En 2026, en el marco de la 16.ª Cumbre Internacional sobre la Profesión Docente, celebrada en Estonia y organizada junto con el Ministerio de Educación e Investigación de ese país, la OCDE y Education International, Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la OCDE y asesor especial en Política Educativa del secretario general de la organización, puso sobre la mesa una cuestión esencial para las escuelas: el aprendizaje profundo no depende únicamente de transmitir contenidos, sino de conseguir que los estudiantes encuentren sentido, propósito y motivación en aquello que aprenden.
Esta reflexión forma parte de Reimagining Teaching in an Accelerating World, informe de la OCDE preparado por Schleicher como documento de referencia para la cumbre de 2026. El análisis parte de una realidad que está transformando la educación: la tecnología avanza rápidamente, la información es abundante, la atención es cada vez más difícil de mantener y muchas de las tareas tradicionalmente enseñadas y evaluadas pueden ser digitalizadas o automatizadas.
El aprendizaje necesita algo más que contenidos
Durante décadas, buena parte de los sistemas educativos se ha organizado alrededor de asignaturas, contenidos, evaluaciones y resultados académicos. Sin embargo, el escenario actual obliga a replantear qué significa realmente aprender.
Schleicher lo sintetiza con una afirmación especialmente significativa: “El aprendizaje real ocurre cuando los estudiantes están comprometidos, cuando les importa y cuando están intrínsecamente motivados.”
La afirmación sitúa la motivación en el centro del proceso educativo. No basta con que un estudiante pueda repetir lo aprendido; el desafío consiste en que pueda comprenderlo, relacionarlo con otros conocimientos y utilizarlo creativamente ante situaciones nuevas.
El informe advierte precisamente que aquello que resulta más sencillo de enseñar y evaluar también puede encontrarse entre lo más sencillo de digitalizar y automatizar. Por ello, continuar concentrando la enseñanza únicamente en contenidos tradicionales y mediante métodos tradicionales resulta insuficiente frente a las necesidades de una sociedad que cambia rápidamente.
Las calificaciones no pueden ser el único motor para aprender
Uno de los puntos más interesantes del planteamiento es la distinción entre cumplir académicamente y estar verdaderamente motivado para aprender. La motivación intrínseca no nace simplemente de obtener buenas notas ni del temor a decepcionar a los adultos.
El informe identifica cuatro elementos profundamente humanos que pueden favorecerla:
- Propósito: comprender por qué aquello que se está aprendiendo es importante.
- Dominio: experimentar la satisfacción de mejorar progresivamente en algo que tiene valor.
- Conexión: sentirse valorado, acompañado y vinculado con otras personas.
- Autonomía: disponer de libertad y responsabilidad para aprender.
Estos elementos permiten comprender por qué dos estudiantes expuestos al mismo contenido pueden vivir experiencias educativas completamente diferentes. Cuando existe propósito, el aprendizaje deja de percibirse únicamente como una obligación; cuando existe autonomía, el estudiante puede asumir un papel más activo; y cuando existe conexión, la relación educativa adquiere una dimensión humana difícil de sustituir.
El profesor no solo transmite conocimientos
Esta concepción también redefine el papel docente. Schleicher sostiene que la enseñanza adquiere su verdadera fuerza cuando el profesor va más allá de transferir información y construye relaciones con sus estudiantes.
El informe lo expresa de manera directa: “Esa es la magia de la enseñanza, donde los profesores no solo transfieren conocimientos, sino que construyen relaciones.”
En esta perspectiva, el profesor necesita conocer a sus estudiantes, comprender sus necesidades, reconocer aquello que desean llegar a ser y acompañarlos durante ese proceso. La calidad educativa no se reduce entonces a cuánto contenido logra cubrir un docente, sino también a su capacidad para despertar curiosidad, establecer expectativas, orientar, acompañar y hacer significativo el aprendizaje.
Esta dimensión humana adquiere todavía mayor relevancia cuando las nuevas tecnologías son capaces de proporcionar información, generar explicaciones, producir contenidos y realizar numerosas tareas intelectuales en cuestión de segundos.
De memorizar información a utilizar el conocimiento
El planteamiento de Schleicher no supone abandonar los conocimientos académicos. Por el contrario, propone superar una educación en la que el objetivo final sea simplemente reproducir información.
Los estudiantes necesitan aprender a extrapolar aquello que saben, conectar conocimientos y aplicarlos creativamente ante situaciones que no habían enfrentado anteriormente. Esa capacidad resulta especialmente relevante porque muchos jóvenes deberán desenvolverse en empleos y escenarios que todavía no existen.
El informe también plantea una transición desde una enseñanza excesivamente fragmentada hacia experiencias capaces de conectar disciplinas. Durante mucho tiempo, las escuelas han dividido los problemas en pequeñas partes y han organizado el conocimiento mediante asignaturas separadas. Sin embargo, la innovación suele surgir precisamente cuando las personas son capaces de conectar ideas, integrar perspectivas y reconocer relaciones que otros no observan.
