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Doug Lemov comparte diez recomendaciones y técnicas para mejorar la enseñanza y el aprendizaje

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Doug Lemov comparte diez recomendaciones y técnicas para mejorar la enseñanza y el aprendizaje

En este vídeo, Doug Lemov comparte algunas técnicas para enriquecer la enseñanza y algunos trucos para incentivar el aprendizaje. ¿Cómo pueden colaborar padres y profesores en el desarrollo de los alumnos? ¿Hay maneras de combatir la desigualdad? ¿Y el fracaso escolar? El educador da respuesta a estas y otras preguntas basándose en los estudios que ha llevado a cabo durante años, en los que ha investigado en profundidad la labor docente y ha descubierto algunos de los rasgos que identifican a los buenos profesores.

El educador e investigador estadounidense Doug Lemov, reconocido por su trabajo en la formación docente y por ser autor del libro Teach Like a Champion (Enseña como un maestro), compartió en una entrevista diversas recomendaciones para mejorar la enseñanza, fortalecer la participación de los estudiantes y conseguir aprendizajes más profundos. A partir de su experiencia como profesor y del estudio de prácticas utilizadas por docentes destacados, Lemov explicó que enseñar bien no depende exclusivamente de la vocación, la personalidad o la creatividad. La calidad educativa también requiere conocimientos pedagógicos, estrategias concretas, evaluación permanente y disposición para mejorar. Sus planteamientos ofrecen orientaciones aplicables a diferentes contextos escolares.

Para Lemov, un buen profesor se parece a un artesano que conoce sus herramientas y sabe utilizarlas según las necesidades de cada estudiante. La enseñanza combina conocimientos científicos, experiencia profesional y decisiones que deben adaptarse a situaciones concretas. En ese sentido, cuestiona la idea de que basta con tener entusiasmo o buenas intenciones para conseguir resultados educativos satisfactorios. Aunque reconoce el valor de la vocación y del compromiso con los alumnos, sostiene que ambos deben acompañarse de una preparación sólida. Su planteamiento sitúa el aprendizaje de los estudiantes como principal criterio para valorar la eficacia de las prácticas pedagógicas.

Diez recomendaciones y técnicas de Doug Lemov para mejorar la enseñanza

A lo largo de la conversación, Lemov presentó estrategias relacionadas con la participación, la atención, la comprensión lectora, la escritura, la memoria y la organización del aprendizaje. Algunas proceden de las técnicas desarrolladas en Teach Like a Champion, mientras que otras se apoyan en sus reflexiones sobre la ciencia cognitiva y la experiencia de profesores destacados. Su propuesta consiste en transformar pequeñas decisiones cotidianas en oportunidades para mejorar el aprendizaje, sin depender necesariamente de grandes reformas o recursos tecnológicos. Entre las recomendaciones más relevantes destacan diez orientaciones que pueden ayudar a los docentes a revisar sus métodos, organizar mejor las clases y favorecer la participación de todos los estudiantes.

