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Héctor Ruiz Martín: “Padres y docentes no deben confiar en que la dificultad lectora mejore simplemente con la edad”

Héctor Ruiz Martín advierte que las dificultades lectoras infantiles no desaparecen necesariamente con la edad y destaca la importancia de detectarlas tempranamente para intervenir, prevenir frustraciones y mejorar el aprendizaje.

Octubre es el mes de la concienciación sobre la dislexia, una oportunidad para poner el foco en una dificultad específica del aprendizaje que todavía está rodeada de mitos y confusión. “Soy estúpida. Nadie dirá nunca que tengo un talento brillante con las palabras. Me esfuerzo. Pero eso no se nota”, comienza un poema que se hizo viral en redes sociales en 2016 y que refleja algunas de las ideas negativas que pueden acompañar a quienes padecen dificultades lectoras. Más allá de esas percepciones, la dislexia puede afectar a la precisión, la fluidez y la comprensión lectora, y su detección temprana resulta clave para poder intervenir.

“Entre el 60 y el 70% de los niños aprende a leer, hagas lo que hagas, siempre que hagas algo. Pero uno de cada tres se quedará atrás y requeriría métodos estructurados, guiados y basados en la evidencia científica, como la instrucción fonética explícita”, asegura Héctor Ruiz Martín (45 años, Barcelona), investigador especializado en psicología cognitiva del aprendizaje y director del International Science Teaching Foundation, una organización sin ánimo de lucro dedicada a mejorar la educación STEM —siglas en inglés de las disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas—. Ruiz lleva años trabajando para trasladar al ámbito educativo lo que la investigación científica sabe sobre cómo aprendemos.

Héctor Ruiz Martín es un investigador, profesor universitario y divulgador científico español, especializado en psicología cognitiva de la memoria y el aprendizaje y su aplicación en contextos educativos. Es conocido por su labor en pedagogía basada en evidencias científicas.​

También está inmerso en el proyecto Enseñar a Leer con Ciencia, una iniciativa de GSD Cooperativa, empresa madrileña integrada en la economía social, que busca trasladar la evidencia científica sobre el aprendizaje de la lectura al aula, especialmente en Infantil y los primeros cursos de Primaria. El programa incluye formación docente y pruebas a los alumnos para evaluar sus habilidades lectoras, identificar necesidades y detectar posibles dificultades de aprendizaje de forma temprana. Para el investigador, el objetivo no es imponer un método único, sino contrastar las prácticas educativas con la investigación disponible y comprobar qué funciona mejor. “La manera de enseñar a leer importa y no todas las prácticas funcionan igual”, explica Ruiz, autor de seis libros, entre ellos Aprendiendo a aprender: mejora tu capacidad de aprender descubriendo cómo aprende tu cerebro (Vergara, 2020) y ¿Cómo aprendemos? Una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza (Graó, 2020).

Hay una idea de Ruiz que resume bien el problema al que se enfrenta el proyecto: buena parte del conocimiento científico sobre cómo aprendemos a leer se ha quedado “dentro de una burbuja científica”. “El reto, por tanto, es conseguir que todo ese conocimiento salga de esa burbuja y llegue a las aulas y también a las familias”, agrega el también investigador, profesor universitario en la Universidad Politécnica de Cataluña y divulgador científico.

PREGUNTA. Para empezar por lo básico, ¿qué es exactamente la dislexia? Porque todavía hay muchísima confusión alrededor de ella.

RESPUESTA. Es una dificultad específica del aprendizaje de la lectura, especialmente relacionada con la decodificación fonética, es decir, con el proceso de traducir las letras escritas (grafemas) en los sonidos correspondientes (fonemas) para identificar y leer palabras. La dislexia no es un problema de inteligencia. Un niño puede tener problemas para decodificar lo que lee y, sin embargo, comprender perfectamente ese mismo texto si se lo leen en voz alta.

P. ¿Qué puede ocurrir si un niño con dislexia no entiende que tiene una dificultad concreta que puede trabajarse, y no que es menos inteligente?

R. La identificación puede cambiar mucho su perspectiva. Muchos niños terminan atribuyendo sus dificultades a que son menos inteligentes o a que son “tontos”, cuando en realidad tienen una dificultad específica que se puede trabajar y entrenar. Si no se detecta y no se interviene a tiempo, la dificultad puede afectar no solo a su aprendizaje, sino también a su motivación y a la imagen que tiene de sí mismo. Por eso, los padres y los profesores no deben pensar que las dificultades del niño a la hora de leer van a mejorar simplemente con la edad. Ante el primer signo de alerta, hay que buscar información, pedir ayuda y actuar cuanto antes. El docente también debe conocer las circunstancias del alumno para poder motivarle y enseñarle en consonancia con su dificultad, para que no se aburra, se frustre o se quede atrás.

