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José Antonio Marina: «A los jóvenes les falta capacidad de comprender y argumentar y hay que fomentar el pensamiento crítico». «Hay una cultura de la facilidad que también ha pasado al mundo político»

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Howard Gardner es un psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard, conocido en el ámbito científico por sus investigaciones en el análisis de las capacidades cognitivas y por haber formulado la teoría de las inteligencias múltiples.

Estas son las «cinco mentes del futuro» que las personas necesitan desarrollar, según Howard Gardner.


José Antonio Marina: «A los jóvenes les falta capacidad de comprender y argumentar y hay que fomentar el pensamiento crítico». «Hay una cultura de la facilidad que también ha pasado al mundo político»

José Antonio Marina advierte que los jóvenes necesitan fortalecer el pensamiento crítico, la comprensión y la argumentación frente a una cultura de la facilidad que también afecta a la política.

El filósofo, pedagogo y escritor español José Antonio Marina advirtió en Madrid, España, sobre el debilitamiento del pensamiento crítico, las dificultades de los jóvenes para construir argumentos y el avance de una cultura que privilegia las soluciones fáciles frente al esfuerzo intelectual. En una entrevista concedida al diario El Mundo, publicada el 29 de noviembre de 2022, con motivo de su libro El deseo interminable, de la editorial Ariel, Marina examinó las consecuencias educativas y sociales de estos cambios. Su reflexión plantea una preocupación fundamental: una sociedad que pierde la capacidad de razonar, comprender y asumir responsabilidades también debilita las bases de su convivencia democrática.

Para Marina, uno de los problemas centrales de la educación contemporánea es que los estudiantes pueden acceder a cantidades extraordinarias de información sin desarrollar necesariamente la capacidad de comprenderla. El filósofo cuestiona una cultura tecnológica que permite utilizar herramientas complejas sin conocer su funcionamiento y advierte que esta lógica puede trasladarse al aprendizaje. Saber encontrar una respuesta no equivale a comprender sus fundamentos, del mismo modo que disponer de información no garantiza la capacidad de interpretarla. Esta diferencia resulta decisiva para formar ciudadanos capaces de analizar acontecimientos históricos, evaluar argumentos y tomar decisiones razonadas ante situaciones complejas.

José Antonio Marina Torres es un reconocido filósofo, ensayista y pedagogo español nacido en Toledo el 1 de julio de 1939, cuya obra se centra en el desarrollo de una teoría integral de la inteligencia que abarca desde la neurología hasta la ética. A sus 87 años, se mantiene plenamente activo en el debate público y educativo, defendiendo el pensamiento crítico y la argumentación rigurosa frente al relativismo y la inmediatez de la era digital.

El pensamiento crítico frente a la cultura de la inmediatez

La preocupación del pedagogo se concentra especialmente en la influencia de los teléfonos móviles y los mensajes breves sobre los hábitos intelectuales de los jóvenes. Aunque reconoce que no puede generalizarse sobre toda una generación, considera que la dependencia de estos dispositivos tiene consecuencias educativas y psicológicas importantes. La exposición constante a contenidos fragmentados puede reducir el interés por seguir razonamientos extensos, sostener la atención y explicar las propias opiniones. Marina también cuestiona la idea de que aprender resulta innecesario cuando cualquier información puede encontrarse en internet, porque consultar datos no sustituye el conocimiento necesario para comprenderlos y evaluarlos críticamente.

«A los jóvenes les falta capacidad de comprender y argumentar y hay que fomentar el pensamiento crítico. Eso no es posible con un test».

Esta afirmación aparece en su crítica a una propuesta de evaluación de acceso a la universidad que reunía varias materias de Humanidades en una prueba simplificada, con predominio de preguntas de opción múltiple y respuestas de extensión limitada. Marina sostiene que el pensamiento crítico exige interpretar, relacionar conocimientos, desarrollar explicaciones y defender razonamientos, capacidades que no pueden valorarse adecuadamente mediante ejercicios centrados exclusivamente en seleccionar respuestas. Su planteamiento también reivindica una formación humanística amplia, capaz de conectar historia, filosofía, arte, religión, política y evolución cultural. Comprender cómo se construyeron las instituciones humanas resulta, desde esta perspectiva, indispensable para utilizarlas responsablemente.

La cultura de la facilidad y sus consecuencias sociales

El análisis de Marina trasciende las aulas y alcanza el comportamiento de las sociedades contemporáneas. Según explica, la búsqueda permanente de satisfacción inmediata ha favorecido una mentalidad poco dispuesta a aceptar dificultades, demoras o esfuerzos prolongados. La sociedad de consumo alimenta deseos que necesitan satisfacerse rápidamente, pero que son sustituidos por otros apenas se cumplen. Esta dinámica genera inquietud y dificulta aprender a postergar las recompensas. El filósofo relaciona esa tendencia con una visión de la felicidad centrada exclusivamente en el bienestar individual, mientras pierde importancia la responsabilidad personal y colectiva necesaria para construir una convivencia equilibrada.

