La nota fue publicada por el diario El Mercurio de Chile y elaborada por la periodista M. Cordano, centrándose en una problemática que afecta a la Educación Media Técnico-Profesional (EMTP) en Chile: la falta de formación pedagógica formal en una gran parte de los docentes que trabajan en esta modalidad educativa. Los datos expuestos muestran una realidad que genera preocupación en el sistema educativo chileno, especialmente porque esta modalidad concentra una alta proporción de estudiantes en condición de vulnerabilidad.
Una realidad que expone una brecha silenciosa en la educación técnico-profesional
La Educación Media Técnico-Profesional cumple una función estratégica dentro del sistema educativo. Su propósito no solo consiste en preparar estudiantes para incorporarse al mundo laboral, sino también en ofrecer oportunidades de desarrollo a miles de jóvenes provenientes de contextos complejos. Sin embargo, la información presentada revela una situación preocupante: seis de cada diez docentes de esta modalidad no poseen formación pedagógica formal, aun cuando sí cuentan con experiencia y preparación técnica en sus respectivas áreas.
Actualmente, Chile registra más de cinco mil docentes en educación media técnico-profesional y aproximadamente el 60 % ejerce sin haber pasado por una formación pedagógica tradicional. Esto significa que muchos profesores dominan profundamente su disciplina, pero no necesariamente cuentan con herramientas especializadas relacionadas con estrategias de enseñanza, evaluación o atención a las necesidades diversas de los estudiantes.
La experiencia técnica no siempre basta para enseñar
La historia de Claudia Saldía refleja una realidad que muchos docentes han enfrentado. Luego de formarse en Ingeniería Agrícola y comenzar su trabajo educativo, comprendió que el conocimiento técnico, aunque fundamental, no es suficiente para generar aprendizajes significativos.
«El dominio disciplinar si bien es fundamental, no es suficiente para generar aprendizajes significativos en los estudiantes».
Su experiencia la llevó a continuar su formación mediante estudios especializados en Educación Media Técnico-Profesional y posteriormente a cursar un magíster en educación.
Su caso, sin embargo, representa una excepción más que una norma. Muchos docentes ingresan directamente desde sectores productivos e industriales hacia las aulas, aportando conocimientos actualizados y experiencia práctica, pero encontrando dificultades al momento de adaptar esos conocimientos a procesos de enseñanza efectivos.
Una falla estructural y no un problema individual
Especialistas consultados coinciden en señalar que la ausencia de formación pedagógica no puede entenderse como una responsabilidad exclusiva de los docentes.
Históricamente, la educación técnico-profesional en Chile se construyó bajo una lógica de formación orientada al trabajo, privilegiando la experiencia productiva por encima de la preparación pedagógica. Este modelo permitió una conexión directa con el mundo laboral, pero también dejó una consecuencia importante: una brecha formativa que hoy comienza a hacerse más visible.
Gonzalo Plaza, director ejecutivo de Fundación 99, explica que esta situación puede observarse en prácticas educativas más centradas en la transmisión de contenidos y en la ejecución de tareas, con menor presencia de metodologías activas y evaluación formativa. Además, existe otro elemento que complejiza el escenario: la fragmentación entre docentes de especialidad y profesores de formación general, lo que dificulta generar experiencias educativas más integrales.
Los estudiantes más vulnerables podrían ser los más afectados
Uno de los aspectos más delicados de esta situación es el impacto potencial sobre los estudiantes. La Educación Media Técnico-Profesional concentra índices de vulnerabilidad superiores a los observados en la educación secundaria tradicional.
Cuando faltan herramientas pedagógicas especializadas, pueden aparecer dificultades en aspectos fundamentales como la evaluación, la adaptación de estrategias o la atención a estudiantes con necesidades educativas diversas.
«Estas brechas no necesariamente se traducen en falta de compromiso, sino en limitaciones en las herramientas disponibles para mediar el aprendizaje».
Esto significa que el problema no reside en la vocación o en el compromiso docente, sino en las oportunidades de formación que reciben los profesionales.
Programas de formación buscan reducir la brecha
Frente a este escenario, surgieron iniciativas orientadas a fortalecer el desarrollo profesional docente. Entre ellas destaca el programa Tekna, impulsado por Fundación Chile y apoyado por instituciones especializadas de Finlandia.
El programa busca fortalecer competencias relacionadas con metodologías de aprendizaje, habilidades socioemocionales, liderazgo y trabajo colaborativo. La propuesta incluye clases presenciales y virtuales con especialistas internacionales y tiene como objetivo crear una red de docentes mentores que posteriormente puedan compartir conocimientos con otros profesores.
La iniciativa pone especial énfasis en áreas STEM y en sectores estratégicos para el desarrollo económico futuro, considerando las necesidades proyectadas de capital humano.
La enseñanza del futuro necesita algo más que expertos en contenidos
La situación descrita deja una reflexión importante para el mundo educativo. Conocer una materia no garantiza automáticamente saber enseñarla. La educación exige competencias que van más allá del dominio técnico: comprender cómo aprenden los estudiantes, adaptar estrategias, generar vínculos significativos y responder a contextos cada vez más diversos.
La experiencia y el conocimiento especializado continúan siendo valiosos, pero la evidencia muestra que el verdadero impacto educativo surge cuando estos elementos se combinan con herramientas pedagógicas sólidas.
La discusión, por lo tanto, ya no parece centrarse únicamente en cuánto saben los docentes, sino también en cómo pueden transformar ese conocimiento en oportunidades reales de aprendizaje para todos sus estudiantes.
Redacción | Web del Maestro CMF