  • Desarrollar una mentalidad de crecimiento docente. Los profesores deben examinar constantemente su trabajo, reconocer aquello que necesita mejorar y aprender de las experiencias de otros educadores. Lemov considera que la humildad profesional y la disposición para perfeccionar la enseñanza son características fundamentales de los docentes destacados.
  • Promover la participación de todos los estudiantes. Recomienda utilizar la técnica de la respuesta no solicitada, conocida como Cold Call, que consiste en formular preguntas a estudiantes que no han levantado la mano. Su finalidad es evitar que algunos permanezcan pasivos durante toda la clase y transmitirles que sus ideas también son importantes.
  • Enseñar hábitos de atención y escucha respetuosa. Propone construir una cultura de aula donde los estudiantes presten atención a quien habla, respeten sus intervenciones y demuestren interés por las aportaciones de sus compañeros. Estos comportamientos contribuyen a establecer un ambiente favorable para el aprendizaje colectivo.
  • Incorporar ejercicios breves de escritura. Sugiere terminar las clases con una frase que sintetice una idea importante o compleja. Esta actividad obliga a recuperar información, organizar el pensamiento, seleccionar palabras precisas y expresar conocimientos de manera estructurada.
  • Utilizar la enseñanza explícita cuando los estudiantes comienzan a aprender. Recomienda explicar los contenidos de forma clara, presentar ejemplos y acompañar los primeros ejercicios. Conforme los alumnos adquieren conocimientos, el profesor puede reducir progresivamente la ayuda y ofrecer mayores oportunidades de exploración autónoma.
  • Evitar la sobrecarga de información. A partir de la teoría de la carga cognitiva, aconseja presentar los contenidos en cantidades manejables, alternando explicaciones con preguntas y actividades breves. El propósito es facilitar el procesamiento de la información y evitar que la memoria de trabajo se sature.
  • Fortalecer la comprensión lectora mediante el conocimiento. Lemov destaca que comprender un texto exige disponer de vocabulario, referencias culturales e información sobre el tema. Por ello, recomienda ampliar los conocimientos de los estudiantes y no limitar la enseñanza de la lectura a ejercicios repetitivos de identificación de ideas principales.
  • Enseñar conocimientos antes de exigir pensamiento crítico. Sostiene que analizar problemas complejos requiere comprender previamente los hechos y conceptos relacionados. Los docentes deben proporcionar bases sólidas de conocimiento y, posteriormente, plantear actividades de análisis, argumentación y resolución de problemas.
  • Comprobar continuamente lo que los estudiantes comprenden. Recomienda formular preguntas breves y recoger respuestas de todos los alumnos para identificar dificultades. En la enseñanza virtual, propone aprovechar herramientas como el chat para conocer el nivel de comprensión y ajustar las explicaciones.
  • Fomentar la lectura diaria y el aprendizaje permanente. Aconseja dedicar aproximadamente treinta minutos diarios a leer libros de interés personal, especialmente sin las distracciones del teléfono móvil. También invita a los profesores a conservar la curiosidad intelectual y continuar aprendiendo durante toda su trayectoria profesional.
Doug Lemov es un influyente educador, escritor y conferencista estadounidense conocido por ser el autor de Teach Like a Champion (Enseña como un maestro). A través de su trabajo, ha sistematizado y compartido las prácticas y técnicas concretas de profesores de alto rendimiento que logran excelentes resultados académicos en escuelas vulnerables.

¿Cómo lograr que tus todos tus estudiantes levanten la mano? 2 estrategias que pueden ayudar:

Para exponer cómo han llegado ellos a este punto, Lemov habla del ratio, es decir, la proporción del trabajo cognitivo que realizan los estudiantes.

Hay dos tipos de ratio: el de participación, que mide quién participa y cuán a menudo; y el de razonamiento, que responde al rigor académico en la participación que se fomenta en clase. Maximizar el ratio de participación significa lograr que todos los alumnos participen hablando, respondiendo preguntas, pensando de manera activa y procesando ideas de forma oral y escrita. Este objetivo apunta a evitar lo que muchos docentes enfrentan: salas de clase donde hay silencio cuando se hacen preguntas y en las cuales los mismos tres alumnos participan una y otra vez. Pero, ¿cómo se maximiza aquel ratio? Lemov propone dos alternativas: las preguntas y la escritura.

1. Las preguntas

Lemov dice que, en una lección donde haya ratio, los estudiantes no deben escuchar, deben actuar, constantemente responder preguntas, aprovechar sus bases de conocimiento, reflexionar y perfeccionar sus ideas. Pero para que los estudiantes respondan preguntas el primer paso es que tengan un conocimiento previo. Ningún ser humano puede razonar sobre un tema que no conoce y en ese sentido, los profesores deben proporcionar un buen saber a sus alumnos para que ellos se sientan confiados a la hora de participar. A esto se suman algunas técnicas que permiten transformar las preguntas en procesos eficaces de participación y aprendizaje.

1. El tiempo de espera: esta simple y subestimada técnica es fundamental. Para que los estudiantes puedan responder, necesitan tiempo para pensar. Si al darles tiempo no logran ser productivos, entonces hay que mostrarles la manera de serlo. En promedio, los profesores esperan alrededor de un segundo para esperar una respuesta. El problema es que en ese tiempo es imposible obtener reflexiones muy elaboradas. Además es un tiempo limitado para darle la posibilidad a todos los estudiantes. Un tiempo tan corto también alienta –en forma sistémica– a los estudiante, a levantar la mano sin pensar, en lugar de levantar la mano para entregar la mejor respuesta. El tiempo de espera, entonces, permite calidad y potencia el razonamiento. Los beneficios: más alumnos levantarán la mano, las respuestas serán más rigurosas, habrá mayor trabajo cognitivo, disminuirá la cantidad de alumnos que no responde y aumentará el uso de evidencia al responder.

