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Pep Martorell: Microsoft advierte que confiar demasiado en la inteligencia artificial puede reducir el pensamiento crítico de los trabajadores

Microsoft Research identifica una relación entre mayor confianza en inteligencia artificial y menor esfuerzo crítico declarado. Pep Martorell pide formación para aprovecharla sin abandonar el razonamiento ni la autonomía profesional.

Una investigación de Microsoft Research, publicada en abril de 2025, ha puesto sobre la mesa una preocupación creciente en el mundo laboral: la posibilidad de que el uso habitual de inteligencia artificial generativa reduzca el esfuerzo dedicado al pensamiento crítico. El estudio, presentado en la conferencia internacional CHI 2025, analizó las experiencias de 319 trabajadores que utilizan estas herramientas en sus actividades profesionales. Sus resultados muestran una asociación entre una mayor confianza en la IA y una menor participación declarada en determinadas actividades de razonamiento crítico. El físico e inversor tecnológico Pep Martorell ha advertido sobre las posibles consecuencias de esta dependencia intelectual.

La investigación, titulada The Impact of Generative AI on Critical Thinking, fue desarrollada por un equipo de siete investigadores, entre ellos Hao-Ping Lee, Advait Sarkar y Sean Rintel. Los participantes proporcionaron 936 ejemplos reales de utilización de inteligencia artificial en actividades relacionadas con la creación de contenidos, la búsqueda de información y el asesoramiento profesional. El objetivo no consistía en determinar cuántos empleos podrían desaparecer, sino en examinar cómo las personas utilizan sus capacidades de análisis cuando una herramienta tecnológica puede realizar parte del trabajo. Los investigadores evaluaron las percepciones de los participantes mediante cuestionarios y análisis estadísticos.

Cuanto mayor es la confianza en la IA, menor puede ser el esfuerzo de pensamiento crítico

Uno de los resultados más relevantes fue la relación entre la confianza depositada en la inteligencia artificial y el esfuerzo intelectual declarado por los trabajadores. Quienes confiaban más en la capacidad de estas herramientas para completar una tarea tendían a involucrarse menos en actividades de pensamiento crítico. Por el contrario, las personas con mayor confianza en sus propias capacidades mostraban una mayor disposición a reflexionar y evaluar los resultados. La investigación también identificó que los participantes declararon haber utilizado alguna forma de pensamiento crítico en 555 de los 936 ejemplos analizados, equivalentes aproximadamente al 59 % del total.

El estudio identificó diferencias en el esfuerzo percibido según el tipo de actividad intelectual. En los ejemplos analizados, el 72 % reflejó una reducción declarada del esfuerzo relacionado con el conocimiento; el 79 %, con la comprensión; el 69 %, con la aplicación; y el 72 %, con el análisis. También se observaron reducciones en actividades de síntesis y evaluación. Estos porcentajes describen percepciones sobre el esfuerzo necesario para realizar determinadas tareas, no mediciones directas de pérdida de inteligencia o deterioro cerebral. La distinción resulta fundamental para interpretar correctamente unos resultados que plantean preocupaciones relevantes, pero no demuestran daños cognitivos permanentes.

Los investigadores observaron, además, que la inteligencia artificial no elimina necesariamente el pensamiento crítico, sino que puede modificar la manera en que se ejerce. Antes, un profesional debía buscar información, organizarla, analizarla y construir una respuesta. Con la IA, parte de ese trabajo puede trasladarse al sistema, mientras la persona concentra sus esfuerzos en verificar la información, integrar las respuestas y supervisar el resultado. El riesgo aparece cuando esa supervisión también desaparece y el trabajador acepta automáticamente lo que produce la herramienta. En ese escenario, la rapidez y la comodidad pueden sustituir actividades que antes exigían una participación intelectual más profunda.

Pep Martorell alerta sobre el riesgo de perder capacidades intelectuales

Las conclusiones de Microsoft Research coinciden parcialmente con las preocupaciones expresadas por Pep Martorell, físico, doctor en Informática e inversor especializado en tecnología, durante una entrevista con el comunicador Uri Sabat. El especialista sostuvo que la adopción masiva de inteligencia artificial puede tener consecuencias sobre las capacidades intelectuales de determinados profesionales. En su intervención afirmó: «Empiezan a aparecer estudios que dicen que el uso masivo de la inteligencia artificial en ciertos puestos del mercado laboral empiezan a provocar deterioro de capacidades cognitivas en algunos de los profesionales». Se trata de una interpretación del entrevistado sobre los riesgos emergentes, no de una conclusión causal demostrada por Microsoft.

«Empiezan a aparecer estudios que dicen que el uso masivo de la IA […] empiezan a provocar deterioro de capacidades cognitivas en algunos de los profesionales.» Esto está pasando. Hay un artículo publicado hace no mucho por la gente de Microsoft Research.

