António Damásio: La inteligencia de un niño de dos años ahora es mayor que la de un niño de dos años hace 100 años

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El profesor de neurociencia, psicología y filosofía Antonio Damasio (Lisboa, Portugal, 1944), es considerado uno de los psicólogos más eminentes de nuestra época, ha hecho aportaciones fundamentales sobre los procesos cerebrales y su relación con las emociones y la conciencia. Estudió medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Lisboa (Portugal), fue profesor de la cátedra M.W. Van Allen y Jefe de Neurología en el Centro Médico de la Universidad de Iowa (USA). Es profesor de la cátedra David Dornsife de Psicología, Neurociencia y Neurología en la Universidad del Sur de California (USA), donde dirige el Institute for the Neurological Study of Emotion and Creativity. Dirige el Instituto del Cerebro y la Creatividad en la Universidad del Sur de California en Los Ángeles (USA), es doctor honoris causa por varias universidades. Ha recibido numerosos premios y ha escrito libros como El error de Descartes, La sensación de lo que ocurre, En busca de Spinoza, Y el cerebro creó al hombre y El extraño orden de las cosas. (cf Wikipedia y Planeta).

Por motivos únicamente educativos y de formación permanente, compartimos la entrevista que realizó vía Zoom Antonio Villarreal al profesor Damásio, publicado por El Confidencial (14/11/2021), y que reproducimos en parte, pues consideramos que puede ser utilidad para profundizar en temas como la neurociencia, neuroeducación, mente, mapas mentales, supervivencia, inteligencia artificial, consciencia, sistema nervioso, robots, sentimientos, emociones, la inteligencia y el instinto. Les sugerimos leer en forma completa la entrevista, en el enlace que indicamos al final de este artículo, haciendo de su conocimiento que las letras en negritas y cursivas son nuestras. Así mismo el video de la RTVE, que colocamos a continuación, con un poco de tiempo, nos puede orientar sobre la importancia de conocer el sentir, las emociones y los instintos en el proceso de la enseñanza – aprendizaje.

LAS EMOCIONES Y LA CONSCIENCIA (06´ 07”)

ANTONIO VILLARREAL: … ¿A qué se refiere cuando habla de mapas en ese contexto [la mente es una consecuencia de los “mapas, imágenes y patrones”]? ¿Mapas mentales?

ANTÓNIO DAMÁSIO: “Para tener una mente hay que tener mapas. Cuando yo le observo, mi retina y la corteza visual de mi cerebro están creando mapas de muchas cosas: colores, formas… […] Cuando lo pone todo junto en el córtex cerebral, este crea esos puntos, es literalmente un mapa, […] A partir de ahí, usted tiene la posibilidad de crear patrones y enriquecer las cosas. Así es como lo hacemos, creamos mapas y patrones. También para escuchar. Cuando usted escucha mi voz, en primer lugar, crea patrones auditivos para el lenguaje; las frases que yo digo en inglés su cerebro las convierte en conceptos no-lingüísticos. Yo hago una traducción de mis pensamientos al lenguaje inglés y usted hace una traducción del lenguaje inglés a sus pensamientos y, con suerte, los pensamientos que yo emito y los que usted interpreta serán aproximadamente coincidentes. Es una cosa bellísima e increíblemente compleja, los sentidos son una cosa más simple, porque proceden de una interacción de tu cuerpo y tu sistema nervioso y básicamente se relacionan con estar bien o mal en relación con el estado de la vida en nuestro organismo”.

ANTONIO VILLARREAL: Entonces, nuestra mente no es idéntica a la de aquellos humanos de hace miles de años. ¿Sigue evolucionando, cómo cree que será en el futuro?

ANTÓNIO DAMÁSIO: “Creo que nuestras mentes se están haciendo más rápidas y precisas, pero nos enfrentamos a muchos problemas: el primero es la supervivencia, hay muchas cosas pasando a nuestro alrededor, por ejemplo, todo lo de las redes sociales está fuera de control, o el cambio climático. También nos enfrentamos a otros peligros en la posibilidad de una epidemia, etcétera. Lo primero que tenemos que hacer es sobrevivir, y luego tenemos otro tema que tiene que ver con la inteligencia artificial. Esta se está volviendo más y más autónoma, más y más precisa… ¡Incluso pese a no tener sentimientos!”.