Esto no significa perder profundidad ni rigor académico. El desafío consiste en conservarlos mientras se crean experiencias educativas que permitan pensar entre distintas disciplinas y comprender problemas desde perspectivas más amplias.
Una generación rodeada de información y distracciones
La transformación resulta todavía más urgente debido al entorno digital en el que están creciendo los estudiantes. Los docentes trabajan con jóvenes permanentemente conectados, expuestos a grandes cantidades de información y sometidos a constantes estímulos digitales.
La tarea educativa, por tanto, ya no consiste solamente en proporcionar información. Los profesores también deben ayudar a los estudiantes a enfrentarse a la sobrecarga informativa, evaluar fuentes, reconocer contenidos engañosos, proteger su privacidad y utilizar responsablemente los dispositivos digitales.
El informe señala además que cerca de uno de cada tres estudiantes se distrae utilizando dispositivos digitales durante las clases, en promedio. El problema educativo no consiste únicamente en mantener a los alumnos alejados del teléfono, sino en enseñarles a utilizar la tecnología de una manera responsable que contribuya realmente al aprendizaje.
La atención se ha convertido así en uno de los grandes desafíos de la educación contemporánea.
La inteligencia artificial obliga a preguntarnos qué debe seguir siendo humano
La expansión de la inteligencia artificial profundiza este debate. Para la OCDE, la cuestión ya no consiste en decidir simplemente si la IA pertenece o no a la educación, porque estas tecnologías ya están modificando aulas, procesos de trabajo y experiencias de aprendizaje.
La pregunta fundamental es cómo utilizar la inteligencia artificial de manera que amplifique el juicio humano en lugar de sustituirlo.
Desde esta perspectiva, la IA puede ayudar a personalizar determinados procesos, proporcionar información sobre las necesidades de los estudiantes y permitir que los profesores concentren mayores esfuerzos en aquello que verdaderamente requiere intervención humana.
Schleicher plantea entonces una tercera reflexión: “El auge de la inteligencia artificial debería intensificar el enfoque de la educación en las capacidades humanas que no pueden reducirse a código.”
Entre ellas aparecen la conciencia, la capacidad de desenvolverse en relaciones complejas, el juicio ético ante situaciones de incertidumbre y la posibilidad de crear algo genuinamente nuevo. La llegada de la IA no reduce la importancia del docente; obliga a definir con mayor claridad aquello que hace insustituible su intervención educativa.
La relación entre docentes y estudiantes sigue siendo decisiva
Los datos y las tecnologías pueden contribuir a mejorar los sistemas educativos, pero existe una dimensión difícil de expresar mediante estadísticas. El informe recuerda que, cuando se pregunta a muchos adultos exitosos por su trayectoria educativa, frecuentemente aparece el recuerdo de un profesor que marcó una diferencia, creyó en ellos, los animó, mantuvo altas expectativas o simplemente estuvo presente en un momento importante.
Esos acontecimientos son difíciles de medir y prácticamente imposibles de automatizar. Sin embargo, pueden resultar determinantes en la trayectoria de una persona.
Por ello, una escuela preparada para el futuro no debería convertirse simplemente en una escuela con más tecnología. Necesita también fortalecer las relaciones, la colaboración, la confianza, la autonomía profesional y la capacidad de los estudiantes para responsabilizarse progresivamente de su propio aprendizaje.
Hacer que aprender vuelva a importar
La reflexión desarrollada en Reimagining Teaching in an Accelerating World conduce finalmente a una cuestión fundamental: la educación necesita conseguir que los estudiantes no solo estudien porque deben hacerlo, sino que comprendan por qué merece la pena aprender.
Cuando existe propósito, el conocimiento adquiere significado. Cuando el estudiante percibe que progresa, aumenta su deseo de seguir aprendiendo. Cuando se siente acompañado y valorado, puede establecer una relación diferente con la escuela. Y cuando dispone de una autonomía adecuadamente orientada, empieza a asumir responsabilidad sobre su propio proceso.
En un escenario dominado por la aceleración tecnológica y la inteligencia artificial, el verdadero desafío educativo podría no consistir en competir con las máquinas para transmitir más información, sino en conseguir algo profundamente humano: que un estudiante quiera comprender, descubrir, mejorar y seguir aprendiendo.
Fuentes
- Organisation for Economic Co-operation and Development. (2026). Reimagining teaching in an accelerating world. OECD Publishing. doi.org/10.1787
- Organisation for Economic Co-operation and Development. (2025). Results from TALIS 2024: The state of teaching. OECD Publishing. doi.org/10.1787/
- Organisation for Economic Co-operation and Development. (2024). TALIS 2024 database. OECD. OECD TALIS
Redacción: Web del Maestro CMF