2. Preguntas sin aviso: Lemov sabe que algunos docentes cuestionan esta técnica, pero él explica que si se implementa bien, en realidad puede ser muy efectiva. Las preguntas sin aviso se trata de hacer preguntas a los alumnos independientemente a que hayan levantado la mano. Hacerlo, según el experto, tienen un efecto transformador pues permite comprobar la comprensión de los alumnos, crear una cultura de responsabilidad a participar, darle ritmo a la clase y fortalecer el ratio. Pero una mala implementación de las preguntas sin aviso puede causar daño. Por eso, Lemov menciona las claves para hacerlo bien. Una de esas claves es hacerlo de forma constante (unos minutos cada día) y comentarle a los estudiantes. De esta forma sabrán a qué atenerse y podrán preparase mejor. Otra punto importante es hacerlo de forma sistémica… con todos los alumnos en distintos momentos, para no generar la impresión de estar “atacando” a un alumno en particular. También es importante presentar la actividad de una forma positiva, utilizando un tono alegre y parejo, haciendo preguntas claras. Por esta razón, la técnica no debería ser utilizada para “pillar” a un alumno, sino todo lo contrario. El objetivo es permitir que todos los estudiantes participen y lo hagan de una manera correcta. Por último se sugiere dividir una gran preguntas en varias preguntas más cortas.

3. Respuesta al unísono: de vez en cuando, puedes pedirle a tus alumnos que respondan al unísono para que la participación sea más activa y positiva. ¿Cómo funciona? El profesor hace una pregunta, y la clase responde en voz alta, todos al mismo tiempo. La técnica puede ser útil para hacer que la lección se sienta más dinámica. Se pueden utilizar las siguientes secuencias para esta técnica: repetir lo que el profesor dice o completar una frase; comunicar una respuesta a un problema, todos al mismo tiempo; reforzar la respuesta de un alumno. Un estudiante responde algo y todos los demás repiten lo que él dijo; revisar información que los estudiantes ya dominan; solucionar un problema, dando el tiempo necesario para que más adelante puedan responder al unísono.

4. Bola rápida: esta técnica se trata de realizar una revisión rápida para crear energía y aumentar la participación. La idea es hacer actividades grupales rápidas para revisar información y habilidades básicas que los alumnos ya conocen. Funciona así: el profesor lanza una pregunta a un grupo de alumnos y ellos responden. El profesor no analiza mucho la respuesta, pero si esta es correcta, hace otra pregunta a un alumno distinto; y si es incorrecta hace la misma pregunta a otro alumno. La actividad es rápida y genera muchas posibilidades de participación en una secuencia acelerada.

2. La escritura

Pedirle a los estudiantes que escriban más, dice Lemov, es impulsarlos a transformar nociones vagas en ideas completas. En ese sentido es una estrategia ideal para hacer participar más a los estudiantes. En su charla, Lemov mostraba cómo, después de un ejercicio de escritura en la sala de clase, todos los alumnos levantaban la mano para responder preguntas. Pero para que la escritura sea una herramienta efectiva, también es importante considerar algunas técnicas:

1. Todos escriben: esta dinámica consiste en preparar a los alumnos para participar de forma rigurosa, dándoles la posibilidad de reflexionar por escrito antes de pedirles que discutan. El profesor pide a los alumnos que se preparen para un análisis riguroso por escrito en un tiempo breve. Esto permite a los estudiantes reflexionar e incluso puede disminuir la participación de alumnos que levantan la mano antes de conocer la pregunta. A su vez, puede aumentar el ratio de participación de quienes nunca lo hacen.

2. El arte de la oración: los estudiantes deben sintetizar una idea compleja en una sola oración bien formulada. La disciplina de crear una oración que incluya todo, hace que los alumnos usen formas sintácticas nuevas.

3. Mostrar sin aviso: esta técnica es un incentivo para que aquello que los estudiantes redacten sea de calidad y serio, mostrando y revisando en forma pública el trabajo de los alumnos (independientemente de quién se ofrezca a compartir). En un video que Lemov comparte en el seminario, después de un ejercicio de escritura, una profesora se acerca donde una alumna y le pregunta si puede tomar su trabajo unos minutos. Además le entrega un papel (que representa un dólar) y de esta manera su alumna sabe que su profesora se está llevando su trabajo porque es bueno y debe ser compartido con toda la clase. Es una buena forma de mostrar trabajos de calidad a lo largo de un año escolar y motivar a los estudiantes para que se esfuercen en desarrollar buenas tareas escritas.

