir lo que se aprende año a año, no para castigar, sino para detectar problemas y reforzar la enseñanza.
Ejemplos internacionales muestran que el cambio es posible: países de Asia del Este, Estonia, Irlanda o incluso Reino Unido han mejorado sus niveles de comprensión lectora y resultados académicos al aplicar políticas coherentes y exigentes.
Libertad y conocimiento
Finalmente, Enkvist plantea una idea clave para los docentes: la libertad verdadera no surge de eliminar la autoridad del adulto ni de liberar al estudiante de toda exigencia. La libertad real aparece después de haber adquirido conocimiento, disciplina y autocontrol. Solo entonces el alumno puede elegir con responsabilidad.
Reflexión para los docentes
Las palabras de Inger Enkvist son un llamado a no perder de vista lo esencial: la calidad de los profesores, la disciplina en el aula y la alianza con las familias son los pilares de una educación sólida. Aunque las políticas educativas muchas veces se orienten hacia lo superficial, los maestros deben recordar que su labor va más allá de los discursos oficiales: son ellos quienes, con esfuerzo y convicción, pueden marcar la diferencia en la vida de cada estudiante.
Redacción | Web del Maestro CMF