«Hay una cultura de la facilidad que también ha pasado al mundo político».

En el terreno político, Marina observa que la preferencia por respuestas inmediatas puede favorecer discursos que presentan problemas complejos como si admitieran soluciones sencillas. El filósofo vincula esta inclinación con el auge de los populismos y con una creciente resistencia a comprender posiciones diferentes. También advierte sobre el predominio de las emociones frente al razonamiento y sobre el repliegue de las personas alrededor de sus propias identidades. En su análisis de la izquierda política española, cuestiona que determinadas reivindicaciones identitarias hayan desplazado la preocupación por la igualdad, aunque reconoce la legitimidad de muchas demandas relacionadas con la diversidad.

Educar para la autonomía, el esfuerzo y la responsabilidad

Otro de los aspectos centrales de la entrevista es la relación entre obediencia, autonomía y libertad. Marina explica que los niños comienzan aprendiendo a cumplir instrucciones externas y posteriormente desarrollan la capacidad de regular su propio comportamiento. La verdadera autonomía no consiste en actuar sin límites, sino en adquirir el dominio personal necesario para tomar decisiones responsables. Desde esta perspectiva, la disciplina no representa necesariamente una oposición a la libertad, sino una condición para ejercerla conscientemente. El pedagogo considera fundamental que la educación enseñe a controlar los impulsos, cumplir obligaciones y comprender que las decisiones individuales producen consecuencias sobre los demás.

«Estamos dejando a nuestros alumnos en un desierto ético».

La advertencia resume su preocupación por una educación que, a su juicio, concede demasiada importancia a la realización individual y descuida la formación ciudadana. Marina identifica tres grandes finalidades de la enseñanza obligatoria, que deben desarrollarse de manera complementaria:

  • Desarrollar la personalidad del estudiante, fortaleciendo sus capacidades intelectuales, emocionales y personales.
  • Formar buenos ciudadanos, capaces de respetar normas, asumir responsabilidades y contribuir al bienestar colectivo.
  • Preparar para el mundo laboral, proporcionando conocimientos y competencias para desenvolverse profesionalmente.
  • Para el filósofo, la formación ética y ciudadana es la dimensión que necesita mayor atención, porque ninguna sociedad puede sostenerse únicamente sobre las aspiraciones personales de sus integrantes.
Las soluciones de José Antonio Marina: menos ideología y más pragmatismo |  La Lectura
José Antonio Marina Torres es un reconocido filósofo, ensayista y pedagogo español nacido en Toledo el 1 de julio de 1939, cuya obra se centra en el desarrollo de una teoría integral de la inteligencia que abarca desde la neurología hasta la ética. A sus 87 años, se mantiene plenamente activo en el debate público y educativo, defendiendo el pensamiento crítico y la argumentación rigurosa frente al relativismo y la inmediatez de la era digital.

La felicidad no puede separarse de la ética

Marina también cuestiona la tendencia a identificar la felicidad exclusivamente con sentirse bien o satisfacer los propios deseos. Considera que esta interpretación resulta insuficiente porque las personas viven dentro de comunidades donde existen obligaciones compartidas. La felicidad individual necesita un entorno social que garantice condiciones de convivencia, justicia y responsabilidad. Por ello, distingue entre el bienestar personal y una felicidad pública vinculada con la organización ética de la sociedad. Su reflexión alcanza también a las familias que desean, por encima de cualquier otra consideración, que sus hijos sean felices, pero que pueden olvidar la importancia de enseñarles a afrontar dificultades y cumplir responsabilidades.

En el fondo, las reflexiones de José Antonio Marina plantean una cuestión que compromete tanto a las instituciones educativas como a las familias y a la sociedad. Formar personas capaces de pensar críticamente exige algo más que facilitar información, incorporar tecnología o promover el bienestar emocional. Requiere enseñar a argumentar, escuchar opiniones diferentes, comprender la historia, controlar los impulsos y reconocer las consecuencias de los propios actos. Su propuesta de estudiar la evolución de las culturas responde precisamente a esa necesidad de comprender el mundo antes de juzgarlo. Frente a la inmediatez y las soluciones fáciles, Marina reivindica una educación que una inteligencia, esfuerzo, autonomía y responsabilidad ética.

Redacción: Web del Maestro CMF | Fuente: El Mundo

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