La Red Nacional de Salud se pronunció ante el crecimiento del fenómeno “Therian” entre jóvenes, una tendencia que incluye la adopción de posturas y desplazamientos propios de animales cuadrúpedos por períodos prolongados. El presidente de la organización, Patricio Mardónez, expresó preocupación por las posibles consecuencias físicas derivadas de esta práctica, enfatizando que el cuerpo humano no está diseñado para soportar de manera reiterada este tipo de exigencias biomecánicas.
“El cuerpo humano es el resultado de millones de años de evolución orientados a la bipedestación”, explicó el especialista en declaraciones a CNN Chile. Según detalló, la columna vertebral, las articulaciones y el sistema nervioso están configurados para distribuir el peso de forma vertical. Alterar esta dinámica para desplazarse en cuatro extremidades somete al organismo a un estrés mecánico que no puede absorber, lo que podría generar daños progresivos y potencialmente discapacitantes a mediano plazo.
Cuatro áreas críticas de impacto en la salud
1. Colapso articular y desgaste mecánico.
Las muñecas humanas no poseen la estructura anatómica para soportar el peso total del cuerpo. Esta sobrecarga puede favorecer la aparición de síndrome del túnel carpiano, tendinitis crónica y osteoartritis prematura, especialmente en hombros y caderas debido a rangos de movimiento forzados y repetitivos.
2. Alteraciones de la columna vertebral.
Para mantener la visión frontal en posición cuadrúpeda, el individuo debe hiperextender el cuello, lo que puede provocar hiperlordosis cervical, hernias discales, pinzamientos nerviosos y lumbalgia crónica. Estas alteraciones surgen por tensiones musculares inadecuadas y desalineaciones posturales sostenidas en el tiempo.
3. Compromiso nervioso y circulatorio.
Las posturas de flexión extrema comprimen el flujo sanguíneo y los nervios periféricos. Entre los riesgos descritos se encuentran la compresión del nervio peroneo —que puede generar “pie caído”—, alteraciones del control motor, várices y edemas debido a deficiencias en el retorno venoso.
4. Daños dermatológicos.
La piel humana carece de almohadillas protectoras adaptadas al apoyo constante sobre superficies duras. El contacto repetitivo puede producir queratosis, grietas dolorosas e infecciones por microheridas, especialmente en palmas y rodillas.
Un llamado a la prevención desde la evidencia médica
La Red Nacional de Salud subrayó que el objetivo del pronunciamiento no es estigmatizar, sino alertar sobre los riesgos físicos asociados a prácticas que contradicen la biomecánica humana. Desde una perspectiva clínica, el énfasis está puesto en la prevención de lesiones musculoesqueléticas, neurológicas y dermatológicas que podrían comprometer la calidad de vida.
El debate trasciende lo cultural y se sitúa en el ámbito sanitario: forzar el cuerpo humano fuera de su diseño evolutivo implica consecuencias reales. Por ello, las autoridades sanitarias recomiendan cautela, información basada en evidencia científica y resguardo de la integridad física ante prácticas que podrían generar daños permanentes.
Redacción | Web del Maestro CMF