4. Adelantar la escritura: el objetivo es organizar la clase para que el ejercicio de la escritura se haga antes. Entonces la dinámica de Leer-Discutir-Escribir, se reemplaza por Actividad-Escribir-Discutir. Para implementar esta fórmula, el profesor puede hacer una demostración, luego se le pide a los alumnos que escriban al respecto durante cinco minutos para destilar algunas ideas claves antes de iniciar una discusión. Esto puede ayudar a los estudiantes a sacar el mayor provecho de la discusión… Más adelante, la etapa de la discusión pasa a ser un ejercicio de revisión donde todos los estudiantes se escuchan y responden de manera respetuosa a las opiniones de los demás, utilizando frases como: “Estoy de acuerdo con ella, pero quiero agregar… ”, y de esta forma analizan sus propias opiniones. En ese sentido la actividad pasa a ser de la siguiente manera: Actividad-Escribir-Discutir- Revisar o Leer-Escribir-Discutir-Revisar.

Cada una de las estrategias que propone Lemov, basado en el trabajo de otros docentes, podría desglosarse minuciosamente. Cada una está compuesta por distintas partes y múltiples caminos prácticos, con ejemplos muy concretos. Además, hay muchas otras alternativas para fomentar la participación que se suman a las técnicas asociadas a preguntar y escribir. Lo clave de estas y todas las herramientas que Lemov ofrece, es la constancia; se trata, en otras palabras, de crear rutinas desde el inicio, rutinas que los estudiantes irán interiorizando y conociendo. Sólo de esta forma podrán sentirse cómodos con dinámicas diseñadas para potenciar su pensamiento, sus ideas.

La participación y la atención como fundamentos del aprendizaje

Una de las propuestas que Lemov desarrolla con mayor detalle es la necesidad de evitar que la participación dependa únicamente de los estudiantes que levantan la mano. Cuando el profesor pregunta siempre a los mismos alumnos, otros pueden acostumbrarse a permanecer en silencio y desconectarse de la actividad intelectual. La técnica de la respuesta no solicitada busca modificar esa dinámica mediante intervenciones respetuosas y oportunidades de participación distribuidas. El especialista aclara que no se trata de avergonzar a quienes desconocen una respuesta, sino de generar confianza y transmitir expectativas positivas. La manera de preguntar, el tono empleado y el acompañamiento posterior resultan fundamentales.

La atención también ocupa un lugar central en sus recomendaciones. Lemov sostiene que escuchar, respetar las intervenciones y mostrar interés por las ideas ajenas son comportamientos que deben enseñarse y practicarse. En su planteamiento, una clase no funciona únicamente porque el profesor explica correctamente, sino porque los estudiantes contribuyen a crear condiciones favorables para aprender. Esto implica evitar interrupciones, reconocer el valor de las aportaciones de los compañeros y comprender que la convivencia exige responsabilidades compartidas. El especialista considera que estas normas no deben interpretarse exclusivamente como mecanismos disciplinarios, sino como hábitos que favorecen la participación intelectual y fortalecen la cultura de aprendizaje.

Cómo enseñar mejor según la ciencia cognitiva

Otro aspecto importante de la entrevista es la relación entre enseñanza, memoria y conocimiento. Lemov explica que los estudiantes principiantes necesitan más orientación que aquellos que ya dominan una materia. Por esa razón, defiende la utilidad de comenzar con explicaciones estructuradas, ejemplos resueltos y prácticas acompañadas antes de introducir actividades de descubrimiento autónomo. Su planteamiento no pretende eliminar la exploración ni la creatividad, sino utilizarlas cuando los alumnos disponen de conocimientos suficientes para aprovecharlas. Esta progresión permite que el profesor reduzca gradualmente su intervención mientras el estudiante desarrolla mayor independencia y capacidad para resolver problemas.

