Según datos oficiales del Ministerio de Educación, el 27% de los alumnos pasa de curso con asignaturas pendientes

El 27% de alumnos de la ESO promociona con suspensos, aumentando lagunas académicas pese a reducirse la repetición escolar.

La periodista Olga R. Sanmartín, en El Mundo, analiza el impacto de la flexibilización en la promoción de curso en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y plantea una pregunta central: ¿se está reduciendo la repetición a costa de ampliar las lagunas académicas? Actualmente, el 27% de los alumnos de la ESO promociona con asignaturas pendientes, frente al 22% registrado antes de la pandemia. Lo que comenzó como una medida excepcional en 2020 terminó consolidándose en la legislación educativa, permitiendo pasar de curso sin un límite fijo de suspensos y dejando la decisión en manos del equipo docente.

En los tres primeros cursos de Secundaria se baten récords históricos. Más del 30% del alumnado en 2º y 3º de la ESO avanza con materias no superadas, alcanzando los niveles más altos desde que hay registros comparables. Incluso en 4º de la ESO, último curso obligatorio, casi uno de cada cuatro estudiantes promociona con pendientes. Esto supone una acumulación progresiva de carencias que se arrastran hacia etapas posteriores.

La reforma ha cumplido uno de sus objetivos: la tasa de repetidores ha descendido de forma significativa, pasando del 11,2% al 6,8% en la ESO en la última década. También en Bachillerato se ha reducido. Sin embargo, la pregunta clave es: ¿qué coste académico tiene esta disminución de la repetición? Los docentes denuncian que los planes de refuerzo no cuentan con suficientes recursos, lo que estaría generando una bolsa creciente de estudiantes que progresan formalmente, pero con déficits estructurales en conocimientos básicos.

Al mismo tiempo, la tasa de graduación en la ESO ha aumentado hasta el 82%, tres puntos más que antes. No obstante, este incremento no se refleja en Bachillerato, donde la tasa de finalización permanece estancada en el 55%. Allí sí existe un límite claro de asignaturas pendientes, lo que podría evidenciar las dificultades acumuladas en etapas previas. Parte del alumnado parece estar migrando hacia la Formación Profesional, cuya tasa de finalización ha crecido en los últimos años.

El fenómeno muestra además brechas importantes por género y tipo de centro. Los chicos obtienen peores resultados que las chicas, con diferencias superiores a 14 puntos en Bachillerato. Asimismo, los centros públicos presentan mayores porcentajes de promoción con suspensos que los concertados y privados, y ciertos territorios concentran tasas más elevadas.

En definitiva, el debate no es solo normativo, sino pedagógico. Reducir la repetición puede ser una medida legítima si se acompaña de apoyos sólidos y exigencia académica real. Sin embargo, promocionar sin garantizar la adquisición de competencias básicas compromete la calidad, la equidad y la credibilidad del sistema educativo. La cuestión central no es cuántos alumnos pasan de curso, sino con qué nivel real de aprendizaje lo hacen.

Redacción | Web del Maestro CMF | Fuente: El Mundo


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