Daniel Goleman: Las redes sociales no han ayudado mucho. Se ve ahí mucha desinformación, pero también emociones desbordadas, textos irreflexivos, que solo aumentan el temor y la ansiedad

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Poco antes de contestar el teléfono en su casa, cerca de Nueva York, para esta entrevista, Daniel Goleman les había estado leyendo a sus nietos, de 3 y 5 años, un libro de Dr. Seuss, el célebre creador de la serie ilustrada ‘The Cat in the Hat’.
Leer cuentos es un hábito que Goleman –uno de los psicólogos más conocidos de Estados Unidos desde que, en 1995, publicó su libro ‘Inteligencia emocional’– practicó con sus hijos y ahora repite con sus nietos, pero esta vez no pudo hacerlo abrazando a los niños, como hubiera querido: no le quedó otra que leerles y mostrarles los dibujos del libro a través de la pantalla de su computador. Ellos están confinados en la casa de sus padres, y él, en la suya. Están en cuarentena preventiva, como gran parte de la población mundial, producto de la alarma causada por el coronavirus.

La distancia social que se recomienda, y a veces se obliga, para frenar el avance del virus es un tema que preocupa a Goleman como psicólogo, porque sabe que nuestro cerebro está hecho para conectar con otros y, si no lo hace, puede deprimirse. Estar aislados nos hace mal y desafía nuestra salud mental, dice. Hablar mediante cámaras, como él lo hizo con sus nietos, y reducir al mínimo los mensajes de texto, es fundamental en este contexto, asegura, porque se parece más a la comunicación frente a frente.

¿La distancia social que se nos ha impuesto será peor para quienes están solos o para quienes están en familia?

Pienso que los que están en familia la pueden sobrellevar más fácil. Pueden buscar caminos para la paz y pensar: ‘estamos en esto juntos’. Ellos tienen más contacto con otras personas, cosa que por sí sola es un gran recurso para enfrentar un problema como el que estamos viviendo. Si las peleas son muchas, puedes hacer el esfuerzo de pensar en lo que te gusta de una persona, en lo que le agradeces, para dejar de enfocarte en lo que no te gusta. En cambio, la gente que está sola puede pasar tiempos más duros quedándose en la casa. Es importante que hagan más contacto con su gente del que hacen normalmente. Eso les ayudará.

Emociones y coronavirus

En términos prácticos, la vida cotidiana no ha cambiado demasiado para Goleman con la cuarentena: lleva años, cuenta, trabajando desde su casa y dando conferencias en línea. Por estos días avanza en un nuevo libro: se trata de una suerte de continuación de ‘Los beneficios de la meditación’, que lanzó en 2018, ahora con foco en cómo convertir el ‘mindfulness’ y la meditación tradicional en una herramienta de uso diario. Además, se apronta para el aniversario número 25, en septiembre de este año, de ‘Inteligencia emocional’ (1995), el libro que le dio fama global a él y también a este concepto, incluido por Howard Gardner en su teoría de las inteligencias múltiples de 1983.

En estos tiempos en los que el covid-19 está desafiando nuestra salud física y mental, ¿qué herramientas de la inteligencia emocional pueden ayudar a sobrellevar mejor la pandemia?

Hay dos. La resiliencia es clave, porque te ayuda a recuperarte pronto de algo que te preocupa y te pone en un estado en el que puedes tomar mejores decisiones. Pero lo primero es aprender a manejar tus propias reacciones emocionales frente a esta situación. No ayuda estar simplemente asustado, no ayuda entrar en pánico. Es mucho mejor mantenerse calmado y claro, porque así puedes pensar mejor.

Goleman explica que en el caso del coronavirus, el potencial de preocupaciones y desafíos que plantea es infinito. Hay dudas sobre cómo ser productivo desde la casa, o incertidumbre frente al contagio si tu trabajo te obliga a salir de ella; también, sobre el futuro de las fuentes de trabajo.

“Es oficial: estamos en una pandemia. En realidad, ante dos. Una, lo sabemos todos, es la expansión del coronavirus. La segunda es la pandemia del miedo”, apunta al respecto en una entrada en su perfil en LinkedIn. Ahí asegura que “la preocupación tóxica se ha convertido en sí misma en una pandemia”.

¿Diría que, a veces, los seres humanos hemos llegado a estar fuera de control a causa de los temores asociados a la pandemia?

Sí, claro. Lo noté cuando fui al almacén de mi barrio y la mitad de las repisas estaban vacías. La gente está haciendo lo que se conoce como ‘compras de pánico’: si les dicen que junten comida como para dos semanas, compran para 10. Esto ocurre cuando la gente está aterrorizada. Cuando mencionas la posibilidad de la muerte, tiende a disminuir la preocupación por otras personas y te lleva a enfocarte en ti mismo.