Para explicar su preocupación, Martorell recurrió a ejemplos cotidianos de tecnologías que han transformado las capacidades humanas. La revolución industrial redujo la necesidad de realizar determinados esfuerzos físicos, mientras que los sistemas de navegación GPS disminuyeron la exigencia de orientarse mediante mapas tradicionales. Según su razonamiento, la inteligencia artificial representa un desafío semejante, aunque aplicado a actividades intelectuales como redactar, analizar, calcular o resolver problemas. La comodidad tecnológica puede resultar beneficiosa, pero también reducir las oportunidades de practicar determinadas habilidades. El especialista no propone abandonar estas herramientas, sino aprender a utilizarlas de manera que amplíen las capacidades humanas.

Martorell también cuestionó que numerosas organizaciones incorporen inteligencia artificial sin preparar suficientemente a sus trabajadores para utilizarla con criterio. Su advertencia se centra en la necesidad de formar profesionales capaces de reconocer errores, contrastar información y comprender los procedimientos que delegan en sistemas automatizados. En ese contexto, defendió que las empresas deben enseñar no solamente el funcionamiento de las herramientas, sino también las prácticas necesarias para evitar una dependencia excesiva. La formación tecnológica, desde esta perspectiva, debería incluir pensamiento crítico, evaluación de resultados y autonomía intelectual, especialmente en actividades donde las decisiones pueden tener consecuencias importantes para otras personas.

El impacto de la IA generativa en el pensamiento crítico: reducciones autoinformadas en el esfuerzo cognitivo y efectos de confianza de una encuesta a trabajadores del conocimiento.

Hao-Ping (Hank) Lee , Advait Sarkar , Lev Tankelevitch, Ian Drosos, Sean Rintel, Richard Banks, Nicholas Wilson CHI 2025 | Abril de 2025.

El auge de la IA Generativa (GenAI) en los flujos de trabajo del conocimiento plantea preguntas sobre su impacto en las habilidades y prácticas de pensamiento crítico. Encuestamos a 319 trabajadores del conocimiento para investigar 1) cuándo y cómo perciben la acción del pensamiento crítico al usar GenAI, y 2) cuándo y por qué GenAI afecta su esfuerzo para hacerlo. Los participantes compartieron 936 ejemplos de primera mano sobre el uso de GenAI en tareas laborales. Cuantitativamente, al considerar factores específicos de la tarea y del usuario, la autoconfianza y la confianza en GenAI específicas de un usuario predicen si se activa el pensamiento crítico y el esfuerzo que supone en tareas asistidas por GenAI. Específicamente, una mayor confianza en la GenAI se asocia con menos pensamiento crítico, mientras que una mayor autoconfianza se asocia con un pensamiento más crítico. Cualitativamente, GenAI desplaza la naturaleza del pensamiento crítico hacia la verificación de la información, la integración de respuestas y la gestión de tareas. Nuestras ideas revelan nuevos retos de diseño y oportunidades para desarrollar herramientas GenAI para el trabajo del conocimiento.

Fuente: Microsoft Research

Qué pueden hacer las empresas y los trabajadores para evitar una dependencia excesiva

Los hallazgos de Microsoft Research ofrecen orientaciones para reconsiderar la incorporación de inteligencia artificial en los entornos profesionales. Los investigadores señalan la necesidad de diseñar herramientas que favorezcan una participación crítica y consciente, en lugar de limitarse a ofrecer resultados rápidos. Para las empresas, esto supone revisar cómo se supervisan los contenidos generados automáticamente y qué conocimientos deben conservar los trabajadores para realizar sus funciones de manera independiente. Utilizar inteligencia artificial de forma responsable implica comprender el problema, examinar las respuestas y comprobar su fiabilidad, especialmente cuando se trabaja con información jurídica, financiera, educativa o relacionada con decisiones relevantes.

La preocupación también alcanza al ámbito educativo, donde estudiantes y docentes utilizan cada vez más sistemas capaces de explicar conceptos, redactar textos y resolver ejercicios. Aunque la investigación de Microsoft se desarrolló con trabajadores y no permite trasladar automáticamente sus resultados a las aulas, plantea una cuestión pedagógica importante: completar correctamente una actividad con ayuda tecnológica no demuestra, por sí solo, que se haya comprendido su contenido. Martorell insiste en conservar una formación intelectual sólida y en utilizar la IA para profundizar conocimientos. El objetivo educativo debería ser que los estudiantes aprendan a formular preguntas, contrastar respuestas y resolver problemas por cuenta propia.

El trabajo de Microsoft Research no demuestra que la inteligencia artificial provoque inevitablemente deterioro cognitivo, ni establece que utilizarla con frecuencia reduzca permanentemente las capacidades mentales. Sus resultados proceden de experiencias declaradas por trabajadores y muestran asociaciones que requieren investigaciones adicionales, especialmente estudios longitudinales capaces de evaluar posibles cambios a través del tiempo. Sin embargo, la advertencia central resulta relevante para empresas, profesionales y sistemas educativos: automatizar una tarea no debe significar renunciar a comprenderla. En coincidencia con la preocupación expresada por Pep Martorell, el desafío consiste en aprovechar la inteligencia artificial para ampliar las capacidades humanas sin abandonar el ejercicio del pensamiento crítico.

Redacción: Web del Maestro CMF

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