[ERNESTO GONZÁLEZ] ¿HASTA CUÁNDO “SACRIFICARSE”?

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¿Sacrificio?, significado: Esfuerzo, pena, acción o trabajo que una persona se impone a sí misma por conseguir o merecer algo o para beneficiar a alguien. Traigo a colación lo anterior basado en una experiencia personal, que puede ser la suya, de una amiga o amigo, familiar. Una señora me hacía referencia que sus relaciones afectivas con su pareja, no habían sido lo esperado, constituyendo un contundente fracaso, incompatibilidad de caracteres, etc.; y que prácticamente sola se había encargado de criar a sus hijos, todos varones (10, 15 y 22 años)

Obviamente sin la presencia del padre y para colmo sin preocuparle a éste la atención a los mismos, amén de la ruptura total de la comunicación padre – madre; también se produjo una fractura en el plano de relación padre – hijo: estudios, necesidades afectivas y de otra índole, etc., descuidando con ello la puerta de comunicación, que en este caso realmente se cerró, y por supuesto se descuidó la manutención financiera de los hijos hasta el nivel cero.

[socialpug_tweet tweet=”Y paralelamente a esta situación, ¿cual fue la conducta de la madre, -que difícilmente abandona a sus hijos-  como persona en su vida social? ¿Salir, pasear, atenderse…” display_tweet=”Y paralelamente a esta situación, ¿cual fue la conducta de la madre, -que difícilmente abandona a sus hijos-  como persona en su vida social? ¿Salir, pasear, atenderse a sí misma, atender dentro y fuera a su familia, relacionarse más con sus amigos, amigas?”]

Me contó que su vida se había circunscrito a la educación de sus hijos, y se propuso poner mayor empeño en su trabajo, para garantizar los estudios, su alimentación, su vestimenta, etc. Por esto, su participación social se hizo cada vez más escasa y sus relaciones con los demás, casi nula

La pregunta siguiente rondaba en el aire “contaminado” ¿y no pensaba que una vez que sus hijos ya encaminados, podría establecer una nueva relación? La respuesta una vez más fue negativa, categórica de dos letras: ¡No!

[socialpug_tweet tweet=”¿Por qué negarse a retomar una nueva vida, con un nuevo compañero? La respuesta inmediata relevaba inseguridad, sobretodo cuando su argumento iba dirigido…” display_tweet=”¿Por qué negarse a retomar una nueva vida, con un nuevo compañero? La respuesta inmediata relevaba inseguridad, sobretodo cuando su argumento iba dirigido – al no ser tan joven – de que los hombres buscaban primero el sexo, lo cual implicaba romper con su educación en valores, con fuerte formación religiosa.”]

Le argumenté – por un problema de tiempo, que se me acababa- que buscar al “príncipe azul” es válido, aunque a veces se hace difícil, para cualquier edad, pero conocer a alguien y tener relaciones sexuales inmediatas, realmente no se define en ningún momento como una muestra de seguridad, aunque todo depende –y siempre insisto en ello– del nivel de comunicación que debes ser fluido, transparente, claro, muy claro, y que de ser madre soltera (como el caso que analizamos) debería consultarlo fundamentalmente con sus hijos, además de presentarlo a los mismos, lograr la realización de salidas familiares, valorando con ello su conducta (de él) hacia ellos y ella.

Resulta cierto que a pocos nos gusta equivocarnos, sobretodo en el plano de la afectividad, ser querido por quienes nos rodea esencialmente si parte del núcleo familiar resulta algo fabuloso, que en muchas ocasiones resulta difícil de alcanzar producto de los vaivenes de la vida en si. Pero como no soy partidario de hacer de la vida un “tango”, así como tampoco dar soluciones como sucede en los “culebrones televisivos” donde todo termina bien para la empleada embarazada por el hijo del don y que al final rompe con la familia rica, se casan y todos son felices, donde el televidente (la abuela) llora y suspira, enjugándose una lagrima a escondidas de los nietos y recordando al abuelo. De todas maneras, al final quien deberá tomar la decisión será exclusivamente ella. ¿Conoce usted algún caso similar, o es su caso?



Autor:
Ernesto Gonzalez , ciudadano nicaragüense, nacido en Cuba.
Experiencia laboral:
Lic. en Ciencias Pedagógicas con mención en química. 40 años de experiencia como docente en los niveles de educación media y superior; cursos de posgrado propios de la especialidad y en pedagogía; autor de libros de texto para la enseñanza media tanto en ciencias naturales, como sociales. Articulista para los periódicos La Prensa, El Nuevo Diario (nicaragüenses 2000-2008), actualmente para el periódico El Siglo 21 guatemalteco.
Correo electrónico:
[email protected]
Cuenta de twitter: @gonzlez_ernesto

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