La teoría de la carga cognitiva constituye otro fundamento de sus propuestas. Según explica, la memoria de trabajo tiene una capacidad limitada y puede sobrecargarse cuando una persona intenta procesar demasiada información desconocida simultáneamente. Por ello, recomienda organizar las explicaciones en segmentos breves y alternarlas con preguntas, conversaciones y ejercicios de aplicación. Una clase puede incluir momentos de exposición seguidos de actividades que permitan recuperar, utilizar y relacionar los conocimientos presentados. El objetivo no es reducir la exigencia académica, sino facilitar que los estudiantes comprendan progresivamente contenidos complejos. La planificación debe considerar cuánto saben previamente y qué dificultades pueden encontrar.

La lectura, la escritura y el pensamiento crítico en el aula

En relación con la comprensión lectora, Lemov cuestiona las prácticas que concentran demasiados esfuerzos en repetir estrategias generales sin ampliar los conocimientos de los estudiantes. Explica que comprender un texto depende, en buena medida, de conocer su vocabulario, contexto y contenido. Un alumno puede leer correctamente las palabras y, sin embargo, tener dificultades para interpretar un texto sobre un tema desconocido. Por eso, considera fundamental enseñar contenidos de ciencias, historia, literatura y otras disciplinas que enriquezcan la cultura general. También destaca la importancia de una enseñanza adecuada de la decodificación y la fluidez durante las primeras etapas de alfabetización.

La escritura y el pensamiento crítico aparecen estrechamente relacionados con esta concepción del aprendizaje. Lemov propone que los estudiantes practiquen la elaboración de frases capaces de resumir ideas complejas, porque escribir exige seleccionar información, establecer relaciones y organizar razonamientos. Asimismo, sostiene que no es posible analizar rigurosamente un problema sin disponer de conocimientos suficientes sobre él. Desde esta perspectiva, enseñar pensamiento crítico no significa abandonar la transmisión de contenidos, sino proporcionar las bases necesarias para formular interpretaciones fundamentadas. Las actividades de argumentación, comparación y resolución de problemas adquieren mayor profundidad cuando los estudiantes cuentan con información que les permite justificar sus conclusiones.

El desafío de mejorar continuamente la práctica docente

La entrevista también aborda la importancia del trabajo colaborativo entre profesores y de la relación con las familias. Lemov considera que las escuelas necesitan espacios donde los docentes compartan estrategias, prueben nuevas prácticas y analicen sus resultados. La formación profesional adquiere mayor valor cuando sus aprendizajes se trasladan efectivamente al aula. Asimismo, recomienda que las familias acompañen el desarrollo lector de sus hijos mediante la lectura en voz alta y mantengan una comunicación temprana y constructiva con los profesores cuando aparecen dificultades. Su enfoque destaca que mejorar la educación requiere continuidad, colaboración y decisiones pedagógicas sostenidas, no solamente iniciativas aisladas.

En sus reflexiones finales, Lemov invita a los profesores a conservar el interés por aprender y a entender la enseñanza como una profesión que exige perfeccionamiento permanente. Considera que la satisfacción docente debe relacionarse tanto con el compromiso personal como con el progreso real de los estudiantes. También insiste en recuperar la lectura cotidiana como una actividad esencial para desarrollar conocimientos, curiosidad y capacidad de concentración. Sus recomendaciones presentan una visión de la educación basada en expectativas altas, acompañamiento respetuoso y métodos cuidadosamente seleccionados. El mensaje central es que mejorar la enseñanza requiere combinar experiencia, conocimiento científico, reflexión profesional y atención constante a las necesidades de los alumnos.

Conclusión práctica para docentes: pequeñas acciones que pueden transformar la enseñanza

Las recomendaciones de Doug Lemov ofrecen una oportunidad para que los docentes revisen sus prácticas y realicen mejoras concretas en el aula. No se trata de aplicar todas las técnicas simultáneamente, sino de incorporar progresivamente aquellas que respondan a las necesidades de los estudiantes. Una buena manera de comenzar consiste en explicar los contenidos con claridad, formular preguntas que involucren a todos, comprobar la comprensión antes de avanzar y dedicar los últimos minutos de cada clase a recuperar lo aprendido. También resulta fundamental fortalecer los hábitos de atención, promover la lectura y compartir experiencias con otros profesores. La enseñanza mejora cuando el docente observa, reflexiona, ajusta sus estrategias y convierte cada clase en una oportunidad para aprender a enseñar mejor.

Redacción: Web del Maestro CMF

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