El reconocido periodista y escritor argentino Andrés Oppenheimer, especializado en política internacional, economía y educación, entrevistó en su programa Oppenheimer Presenta a Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y principal responsable del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA). Schleicher es uno de los especialistas más influyentes en el análisis de los sistemas educativos internacionales, reconocido por su trabajo en la evaluación del aprendizaje y la formulación de recomendaciones para mejorar la calidad de la enseñanza. Durante la conversación, ambos abordaron los preocupantes resultados educativos de América Latina, el impacto de la tecnología y la inteligencia artificial, y especialmente la disminución de la participación de los padres en la educación de sus hijos, así como la necesidad de recuperar el respeto por la autoridad de los maestros y fortalecer la colaboración entre las familias y las escuelas.
Le Director de las pruebas PISA advierte que los padres se involucran cada vez menos en la educación de sus hijos
La disminución de la participación de los padres en la educación de sus hijos se ha convertido en una preocupación para América Latina. Andreas Schleicher, director de Educación y Competencias de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y responsable de las pruebas PISA, advirtió que numerosas familias están perdiendo su vinculación con el proceso de aprendizaje. Durante una entrevista con el periodista Andrés Oppenheimer, el especialista señaló que algunos padres comienzan a relacionarse con las escuelas como clientes que reciben un servicio, en lugar de asumir una responsabilidad compartida con los docentes.
La advertencia surgió durante un análisis de los resultados de PISA 2022, evaluación internacional que mide las competencias de estudiantes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias. Los resultados mostraron importantes dificultades de aprendizaje en numerosos países latinoamericanos y diferencias significativas respecto de sistemas educativos con mejores desempeños. Sin embargo, Schleicher sostuvo que el problema no puede explicarse únicamente por la inversión económica o las condiciones materiales de las escuelas. La participación familiar, las prácticas pedagógicas y la relación entre padres y maestros también influyen en las oportunidades educativas, especialmente cuando los estudiantes necesitan acompañamiento para superar sus dificultades.
La participación de los padres y su relación con el aprendizaje
Uno de los hallazgos destacados por Schleicher fue la disminución del interés y la participación de las familias en la educación escolar. Según explicó, esta tendencia se observa en la mayoría de los países latinoamericanos analizados, con Colombia como excepción dentro de la comparación presentada. El especialista considera preocupante que algunos padres deleguen progresivamente la responsabilidad educativa en las instituciones y reduzcan su participación al seguimiento de las calificaciones. La escuela termina siendo percibida como una prestadora de servicios y el maestro como alguien encargado de satisfacer expectativas, cuando el aprendizaje requiere una relación de colaboración mucho más estrecha.
La importancia de esa colaboración también aparece reflejada en las diferencias de rendimiento académico. Schleicher afirmó que, en América Latina, los estudiantes cuyos padres participan activamente en su educación presentan ventajas de aprendizaje equivalentes a uno o dos años de escolaridad frente a compañeros que no reciben el mismo acompañamiento. Esta comparación describe una asociación entre participación familiar y desempeño, sin demostrar que una variable explique por sí sola la otra. El especialista aclaró que involucrarse no significa pasar varias horas resolviendo tareas con los hijos. Lo decisivo es demostrar interés por sus experiencias escolares, reconocer sus esfuerzos y acompañar sus dificultades.
El mensaje dirigido a las familias fue especialmente concreto. Schleicher sostuvo que los padres no necesitan conocer todas las respuestas ni convertirse en profesores particulares para contribuir al aprendizaje. Lo importante es interesarse por lo que sus hijos hacen en la escuela y transmitirles que su formación merece atención. En ese contexto, formuló una recomendación directa: «Muestren que les importa lo que hacen sus hijos en las escuelas. Tomen en serio la escuela y la autoridad de los maestros». Su planteamiento apunta a recuperar el reconocimiento de la labor docente y fortalecer una relación basada en el respeto, la comunicación y la responsabilidad compartida.
