El filósofo, pedagogo y maestro Gregorio Luri (Azagra, 1955) tiene una propuesta para «salvar la escuela» tras evidenciarse que las metodologías supuestamente innovadoras y que inciden en las emociones de los alumnos ya no salen tan bien en las clasificaciones internacionales. En su último libro, Prohibido repetir (Rosamerón), que saldrá a la venta la próxima semana, defiende el conocimiento, la memoria, los deberes y los exámenes mientras llama a fijarse en Misisipi, donde el refuerzo de la comprensión lectora de los alumnos de nueve años ha causado una visible mejora académica.
¿Cuál es su postura respecto a la repetición de curso?
Repetir curso sin una actuación para solventar los déficits del niño es absurdo, porque lo único que consigue es humillarlo sin que él vea el sentido de lo que está haciendo. Ahora bien, una repetición que se planifique para reforzar los conocimientos en déficits concretos es de sentido común. Por otra parte, mucho más caro que la repetición es producir un 25% o 30% de alumnos que a los 15 años tienen dificultades graves de comprensión lectora, como ocurre ahora.
El milagro de Misisipi y la Ciencia de la Lectura
En su libro habla del milagro de Misisipi, que mejoró aconsejando repetir a alumnos de Primaria con problemas de comprensión lectora.
Ha seguido el modelo de la Ciencia de la Lectura (The Science of Reading), un conjunto de evidencias sobre cómo se aprende a leer. Misisipi se caracterizaba por tener de los peores índices de EEUU en fracaso, embarazos adolescentes o pobreza infantil, pero convirtió The Science of Reading en ley y puso su aplicación en manos de personas competentes, obteniendo resultados sorprendentes.
¿En qué consiste?
Llevo tiempo diciendo que el fracaso escolar es un fracaso lingüístico. Los nueve años es un momento crucial porque los niños pasan de aprender a leer a aprender leyendo. Si a esa edad no se domina la comprensión lectora, eso va a ser un lastre en todas las materias.
La clave son los conocimientos: cuanto más cosas sepan los alumnos, mayor será su vocabulario y tendrán más comprensión lectora. En Misisipi lo que han hecho es identificar a los niños con vocabulario pobre, intentar darles una educación sistemática y garantizar que a los nueve años tengan un tratamiento específico de fomento de su vocabulario y competencias lingüísticas. Si a lo largo del curso no superan el nivel, les ofrecen campamentos de verano. Si tras ese refuerzo no lo adquieren, esos niños repetirán curso, pero no para hacer lo que ya habían hecho, sino con un programa específico de fomento del vocabulario.
¿Qué efectos ha producido?
El éxito es evidente porque repitiendo de esta forma al final se han reducido los índices de repetición. Y también hay una mejora en Matemáticas.
¿Qué lecciones se pueden extraer para España?
Los niños que no superan el paso de aprender a leer a aprender leyendo están condenados al fracaso escolar. Si sabemos que los nueve años es un punto de fractura del sistema, no podemos permitirnos el lujo de no incidir específicamente en él. Hay que dedicar la máxima cantidad de recursos a esa edad y establecer planes de trabajo específicos de fomento de la comprensión lectora, porque va a resultar beneficioso a medio y largo plazo. En Misisipi hubo reticencias porque se creyó que se podía herir la autoestima, pero lo más satisfactorio para un niño es cuando es consciente de su progreso.
El esfuerzo ha dejado de tener consecuencias
Afirma que en España los alumnos saben que su esfuerzo ha dejado de tener consecuencias.
Saben que, hagan lo que hagan, no tendrá ningún efecto. Si no tiene consecuencias, ¿para qué van a hacerlo bien? Para muchos niños hoy la escuela es sinónimo de “para qué esforzarse”. ¿Cuántas veces vemos actividades que se organizan para alumnos de la ESO con la única misión de mantenerlos entretenidos? Son niños que han convivido con el fracaso desde los nueve años y han desarrollado un cansancio sistémico, están en una situación de desesperanza. Y después te los encuentras jugando al fútbol y se matan esforzándose.
Valores escolares y valores de la vida real
Valores del deporte, como el esfuerzo, están mal vistos en la escuela.
En la escuela hemos creado un refugio que tiene poco que ver con las exigencias de la vida cotidiana. Imagine que llama al fontanero y, en vez de arreglar una avería, le deja la casa inundada. ¿Le dirá que no importa el resultado? ¿Valorará su interés? Los niños ven que se fomentan unos valores en la escuela y otros en la vida real. Lo curioso es que la escuela dice estar fomentando los valores o las competencias del siglo XXI, una paradoja notable.
Modelos educativos y resultados internacionales
Países con modelos competenciales y constructivistas, aparentemente progresistas, están viendo que no consiguen buenos resultados.
Finlandia ha dejado de ser referente. Andreas Schleicher dice que ha ido demasiado lejos. Los resultados han caído en picado, cada vez hay más indisciplina, la profesión docente está comenzando a dejar de ser atractiva y las diferencias entre los alumnos ricos y pobres se han incrementado, como en Suecia, Noruega, Países Bajos o Escocia, que ha dado marcha atrás en su currículo competencial.
¿En España ocurrirá igual?