En tiempos en los que la gente entra en pánico, se pone en modo de sobrevivencia. Pienso que eso está causando gran parte de los problemas que hoy estamos viendo.

Las redes sociales no han ayudado mucho. Se ve ahí mucha desinformación, pero también emociones desbordadas, textos irreflexivos, que solo aumentan el temor y la ansiedad.

Hay un estudio en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) que muestra que las noticias altamente emocionales se esparcen mil veces más que los datos racionales. La emoción es un gancho, y por eso la gente tiende a compartir esa información (…). La realidad en línea le ha quitado a la gente la habilidad para distinguir entre falsos rumores y noticias falsas. Estas noticias falsas, que existen con el fin de tratar de manipularte, son siempre emocionales y están hechas para hacerte sobrerreaccionar. Y esa es otra razón por la cual la inteligencia emocional es hoy tan importante: te hace ver esa historia, ese blog o lo que sea, y no sobrerreaccionar.

‘Resetear’ la mente

Para Goleman, lo más importante es saber que podemos evitar que los temores –a contagiarse, a perder el trabajo, a tener que cerrar una empresa– nos paralicen y bloqueen nuestro raciocinio. El psicólogo asegura que, por más que el mecanismo del miedo se active a partir de sistemas ancestrales anidados en nuestra amígdala, que no podemos controlar, sí podemos elegir actuar positivamente.

Según Goleman, mecanismos simples como la meditación y ejercicios de respiración pueden ser de gran ayuda para ‘resetear’ la mente y ayudarla a ir desde los pensamientos negativos.

Debemos entrenar lo que se conoce como control cognitivo, algo que la simple meditación aumenta, explica.

Se trata de la habilidad para mantener el foco en lo que es importante en cada momento, ignorando distracciones. Es lo que te permite agrandar la distancia entre el impulso y la acción, base de la madurez.

Es muy importante aprender esta herramienta desde que se es niño: según Goleman, los estudios muestran que quienes son buenos en esto entre los 4 y los 8 años tienen mejores ingresos y salud cuando tienen entre 30 y 40 años.

Hay muchas maneras de enseñarlo, pero necesitas enseñarlo una y otra vez. Cada vez que le dices a un hijo que puede jugar en su computador, pero debe hacer sus tareas primero, le enseñas control cognitivo.

El cultivo racional y premeditado de la empatía, agrega, también debiera ser reforzado en estos momentos en los que la humanidad está siendo puesta a prueba. Simplemente hablar sobre la situación de otros puede ser de gran ayuda.

Se ha visto a muchos jóvenes que insisten en salir a las calles, pese a que se les advierte que podrían contagiar a otros. ¿A qué lo atribuye?

La gente más joven tiende a pensar que los riesgos no se aplican a ellos. Lo siniestro de este virus es, justamente, que puedes verte y sentirte muy bien y aun así contagiar a otros. Estos jóvenes debieran saberlo y protegerse a sí mismos y a otros quedándose en la casa.

Goleman advierte que, junto con insistir en la comunicación de esto por todos los medios posibles, el ejemplo de los adultos es la manera más eficiente de enseñar empatía.

¿Qué consejo les daría a los líderes que hoy están enfrentando esta pandemia, que trae problemas no solo de salud, sino también económicos y sociales?

Es muy importante que los líderes sean capaces de moderar (las emociones del resto) siendo calmados y claros. No deben tomar decisiones rápidas basadas en emociones, sino sopesarlas. Deben mostrarse preocupados por los demás y tomar las decisiones que sean las mejores para sus comunidades. Es muy importante que los líderes tengan inteligencia emocional, para que se reproduzca a partir de su ejemplo.

¿Los líderes están actuando con inteligencia emocional?

Bueno, solo puedo hablar por nuestro líder (Donald Trump), y ha cometido muchos errores. Una de las grandes equivocaciones que un líder político puede cometer es ignorar la realidad de este virus por razones políticas. Eso pasó en nuestro país y dilató la respuesta tremendamente. La inteligencia emocional es muy individual. Es una combinación de genética, crianza y cultura. Lo bueno es que puede ser mejorada en cualquier etapa de tu vida.

¿Mejorar nuestra inteligencia emocional es un desafío para el mundo de hoy?

Sí. Pero primero, superemos el virus.

SOFÍA BEUCHAT
EL MERCURIO (Chile) – GDA


Este contenido ha sido publicado originalmente por El Tiempo (Colombia) en la siguiente dirección: eltiempo.com





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