Cuando en Latinoamérica se discuten salarios docentes, inevitablemente aparece la comparación con Europa. España suele ser presentada como un referente, un país donde —se dice— los maestros “ganan bien”. Sin embargo, los datos difundidos recientemente muestran una paradoja que vale la pena analizar con detalle, porque impacta en cómo entendemos la profesión educativa, su valoración social y los desafíos que compartimos en la región. Y, sobre todo, porque desmontan mitos que suelen alimentar discursos simplistas sobre la docencia.
1. La cifra que sorprendió: 56.000 euros… que no existen en la vida real
La OCDE publicó que el profesorado español inicia su carrera con ingresos equivalentes a unos 56.000 euros brutos al año en secundaria y unos 50.000 euros en infantil y primaria. Bajo este método estadístico, España aparecería entre los países que mejor pagan a sus docentes.
Pero esta cifra no se corresponde con lo que un profesor realmente recibe.
Los datos oficiales de UGT muestran la realidad:
- Un maestro de primaria o infantil en España gana alrededor de 35.000 euros brutos al año.
- Un docente de secundaria recibe unos 39.300 euros brutos al año.
Es decir, casi un tercio menos de lo que la OCDE proyecta.
¿Por qué la diferencia? Porque la OCDE calcula en función de la paridad del poder adquisitivo (PPA), una forma de comparar países eliminando distorsiones de precios. Pero no es el salario real que el maestro cobra, sino una estimación técnica para análisis internacional.
Para dimensionarlo: entre comunidades autónomas, la diferencia puede llegar a 638 euros mensuales. Un profesor vasco puede ganar 3.309 euros, mientras uno asturiano puede recibir apenas 2.626.
2. ¿Ganan “bien” los docentes españoles comparados con sus pares del mundo? Sí… pero con matices
En términos comparativos internacionales, el salario docente español —medido en PPA— supera al de Italia, Francia, Estados Unidos, Canadá o Japón. Incluso la OCDE señala que los docentes españoles ganan, al iniciar su carrera, el 85% del ingreso medio de un profesional con formación similar, frente a solo 61% en el promedio de la OCDE.
Pero la fotografía cambia cuando analizamos su trayectoria profesional.
Una carrera “plana”: comienzan bien, avanzan poco
- Los docentes españoles pierden posiciones salariales en los rankings internacionales a los 15 años de servicio.
- Para alcanzar el salario máximo, un profesor en España necesita 39 años de carrera, mientras que en Países Bajos solo 18.
- El promedio europeo para llegar al máximo es 32 años.
Es decir: empiezan relativamente alto, pero suben muy lentamente.
3. ¿Qué significa esto para los docentes de Latinoamérica?
La comparación es incómoda pero necesaria. Mientras un maestro español gana en promedio 35.000 euros al año, muchos docentes latinoamericanos no alcanzan ni el equivalente a 10.000 euros anuales, y en varios países la cifra es aún menor.
Aun cuando los salarios españoles son más altos, la discusión interna en España es la misma que en gran parte de Latinoamérica:
- La docencia sigue siendo una profesión subvalorada.
- Las expectativas sociales aumentan mientras las condiciones laborales no mejoran proporcionalmente.
- Se exige más formación, más gestión emocional, más manejo tecnológico… pero sin un desarrollo salarial acorde.
- Los salarios no reflejan la responsabilidad ni la complejidad de enseñar hoy.
Lo que ocurre en España demuestra algo clave para nuestra región: no basta con comparar cifras brutas; debemos mirar la carrera profesional, el costo de vida, la valoración social y las políticas de desarrollo docente.
4. Lecciones para América Latina
- El salario inicial no basta. Se necesita una trayectoria salarial clara, justa y progresiva.
- La comparación internacional puede engañar. Un número alto no siempre significa buena calidad de vida.
- La docencia requiere políticas coherentes, no solo discursos.
- La valoración social influye tanto como el sueldo.
- La desigualdad interna es un reflejo de prioridades políticas.
Para Latinoamérica, el caso español es un espejo: incluso países con mejores ingresos docentes enfrentan tensiones sobre reconocimiento, estabilidad, progreso profesional y expectativas crecientes. Si allá la discusión es dura, en nuestros países la urgencia es mayor.
Valorar al maestro no es un gesto, es una decisión política
El análisis de España deja claro que el salario docente es más que una cifra. Es un indicador del lugar que ocupa la educación en un país. Si un maestro español gana 35.000 euros en primaria y 39.300 en secundaria, y aun así siente que su profesión avanza menos que otras, ¿qué queda para los docentes latinoamericanos que trabajan con salarios muy inferiores, con menos estabilidad y con más presión social?
La valoración real del docente no se mide con aplausos, sino con políticas públicas sostenidas, salarios dignos, desarrollo profesional genuino y un compromiso serio con la educación como prioridad nacional.
Latinoamérica no necesita discursos: necesita decisiones.
Y necesita —sobre todo— poner al maestro donde siempre tuvo que estar: en el centro.
Fuentes:
- Por qué la OCDE calcula que los profesores en España ganan 56.000 euros, un tercio más de lo que cobran en realidad
- La OCDE acalla a los profesores españoles: «Están bien pagados» | Las Provincias
Redacción | Web del Maestro CMF






