Las sociedades médicas se unen por primera vez para instar a que los adolescentes no vean más de 2 horas al día de pantallas: «Crean adicción como las tragaperras»

La sobreexposición a pantallas está afectando el desarrollo cerebral, emocional y social de niños y adolescentes, advierten expertos en salud.

Por primera vez, las principales sociedades médicas de España —pediatras, neurólogos, psiquiatras y psicólogos— han unido sus voces para advertir de un problema que califican como una “nueva pandemia”: la adicción de niños y adolescentes a las pantallas. Bajo el nombre de Plataforma Control Z, este grupo exige medidas urgentes para reducir los riesgos físicos, mentales y sociales que el uso excesivo de dispositivos electrónicos está causando entre los menores.

El mensaje es claro: los móviles, tabletas y portátiles están afectando el desarrollo cerebral, emocional y social de los jóvenes, y urge establecer límites. La petición es contundente: no más de dos horas diarias de exposición a pantallas, incluyendo el tiempo escolar y deberes, especialmente en edades críticas.

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Efectos alarmantes en la salud mental y física

Los efectos adversos del abuso digital están ampliamente documentados por las sociedades participantes:

  • Pediatras: denuncian falta de sueño, ánimo depresivo, baja autoestima, obesidad y dolor muscular.
  • Psicólogos: reportan aumento en la ansiedad, retraimiento, agresividad, hiperactividad y problemas socioemocionales.
  • Psiquiatras: alertan sobre dismorfia corporal, trastornos del lenguaje, alteraciones de conducta e incluso autolesiones.
  • Neurólogos: identifican microestímulos similares a las tragaperras, que provocan cambios cerebrales que deterioran la concentración, la memoria y el aprendizaje.

David Ezpeleta, vicepresidente de la Sociedad Española de Neurología, explica que estudios de neuroimagen muestran alteraciones estructurales en el cerebro, como reducción de la sustancia blanca y menor espesor cortical, especialmente en la corteza prefrontal, responsable del control de impulsos. “Estos cambios justifican una respuesta inmediata desde el ámbito familiar, educativo y político”, afirmó.

Trastornos de conducta y bajo rendimiento escolar

Los efectos también se reflejan en el aula. El uso intensivo de pantallas se asocia con bajo rendimiento académico, problemas de atención sostenida, y síntomas de TDAH. La psiquiatra Abigail Huertas, del Hospital Niño Jesús, advierte sobre el aumento de los trastornos alimentarios y las autolesiones, especialmente entre adolescentes mujeres.

Según el Instituto de la Juventud, el 59% de los adolescentes en España se conecta a internet más de 4 horas al día, superando ampliamente el límite recomendado por los expertos.

Recomendaciones claras y concretas

Las sociedades médicas han elaborado recomendaciones para familias, escuelas y administraciones públicas:

  • De 0 a 6 años: evitar el uso de pantallas; si se usan, que sea de forma excepcional y con supervisión.
  • De 7 a 12 años: máximo una hora diaria, incluyendo tareas escolares, bajo vigilancia adulta.
  • De 13 a 16 años: no más de dos horas diarias, también sumando el tiempo escolar y con acompañamiento.
  • Mayores de 16 años: uso moderado, crítico y supervisado.

También proponen evitar las pantallas en comidas, dormitorios y antes de dormir, priorizar el deporte, el contacto con la naturaleza, el sueño adecuado y las relaciones sociales cara a cara.

Diseño adictivo: una trampa digital

Mar España, exdirectora de la Agencia Española de Protección de Datos, denunció que muchas plataformas digitales están diseñadas para enganchar a los usuarios mediante mecanismos de recompensa similares a los juegos de azar, lo que fomenta comportamientos compulsivos e incluso indeseados.

La solución no es prohibir la tecnología, sino regularla y educar en su uso equilibrado y responsable. La regulación debe ser coherente a nivel nacional, evitando diferencias normativas entre comunidades autónomas.

Un problema colectivo que exige acción conjunta

José Tenorio, del Consejo General de Psicología, recordó que uno de cada tres adolescentes ya tiene un uso problemático del móvil. Por eso, es esencial fortalecer desde la infancia factores protectores como relaciones familiares sólidas, habilidades emocionales y apoyo social.

Mar España concluyó que es hora de una desescalada digital, y pidió consenso político para aplicar normas comunes en colegios y hogares: “No puede ser que en una comunidad autónoma se prohíban los móviles en Primaria y en otra se permitan”.

Educar para proteger

La voz de la comunidad médica es firme y unánime: la adicción a las pantallas es un problema de salud pública. No se trata de eliminar la tecnología, sino de integrarla con sentido común, protegiendo el desarrollo integral de la infancia y la adolescencia. Establecer límites, acompañar, educar y legislar son pasos urgentes para que las pantallas no interfieran con el bienestar y el futuro de nuestros jóvenes.

Fuente: El Mundo.

Redacción | Web del Maestro CMF


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