Lo más popular
Más recursos

Muchos maestros están huyendo de las aulas porque la situación se volvió insostenible: profesor es golpeado por estudiantes

Juan Gómez Trinidad: Se necesitan maestros entusiasmados, pero la sociedad les está quitando las ganas de enseñar

España: Profesores exigen contratar a 34.000 trabajadores más y reducir la cantidad de alumnos por aula


Juan Gómez Trinidad: Se necesitan maestros entusiasmados, pero la sociedad les está quitando las ganas de enseñar

Un experto educativo advierte que la pérdida de reconocimiento social, el debilitamiento de la autoridad y las dificultades de convivencia afectan la motivación y el bienestar de los docentes.

La educación necesita docentes comprometidos y entusiasmados, pero la falta de reconocimiento social, el debilitamiento de su autoridad y las dificultades de convivencia en las aulas están afectando a la profesión. Esta es una de las principales advertencias del profesor y gestor educativo español Juan Antonio Gómez Trinidad, quien, en una entrevista concedida a la Agencia EFE en Logroño, España, el 28 de octubre de 2026, analizó los desafíos que enfrenta la enseñanza. El especialista considera que la educación atraviesa una crisis cultural e institucional que exige recuperar el compromiso de los docentes, las familias y las administraciones educativas.

Las reflexiones del experto se producen con motivo de la presentación de su libro La aventura de educar, una obra en la que examina el significado de la educación y las dificultades que plantea formar a las nuevas generaciones. Gómez Trinidad participó en un coloquio organizado por La Bitácora junto al consejero de Educación y Empleo del Gobierno de La Rioja, Alberto Galiana. Su trayectoria incluye la docencia como catedrático de Filosofía de instituto y distintas responsabilidades en la administración educativa, entre ellas la vicepresidencia del Consejo Escolar del Estado. Esa experiencia le permite abordar la educación desde las aulas y desde la gestión institucional.

La pérdida de reconocimiento social debilita la profesión docente

Uno de los aspectos más preocupantes de su diagnóstico es la pérdida de prestigio y reconocimiento social del profesorado. Según Gómez Trinidad, los docentes atraviesan un momento especialmente difícil que no puede explicarse únicamente por cuestiones salariales. El especialista relaciona este deterioro con la falta de respeto hacia la autoridad del profesor y con los problemas de convivencia que se presentan en determinados centros educativos. A su juicio, estas circunstancias contribuyen a crear ambientes que dificultan la enseñanza y afectan al ejercicio profesional. Su reflexión pone de manifiesto que las condiciones necesarias para educar van mucho más allá de disponer de recursos materiales.

El profesor también advierte sobre las consecuencias que este escenario puede tener para el bienestar emocional de quienes enseñan. En su valoración, la falta de reconocimiento y las dificultades que enfrenta la profesión están relacionadas con un aumento de las bajas laborales por ansiedad y depresión. Aunque no aportó cifras específicas durante la entrevista, considera que el malestar docente constituye una señal de alarma que las instituciones no deberían ignorar. La preocupación no se limita a la situación individual de los profesores, sino que alcanza al funcionamiento de los centros educativos, donde el respeto, la estabilidad y la convivencia son condiciones importantes para desarrollar adecuadamente la actividad pedagógica.

Juan Antonio Gómez Trinidad es un destacado catedrático de Filosofía, ensayista y expolítico español, reconocido principalmente por su dilatada trayectoria en la gestión y defensa del sistema educativo.

Frente a esta situación, Gómez Trinidad sostiene que las administraciones educativas deben asumir un compromiso más decidido con la dignidad profesional del docente. Recuperar el reconocimiento del profesorado implica, desde esta perspectiva, prestar atención al ambiente de las aulas y al respeto que merece su función educativa. El especialista considera que la autoridad del profesor se ha debilitado y que esta circunstancia perjudica las condiciones en las que se desarrolla la enseñanza. Su planteamiento sitúa el problema en una dimensión institucional y social, pues la recuperación del prestigio docente no puede depender exclusivamente del esfuerzo individual de quienes trabajan diariamente en las escuelas.