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ANTONIO VILLARREAL: … cuando haces una teoría de la mente, no puedes prescindir del sistema nervioso, pero del mismo modo no se puede hacer una teoría que solo tenga en cuenta las reacciones biológicas de nuestro cerebro. ¿No pasa esto un poco con el desarrollo de muchas formas de inteligencia artificial, que se imitan ciertos patrones cerebrales, pero sin un cerebro?

ANTÓNIO DAMÁSIO: “En efecto, lo que está pasando con la inteligencia artificial es que solo toma la parte cognitiva: […] Nuestro caso es diferente, porque estamos en una continua interacción con un organismo viviente y de ahí surgen cosas muy interesantes. Una es que el sistema nervioso está dentro del cuerpo, yo estoy mirándole a usted e interactuamos a un nivel social y lingüístico, pero no puedo interactuar con usted físicamente, igual que tampoco puedo hacerlo con mi ordenador. […] Siempre repito que lo que entendemos como consciencia no es el producto de un sistema nervioso: es el producto de un sistema nervioso contenido dentro de un cuerpo viviente. La mayor parte de la gente no piensa de esta forma, de toda la vida hemos oído que estudiando el cerebro obtendremos la solución al problema de ‘de dónde viene la consciencia o la mente’: yo digo que eso no es cierto, es una falsa impresión. No significa que no necesitemos al cerebro, pero la fuente de nuestra consciencia es esa interacción entre el sistema nervioso y el cuerpo”.

ANTONIO VILLARREAL: … cómo afecta a la inteligencia artificial la falta de sensaciones o sentidos en los robots.

ANTÓNIO DAMÁSIO: “No pueden sentir nada, por lo que no reciben esa advertencia para no hacer algo. Usted y yo sí que las recibimos, cuando nos duelen los dientes estamos recibiendo una señal que nos dice que tenemos que ir al dentista”.

ANTONIO VILLARREAL: … pero nunca se detendrán y dirán ‘qué estoy haciendo con mi vida’.

ANTÓNIO DAMÁSIO: “Exacto, ahí lo ha dicho usted: “Con mi vida”. Un robot no tiene una vida. No pueden estar felices o infelices sobre algo, porque carecen de ese equilibrio. Los sentimientos siempre van de algo bueno o malo; puede ser felicidad o puede ser dolor, es bueno, malo o en el medio, pero siempre hay una modulación, es como la música”.

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ANTONIO VILLARREAL: ¿Pero cree que esto supone un problema para los límites de la inteligencia artificial o le deja más tranquilo?

ANTÓNIO DAMÁSIO: “Esta es, de hecho, una razón para plantearse la posibilidad de introducir algo como un sentimiento que haga que las entidades con inteligencia artificial… se preocupen o, más que preocuparse, que tengan alguna función donde se les introduzcan también los problemas de la humanidad. Eso sería buena idea. Entre medias, nosotros vamos a ser más rápidos, quiero decir, la inteligencia de un niño de dos años ahora es mayor que la de un niño de dos años hace 100 años. De muchas formas nos estamos volviendo más inteligentes y rápidos, y eso en cierto modo tiene que ver con nuestro entorno, que nos obliga a hacer las cosas así”.

ANTONIO VILLARREAL: En el libro trata mucho el asunto de la ‘inteligencia’ de los virus y cómo, pese a no estar vivos, tratan de replicarse. Supongo que habrá pensado a menudo en esta pandemia como una lucha …

ANTÓNIO DAMÁSIO: “Sí, es una forma de verlo. Como explico en el libro, los virus realmente no están vivos, […] la única manera en la que pueden mantenerse, nos necesitan para continuar su —entre muchas comillas— existencia. Es muy interesante diferenciar entre organismos muy simples como virus y bacterias […] comprender que a lo largo de la evolución hubo formas de previda como los virus —que, aunque pueden hacernos mucho daño, siguen sin estar vivos— a organismos como las bacterias, que sí están vivos, tienen homeostasis y una inteligencia que ellas mismas desconocen. Las bacterias, incluso en sus formas más simples, como las que hay en las plantas, están haciendo cosas inteligentes, pero de forma cubierta, implícita, no tienen medios para representar en sus mentes lo que está pasando en sus vidas”.