La relación entre familias, docentes y escuelas
Schleicher también abordó las posibles razones por las que algunas familias participan cada vez menos en la educación. Reconoció que los datos de PISA no permiten establecer una explicación definitiva, aunque planteó dos hipótesis relacionadas con el funcionamiento de las instituciones escolares. La primera apunta a la pérdida del contacto personal entre padres y docentes. Según explicó, algunas escuelas envían numerosas comunicaciones electrónicas, pero ofrecen pocas oportunidades de conversación directa con quienes trabajan diariamente con los estudiantes. Esta distancia puede debilitar la confianza y reducir el sentido de pertenencia de las familias, dificultando una colaboración sostenida durante el proceso educativo.
La segunda hipótesis está relacionada con las condiciones de trabajo del profesorado. Schleicher señaló que numerosos docentes latinoamericanos deben dedicar una cantidad considerable de horas a impartir clases, lo que limita el tiempo disponible para atender individualmente a los estudiantes y comunicarse con sus familias. En contraste, destacó que algunos sistemas educativos de Asia Oriental organizan el trabajo escolar de manera que los profesores puedan dedicar más tiempo al acompañamiento personalizado. La participación familiar, por tanto, no depende exclusivamente de la voluntad de los padres, sino también de las oportunidades que ofrecen las escuelas para establecer relaciones cercanas y duraderas.

La distracción digital y los desafíos de la inteligencia artificial
La conversación también examinó el uso de teléfonos inteligentes, redes sociales e inteligencia artificial en el aprendizaje. Schleicher señaló que los estudiantes que utilizan dispositivos digitales principalmente para entretenerse durante las clases suelen obtener resultados académicos inferiores a quienes no presentan ese comportamiento. No obstante, reconoció que los datos disponibles no permiten establecer una relación causal definitiva. El especialista distinguió entre utilizar la tecnología para investigar, crear y resolver problemas, y emplearla únicamente para consumir contenidos. La preocupación principal no es la presencia de dispositivos en las aulas, sino la ausencia de una finalidad pedagógica que favorezca el pensamiento y la autonomía.
Respecto de la inteligencia artificial, Schleicher advirtió que completar correctamente una tarea mediante herramientas digitales no garantiza haber adquirido los conocimientos necesarios. Para ilustrarlo, utilizó una comparación: «Uno no mejora su estado físico mirando deportes, sino haciendo deportes, practicándolos». Según explicó, el aprendizaje también exige esfuerzo intelectual, participación activa y oportunidades para cometer errores y corregirlos. En este escenario, los padres tienen un papel importante al colaborar con los maestros para establecer hábitos digitales responsables. La finalidad no consiste en rechazar las nuevas tecnologías, sino en evitar que sustituyan sistemáticamente la reflexión, la lectura y el trabajo personal.
El desafío de recuperar la responsabilidad educativa compartida
Las recomendaciones de Schleicher también estuvieron dirigidas a los gobiernos latinoamericanos. El especialista consideró necesario elevar las expectativas académicas y evitar que los sistemas educativos se acostumbren a resultados insuficientes. Cuestionó especialmente las situaciones en las que los estudiantes reciben buenas calificaciones sin haber alcanzado aprendizajes sólidos, porque estas prácticas pueden ocultar dificultades que requieren atención. Asimismo, destacó la importancia de observar experiencias internacionales que consiguen mejores resultados en condiciones socioeconómicas comparables. Mejorar la educación exige combinar expectativas claras, recursos adecuados, fortalecimiento de la enseñanza y una participación familiar sostenida, sin trasladar toda la responsabilidad a un solo sector.
Las declaraciones del responsable de PISA plantean una reflexión sobre el papel que deben recuperar las familias en la formación de las nuevas generaciones. Los resultados académicos no dependen exclusivamente del trabajo realizado dentro del aula, así como tampoco pueden atribuirse únicamente a las decisiones de los padres. El aprendizaje requiere docentes preparados, instituciones comprometidas, políticas educativas consistentes y hogares que valoren la educación. Cuando las familias se interesan por la vida escolar, respetan la función del maestro y acompañan el esfuerzo de sus hijos, contribuyen a construir mejores condiciones para aprender. Recuperar esa alianza constituye uno de los desafíos educativos de América Latina.
Redacción: Web del Maestro CMF