Educar es mucho más que enseñar contenidos en una escuela

Otro de los ejes de su reflexión es la necesidad de comprender que educar no consiste únicamente en transmitir conocimientos académicos. En La aventura de educar, Gómez Trinidad presenta la formación humana como una tarea que implica transmitir un legado cultural, acompañar el crecimiento personal, ayudar a superar dificultades y reconocer los avances que se producen durante el aprendizaje. Desde esta perspectiva, la educación no puede reducirse a resultados escolares ni entenderse como un procedimiento mecánico. Cada estudiante posee características, iniciativas y decisiones propias, por lo que el proceso educativo requiere atención personal, paciencia y una responsabilidad que se mantiene a lo largo del tiempo.

El especialista vincula estas dificultades con lo que considera una crisis de valores y de instituciones. En su análisis, la sociedad contemporánea atraviesa transformaciones que han debilitado referentes tradicionalmente asociados con la responsabilidad, la libertad y la solidaridad. También observa que determinadas instituciones han perdido parte de la solidez que anteriormente orientaba sus funciones. Esta interpretación constituye una valoración del propio Gómez Trinidad sobre el contexto cultural actual. Su preocupación central es que la educación necesita referencias compartidas para acompañar el desarrollo de las personas, especialmente cuando las familias, los docentes y las instituciones deben afrontar situaciones cada vez más complejas.

En este contexto, el experto advierte que sería un error trasladar a los centros escolares responsabilidades educativas que corresponden a las familias. Considera que la escuela refleja muchos de los problemas presentes en la sociedad, pero no dispone de la capacidad necesaria para resolverlos todos por sí sola. La formación de niños y adolescentes exige una responsabilidad compartida entre el hogar y las instituciones educativas, sin confundir las funciones de cada ámbito. Su planteamiento recuerda que la enseñanza escolar constituye una parte fundamental de la educación, aunque no puede sustituir el acompañamiento familiar ni asumir todas las consecuencias de las dificultades sociales.

La educación necesita compromiso, reconocimiento y esperanza

Gómez Trinidad también se refiere a la posibilidad de alcanzar acuerdos políticos amplios en materia educativa. Aunque reconoce la importancia del debate institucional, advierte que un pacto de Estado no resolvería automáticamente los problemas de comportamiento, esfuerzo o convivencia de los estudiantes, ni garantizaría por sí mismo el respeto hacia los profesores. Las decisiones políticas pueden establecer condiciones para mejorar la enseñanza, pero los cambios educativos también dependen de las actitudes y responsabilidades de las personas involucradas. Su reflexión introduce una distinción entre las reformas que pueden impulsar las administraciones y el trabajo cotidiano que desarrollan docentes, estudiantes y familias dentro de la comunidad educativa.

Pese a las dificultades descritas, el especialista rechaza una visión exclusivamente pesimista del futuro educativo. Su mensaje principal es que la sociedad sigue necesitando profesores capaces de comprometerse con su tarea y recuperar la motivación para enseñar. Durante la entrevista expresó una convicción que resume el sentido de su planteamiento: «Estamos en una situación complicada, pero educar es posible, es necesario y, además, urgente». Esta afirmación sitúa la esperanza como una actitud vinculada a la responsabilidad profesional, no como una negación de los problemas existentes. Para Gómez Trinidad, reconocer las dificultades constituye un punto de partida para afrontar los desafíos educativos.

La reflexión final del profesor plantea una cuestión fundamental para el presente y el futuro de la enseñanza: no basta con pedir maestros entusiasmados si no se construyen condiciones sociales e institucionales que permitan ejercer la profesión con dignidad y reconocimiento. La motivación docente resulta importante, pero necesita acompañarse del compromiso de las familias, del respeto de la comunidad y de la responsabilidad de las autoridades educativas. En una sociedad que exige cada vez más a sus escuelas, el mensaje de Gómez Trinidad invita a recuperar el valor de educar como una tarea colectiva. La esperanza educativa, según su planteamiento, comienza con personas dispuestas a asumir ese compromiso.

Redacción: Web del Maestro CMF | Fuente: EFE

Entrada anterior

España: Profesores exigen contratar a 34.000 trabajadores más y reducir la cantidad de alumnos por aula

Siguiente entrada

Muchos maestros están huyendo de las aulas porque la situación se volvió insostenible: profesor es golpeado por estudiantes

Agrega un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *




Se desactivó la función de seleccionar y copiar en esta página.