P. Además de que no es un problema de inteligencia, ¿qué otros mitos existen alrededor de la dislexia?

R. Uno de los problemas más perjudiciales en torno a la dislexia es creer que aprender a leer es algo espontáneo, como aprender a hablar. La lectura no es natural porque la escritura es una invención relativamente reciente de la humanidad. El alfabeto es un código que alguien inventó. Otro de los mitos es pensar que tiene que ver con la vista. La dislexia no es un problema visual, sino una condición de origen neurobiológico que afecta al procesamiento fonológico del lenguaje. Por ejemplo, una persona ciega puede leer perfectamente a través del tacto mediante el sistema Braille y, al mismo tiempo, también puede tener dislexia. Cuando esto ocurre, muestra las mismas dificultades para asociar los patrones de puntos con sus sonidos correspondientes, a pesar de que sus ojos no intervienen en absoluto en el proceso.

Héctor Ruiz Martín es un investigador, profesor universitario y divulgador científico español, especializado en psicología cognitiva de la memoria y el aprendizaje y su aplicación en contextos educativos. Es conocido por su labor en pedagogía basada en evidencias científicas.​

Si un menor está en clase con los demás y tiene dificultades, no deberíamos pensar simplemente que va más tarde y que ya llegará. Lo importante es observar de cerca esas dificultades y empezar a ayudarle, aunque después descubramos que se trataba de una falsa alarma: en ese caso, mejor para todos. Héctor Ruiz Martín.

P. Hay niños a los que les cuesta aprender a leer y se piensa que es simplemente una cuestión de maduración, que ya llegarán. ¿Es así?

R. No, no es un tema madurativo. Los niños pueden empezar a aprender a leer desde que pueden hablar, por lo que no conviene esperar a que la dificultad desaparezca sola. Si un menor está en clase con los demás y tiene dificultades, no deberíamos pensar simplemente que va más tarde y que ya llegará. Lo importante es observar de cerca esas dificultades y empezar a ayudarle, aunque después descubramos que se trataba de una falsa alarma: en ese caso, mejor para todos. Pero si realmente había una dificultad, habremos empezado a intervenir antes.

P. Entonces, ¿hay que empezar a enseñar a leer cuanto antes? ¿Tiene sentido adelantar el aprendizaje desde Infantil?

R. No se trata de adelantar la lectura por sistema. En Infantil sí es importante trabajar habilidades prelectoras, como la conciencia fonémica y el conocimiento de las letras. Esa etapa permite, además, detectar posibles dificultades y trabajarlas antes. Lo importante es que en primero de Primaria los niños empiecen a decodificar adecuadamente, no hay ninguna necesidad de convertir Infantil en una carrera por aprender a leer.

P. ¿Qué pasa con las pantallas? ¿Es mejor leer en papel que en Kindle?

R. No considero que haya una diferencia importante entre libro físico y libro electrónico. Los estudios elaborados marcan una diferencia mínima entre ambos. En la actualidad, las pantallas están ahí, no las podemos negar. Yo mismo leo y trabajo constantemente delante de una pantalla. El problema aparece cuando hablamos de dispositivos que ofrecen muchas distracciones: un móvil o una tableta pueden tener redes sociales, anuncios, notificaciones, etcétera, y eso hace más difícil mantener la concentración para leer.

Héctor Ruiz Martín es un investigador, profesor universitario y divulgador científico español, especializado en psicología cognitiva de la memoria y el aprendizaje y su aplicación en contextos educativos. Es conocido por su labor en pedagogía basada en evidencias científicas.​

P. Entonces, ¿las pantallas son tan nocivas para los niños como se denuncia en los últimos tiempos?

R. Hay mucho mito alrededor de las pantallas. No es cierto que simplemente mirar una pantalla vaya a dañar al niño. Lo importante es el uso que se hace de ellas y, especialmente en los más pequeños, no sustituir con ellas oportunidades de interacción: hablar, escuchar conversaciones, relacionarse y formar parte de la vida familiar también es fundamental, mucho. Por eso, insisto, más que demonizar las pantallas hay que tener en cuenta para qué se utilizan y cómo se utilizan.

Redacción: El Pais | Carolina García

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