ANTONIO VILLARREAL: La siguiente etapa llega con la capacidad de sentir.

ANTÓNIO DAMÁSIO: “La aparición del sentimiento es el personaje protagonista de mi libro. La capacidad de sentir supone una explosión absoluta en la historia de la vida: otorga de repente a los organismos la posibilidad de saber sobre ellos mismos, los primeros organismos con la capacidad de sentir lo hicieron en forma de una necesidad básica: sed, hambre, dolor, bienestar… Estos son sentimientos fundamentales que nos están diciendo algo muy importante y nos permiten actuar de forma consciente, porque los sentimientos, para empezar, son conscientes. La parte más importante es que la gente comprenda que la consciencia no surge de los más elevados desarrollos de nuestro sistema nervioso, ni surge con el razonamiento, la visión o el lenguaje. No es así como funciona. La consciencia brotó en la historia de la evolución a través de los sentidos, a través de esos procesos fundamentales. Sentir es una especie de inauguración, porque a partir de ahí pasamos de tener solo inteligencias encubiertas a inteligencias abiertas que te indican lo que hacer”.

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ANTONIO VILLARREAL: … en su libro menciona la existencia de varias ‘inteligencias’ diferentes (explícita, recóndita, basada en procesos químicos o pautas neurales…) y todas bajo el mismo nombre, ¿no tendría más sentido para los neurocientíficos renombrarlo todo desde el principio para ser más precisos?

ANTÓNIO DAMÁSIO: “Es cierto, pero no tenemos ese privilegio. Estamos constantemente afectados por nuestro pasado, cuando las cosas se desarrollaron de una cierta forma. El otro día estuve leyendo algo escrito por uno de mis mentores, Warren McCulloch, que fue uno de los grandes pioneros de lo que hoy llamamos inteligencia artificial. Por aquel entonces eran sistemas de ingeniería para los primeros ordenadores del MIT. Y el lenguaje que utilizaba, los términos que usaba están totalmente emborronados por lo que pasó después. Era una época en la que no existía algo llamado neurociencia, por ejemplo, era neurología y psiquiatría. Luego llegó la neurociencia y este campo fue descompuesto en múltiples subcampos, cada uno genera sus términos y todo esto es dificilísimo de gestionar. Cuando quieres contarle a la gente tus ideas, tienes que dar muchísimas explicaciones para que te entiendan y no confundan las cosas.

Antes hemos hablado de inteligencia en bacterias, a esto algunos responden ‘oh, por tanto, son conscientes’. ¡No, no, no, no son conscientes! Lleva mucho tiempo y esfuerzo explicar que una criatura puede ser inteligente sin saber que lo es. Nosotros, en cambio, tenemos todas las inteligencias y tenemos la consciencia: sabemos que eso nos está pasando a nosotros”.

ANTONIO VILLARREAL: ¿Esa inteligencia primitiva que usted menciona no sería lo que llamamos instinto?

ANTÓNIO DAMÁSIO: “El instinto está en el lado encubierto. El instinto nos empuja en una cierta dirección. Por ejemplo, la atracción sexual es instintiva, no podemos controlarla a través de la consciencia. No es algo que tú hayas decidido, es algo que se ha decidido para ti a través del instinto. Es un buen ejemplo de este tipo de procesos encubiertos”.

La entrevista completa la puede usted leer en este enlace:NUESTRA MENTE EVOLUCIONA Y SE ESTÁ VOLVIENDO MÁS RÁPIDA Y MÁS PRECISA”

“Los sentimientos son los motivos para el desarrollo de las culturas. Causan el comienzo de las culturas. A medida que la mente aumenta su complejidad, los sentimientos se relacionan con toda esa complejidad añadida”. (El Español 20/03/2018).

NOTA DE REDACCIÓN: Las ideas y opiniones expresadas en esta entrevista, no son necesariamente las de la Web del Maestro CMF, y no comprometen en modo alguno sus políticas de formación permanente y revalorización de la tarea docente. Hemos publicado los textos originales y sugerimos a nuestros lectores conocer la identidad de la fuente, para tener mayores elementos de juicio y la pertinencia que ayude a su reflexión desde su realidad educativa.

REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF



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