En España estamos santificando determinadas metodologías y nos estamos incapacitando para ver si hay otras que sean útiles, especialmente para los niños pobres. El constructivismo puede ser útil para los niños que acceden a la escuela con un amplio bagaje de conocimientos, pero frena a los demás. Hay cierto esnobismo en pensar que lo que funciona para los ricos irá bien para todos, cuando es al revés: lo que funciona para los pobres sirve para los demás.
La LOMLOE y sus consecuencias
La Lomloe significa muchas cosas: desorientación de los docentes, una carga burocrática excesiva que está consumiendo mucha parte del tiempo que debiera dedicarse a preparar clases, una confusión gravísima entre competencias y conocimientos…
Para los niños pobres, la Lomloe significa condenarlos a la pobreza. Ponga a un grupo de niños con pocos recursos a trabajar en equipo y a construir sus conocimientos: lo que necesitan es una enseñanza dirigida, un profesor que les hable mucho y bien, que sea capaz de orientarlos en cada momento. O se encuentran en la escuela con el teorema de Pitágoras o Fernando el Católico o no se los encontrarán en ningún sitio.
Un profesor que se limite a ser un mero acompañante está condenándolos a la pobreza. Porque, si renuncia a que sus alumnos escuchen a Shostakovich porque es difícil o les pone sólo canciones del verano para que no fracasen, manifiesta poco respeto hacia ellos. Lo excesivamente fácil impide que el escolar disfrute de las conquistas de su esfuerzo.
Un maestro de Cúcuta (Colombia) me dijo: «Respete a nuestros alumnos, no se lo ponga muy fácil». Dando chicle no educamos el gusto gastronómico.
Brecha entre chicos y chicas
¿Por qué los chicos se están quedando atrás respecto a las chicas?
Porque estamos haciendo la escuela mal. Si las chicas tienen peores resultados en Matemáticas, es un problema nacional. Pero cuando los chicos tienen peores resultados en lectura, más abandono, más repetición o más falta de disciplina, no preocupa. Una escuela que se define como inclusiva es incapaz de acoger la diferencia de los alumnos varones. Somos inclusivos para cualquier cosa menos para la figura del niño.
La escuela como espacio de confianza
¿La escuela ha dejado de ser un espacio de confianza?
En buena medida sí, especialmente para los niños y adolescentes varones. Lo cual no quiere decir que todas las escuelas hayan dejado de serlo; en España hay magníficas experiencias educativas.
PISA, equidad y mediocridad
¿Las comunidades autónomas cambiarán algo tras su caída en PISA?
Navarra ha descendido de manera notable y, cuando el consejero de Educación reunió a la prensa, les dijo: «Hemos bajado los resultados, pero hemos aumentado la equidad». Cataluña tiene el sistema educativo más beato del mundo, porque todos dicen que la escuela catalana es un éxito, aunque los resultados indiquen otra cosa. No existe oposición: en Cataluña hay un partido único en educación. ¿Cómo puede ser que, teniendo tan altas intenciones, los resultados no estén a la altura? Yo no quiero una mediocridad educativa, especialmente cuando estamos asistiendo a una guerra mundial por el talento.
Acción frente a emoción
Los países asiáticos son los únicos que mejoran.
Un político de Singapur me dijo que la clave del éxito educativo es que todo el mundo sepa las razones de lo que está haciendo. Un sistema donde los profesores no tienen razones para apoyar lo que hacen está condenado al fracaso. Es lo que ha ocurrido en Escocia, Países Bajos, Finlandia, Suecia o Noruega y lo que está pasando en España. ¿Por qué hemos abandonado la pedagogía de la virtud, sustituyéndola por una pedagogía emocional? Mientras los chinos actúan, nosotros sentimos.
Educación emocional y salud mental
¿Por qué hay peor salud mental en los jóvenes cuando hay más educación emocional que nunca?
No lo sé. La hipótesis que me planteo es que estamos educando a los niños en un proceso de interiorización, como si las ventanas del alma sirviesen para mirar al interior y no al exterior. Ese permanente juego de la introspección me parece morboso. ¿Vivimos mejor en la introspección que en la acción? Yo creo que no.
Si queremos dar educación a unos niños que duermen cada vez menos, desayunan mal, se han quedado sin espacios libres para vivir aventuras y están sobreprotegidos por sus padres, cuando la sobreprotección es una forma de maltrato, hay que comenzar por que manifiesten heridas en las rodillas, ya que son la primera generación de la historia de la humanidad con las rodillas impolutas.
Más importante que ser feliz, más importante que recibir educación emocional, es vivir deportivamente la vida y estimarla incondicionalmente a pesar de que es cicatera y a veces nos traiciona.
Exigir también es educar
Los jóvenes con frecuencia apelan a un supuesto derecho a ser compadecidos.
Los jóvenes de antes y los de ahora comparten una característica inherente a la falta de experiencia: tener mucha más energía que sentido común para gestionarla. Nuestro papel también es exigirles y, en cierto modo, no comprenderlos para poder entender la distancia que hay entre ellos y nosotros; es decir, introducir sentido común donde sólo hay energía. Alguien tiene que resignarse a hacer de adulto.
La escena más escandalosa en un colegio
Lo que más escándalo me produce, y lo he visto ya varias veces, son esos maestros bienintencionados que el lunes por la mañana juntan a los niños en círculo en la clase, se sientan en la alfombra y les preguntan: «¿Qué problemas has tenido este fin de semana con tus padres?». Me parece denunciable.
Redacción | El Mundo






