El papel del profesorado está cambiando y sus responsabilidades van mucho más allá de transmitir conocimientos. Así lo planteó Andreas Schleicher, director de Educación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y principal impulsor del Informe PISA, durante una entrevista concedida a El País en Madrid, España, publicada el 7 de octubre de 2025. Sus declaraciones, realizadas con motivo de la presentación del informe internacional TALIS sobre el profesorado, abordan los desafíos de la enseñanza contemporánea: la formación docente, las competencias, la inteligencia artificial, las desigualdades educativas y la necesidad de comprender las circunstancias personales y sociales de los estudiantes.
La afirmación más significativa de Schleicher resume una concepción amplia de la profesión: «Hoy, un buen profesor debe ser también buen psicólogo, buen trabajador social y buen mentor». Con estas palabras, el responsable educativo de la OCDE sostiene que enseñar no consiste únicamente en dominar una asignatura o explicar correctamente sus contenidos. También implica establecer relaciones con los estudiantes, comprender sus dificultades y acompañar sus procesos de aprendizaje. Su planteamiento adquiere especial relevancia en centros que atienden a alumnado vulnerable, donde las condiciones familiares y sociales pueden influir decisivamente en las oportunidades educativas y en la trayectoria escolar de cada estudiante.

El docente ante nuevas responsabilidades educativas y sociales
Schleicher considera que la transformación de la enseñanza exige revisar la imagen tradicional del profesor como especialista dedicado exclusivamente a impartir contenidos. En su opinión, los docentes necesitan desarrollar capacidades de acompañamiento, orientación y comprensión de las necesidades individuales, además de sus competencias pedagógicas. Esta visión no significa necesariamente que deban sustituir a los profesionales especializados en salud mental o intervención social. Su argumento apunta a que el conocimiento de cada estudiante debe formar parte del trabajo educativo cotidiano. La relación entre profesor y alumno, por tanto, no puede reducirse a la explicación de materias, la evaluación de conocimientos y el cumplimiento del currículo.
Uno de los aspectos más delicados de esta propuesta es la distribución de responsabilidades dentro de las instituciones educativas. Durante la entrevista, Schleicher fue consultado sobre la posibilidad de incorporar psicólogos y trabajadores sociales para atender necesidades que exceden la enseñanza. Reconoció que algunos países han optado por separar esas funciones, pero advirtió que esa organización no garantiza necesariamente mejores resultados. Su posición combina una mayor implicación personal del profesorado con la existencia de estructuras de apoyo a su alrededor. La cuestión central es cómo desarrollar esa atención integral sin confundir las funciones pedagógicas con intervenciones profesionales que requieren formación especializada.
El director de Educación de la OCDE relaciona esta necesidad con el aumento de la diversidad social y cultural en las aulas españolas. La presencia de estudiantes procedentes de distintos contextos, junto con las dificultades que afrontan las familias desfavorecidas, exige respuestas educativas adaptadas a realidades diferentes. Schleicher sostiene que las escuelas necesitan fortalecer sus relaciones con las familias y prestar especial atención al alumnado en situación de desventaja. Para ello, considera fundamental que los docentes conozcan mejor las circunstancias de sus estudiantes y cuenten con apoyos institucionales suficientes, particularmente en los centros donde las necesidades educativas y sociales son más complejas.
España, la formación docente y los desafíos del aprendizaje
Pese a estos desafíos, Schleicher ofreció una valoración favorable de la situación del profesorado español a partir de los resultados del informe TALIS. Según explicó, muchos docentes manifiestan satisfacción con su trabajo, orgullo profesional y buenas relaciones con sus estudiantes. También destacó una percepción relativamente positiva de las condiciones salariales y de la organización laboral, aunque reconoció el malestar provocado por el exceso de burocracia. A su juicio, España presenta una situación menos crítica que otros sistemas educativos respecto al estado de la profesión docente. Sin embargo, esta valoración no elimina los problemas pendientes, especialmente los relacionados con la formación y la colaboración profesional.
Otro asunto relevante de la entrevista fue el aprendizaje basado en competencias, un enfoque incorporado a las reformas educativas españolas y cuestionado por quienes consideran que puede reducir la exigencia académica. Schleicher defendió una interpretación diferente: utilizar los conocimientos para resolver problemas y afrontar situaciones nuevas puede exigir más esfuerzo que reproducir información memorizada. Como ejemplo, distinguió entre escuchar una explicación sobre un experimento y realizarlo personalmente. Esta perspectiva no implica prescindir de los conocimientos, sino aprender a utilizarlos. También exige docentes capaces de diseñar experiencias educativas, trabajar conjuntamente y superar una enseñanza limitada a la exposición de contenidos.
La inteligencia artificial ocupó igualmente un lugar destacado en sus reflexiones. Schleicher explicó que estas herramientas pueden potenciar las buenas prácticas docentes, facilitar el análisis del aprendizaje y ayudar a identificar necesidades individuales. Sin embargo, también advirtió sobre el riesgo de convertir al profesorado en ejecutor de planificaciones elaboradas automáticamente. La tecnología puede fortalecer la autonomía profesional o debilitarla, dependiendo de cómo se incorpore a la enseñanza. Por esta razón, defendió que los docentes participen en el diseño y desarrollo de las herramientas educativas, en lugar de limitarse a utilizar programas adquiridos por las administraciones escolares.
Los mejores profesores para las aulas con mayores dificultades
En materia de equidad educativa, Schleicher planteó que la distribución de recursos debe responder a las necesidades reales de los centros. Considera que una reducción generalizada del número de estudiantes por aula no necesariamente produciría mejoras importantes si no se atienden prioritariamente las situaciones de mayor vulnerabilidad. Su propuesta consiste en concentrar apoyos y recursos en las escuelas desfavorecidas y procurar que los docentes más experimentados trabajen en los contextos más exigentes. Para el responsable de la OCDE, la experiencia profesional debería convertirse en una herramienta para reducir desigualdades, especialmente allí donde las oportunidades educativas dependen en mayor medida de la calidad de la enseñanza.
Schleicher cuestionó también que enseñar en una escuela difícil sea percibido como un castigo profesional. En su opinión, los sistemas educativos deberían reconocer el valor y la complejidad de trabajar con estudiantes que afrontan mayores obstáculos. Comparó esta situación con otras profesiones en las que asumir casos especialmente exigentes constituye una demostración de experiencia y capacidad. El desafío consiste en reconocer, respaldar y hacer profesionalmente atractiva la enseñanza en los centros más vulnerables. Sus declaraciones dejan planteada una cuestión fundamental: cómo construir una escuela que exija docentes preparados para comprender integralmente a sus estudiantes, sin dejar de proporcionarles las condiciones, los recursos y el respaldo necesarios para cumplir esa responsabilidad.
Redacción: Web del Maestro CMF | Fuente: El País