Los docentes bajo amenaza en Ecuador: cuando enseñar se convierte en un acto de valentía

Extorsiones, secuestros y amenazas convierten a las escuelas en zonas de riesgo y a los docentes en blanco del crimen. Preguntar a ChatGPT
El aula de una escuela en Guayaquil. VICENTE GAIBOR El aula de una escuela en Guayaquil. VICENTE GAIBOR
El aula de una escuela en Guayaquil. VICENTE GAIBOR

En Ecuador, ser maestro se ha convertido en una ocupación de alto riesgo. Las aulas, que antes eran espacios de aprendizaje, hoy también son escenarios de violencia, amenazas y miedo. La creciente presencia del narcotráfico y las bandas delictivas en los centros educativos ha empujado a los docentes a una situación límite: enseñar bajo extorsión, intimidación y, en algunos casos, secuestro.

Un testimonio que estremece: enseñar con la vida en juego

Julio —nombre ficticio—, maestro de una escuela pública en la costa ecuatoriana, vivió una experiencia aterradora. Fue secuestrado por supuestos miembros de una banda que buscaban acceso a su aplicación bancaria. Cuando dijo que solo podía desbloquearse con su huella digital, los captores encendieron una sierra eléctrica y amenazaron con cortarle la mano. Julio sobrevivió tras casi 24 horas de encierro, pero con el miedo tatuado en la piel. Como él, muchos otros docentes han preferido no denunciar, convencidos de que sus agresores están protegidos o infiltrados en el sistema judicial.

Julio sospecha que sus captores eran estudiantes de su propia institución. Algunos jóvenes, dice, se presentan en clase haciendo señas de bandas, hablando de “el patrón” y jactándose de su impunidad. El aula dejó de ser un espacio protegido: ahora también es territorio en disputa.

El maestro Hilario Beltrán, en una escuela ubicada en la Isla Trinitaria, en Guayaquil, el 9 de julio, 2025.
VICENTE GAIBOR
El maestro Hilario Beltrán, en una escuela ubicada en la Isla Trinitaria, en Guayaquil, el 9 de julio, 2025. VICENTE GAIBOR

700 denuncias y un clamor por declarar emergencia educativa

La Unión Nacional de Educadores (UNE) ha registrado 700 denuncias en menos de dos años por amenazas, violencia psicológica, extorsión y secuestros. De ellas, 200 se produjeron solo en los primeros meses del ciclo escolar 2025. La UNE exige declarar la emergencia nacional en el sistema educativo, mientras que el Ministerio de Educación minimiza el fenómeno señalando que representa apenas el 0,01% de los docentes.

Pero la cifra oficial —179 denuncias en lo que va de 2025— incluye siete secuestros y tres asesinatos bajo modalidad de sicariato. Más de la mitad ocurrieron en Durán, actualmente la ciudad más violenta de América Latina. Hasta la fecha, 108 docentes han tenido que ser reubicados por motivos de seguridad.

Las bandas quieren las escuelas: control y reclutamiento

El crimen organizado ya no solo pelea en las calles, sino también dentro de los colegios. Según la UNE, los grupos criminales buscan controlar los centros educativos para mover droga y captar menores. Un estudio del Observatorio Ecuatoriano de Crimen Organizado y la Fundación Panamericana para el Desarrollo estima que uno de cada diez menores acepta formar parte de una banda. El Gobierno ha creado un comité interinstitucional para prevenir esta captación, pero también ha endurecido las penas para los menores infractores, planteando que algunos sean juzgados como adultos.

El caso de una profesora secuestrada por un exalumno conocido como alias “Satanás” ha impactado a la opinión pública. Cada vez es más común que los victimarios sean adolescentes que antes estuvieron en el aula.

Un aula en tensión permanente

Los docentes conviven con el miedo. Algunos alumnos se comportan como parte de bandas, se resisten a la autoridad y amenazan si se les enfrenta. Las drogas, el silencio cómplice y la normalización del miedo se han filtrado en las rutinas escolares.

Julio relata que ha llegado al aula con olor a marihuana, y nadie se atreve a decir nada. Los estudiantes que sí desean aprender también callan por miedo. “Les pido por favor que me dejen dar la clase”, confiesa. La docencia se ha vuelto un ejercicio de diplomacia frente al crimen.

Las cifras oficiales y la respuesta institucional

Desde el Ministerio de Educación, el ministro encargado, Gustavo Ayala, afirma que no hay razones para declarar una emergencia nacional. Asegura que se han reducido el acoso escolar (48%) y el consumo de drogas (61%) entre 2023 y 2024. También destaca el plan Nos cuidamos, con botones de alerta, programas pedagógicos y mesas técnicas con participación docente.

Sin embargo, esas medidas contrastan con los testimonios y las cifras del gremio. Las escuelas siguen siendo vulnerables, y los docentes, blanco de amenazas constantes.

Resistir en comunidad: un modelo distinto

En el conflictivo barrio Isla Trinitaria, en Guayaquil, el maestro Hilario Beltrán enseña desde hace 30 años en una escuela construida por la comunidad. Allí, los muros tienen alambres de púas y grafitis de pandillas, pero adentro los niños llegan con sus padres y aún quieren aprender. “Los padres se involucraron desde el inicio en cuidar la escuela. Eso la blindó frente al caos del barrio”, dice Beltrán.

Cuando hay balaceras, la escuela se convierte en refugio. Exalumnos han terminado en pandillas, pero la escuela, afirma el maestro, sigue siendo intocable. La diferencia, insiste, está en que las familias sienten que ese lugar también les pertenece.

Conclusión: educar en medio del miedo

La violencia en Ecuador ha llegado a las aulas. Lo que alguna vez fue considerado un espacio sagrado para el desarrollo humano, hoy se ha transformado en zona de riesgo. Los maestros no solo enseñan contenidos: también resisten. Lo hacen con miedo, con valentía y con una vocación que se niega a ceder ante el crimen.

Mientras el Estado minimiza la crisis, el sindicato docente clama por medidas urgentes. La educación no puede construirse sobre la base del terror. Declarar la emergencia educativa no es rendirse, es reconocer que la escuela no está sola en este conflicto y que merece protección, recursos y respeto.

Porque ningún maestro debería enseñar con una sierra eléctrica como amenaza ni con la mirada fija en la puerta por miedo a que alguien vuelva por él. Y ningún país puede decirse en paz cuando enseñar se convierte en un acto de supervivencia.

Redacción Web del Maestro CMF | Fuente: El País


15 comments
  1. Dejen de romantizar la situacion q está aconteciendo. Los docentes somos padres, madres, hijos, humanos. No enseñamos por valentía, enseñamos por q es nuestro trabajo, necesitamos un salario y punto.

  2. Soy Docente en Ecuador y la situación es muy compleja, las Instituciones educativas públicas están en condiciones críticas. Cumplimos funciones de Docentes, Inspectores, Psicólogos, Secretarios, Conserjes, etc. El objetivo del Ministerio de Educación es ahorrar en sueldos. Pasamos la mayoría de nuestro tiempo en tareas administrativas y planificaciones en vez de educar. Y ahora hay que trabajar en condiciones de inseguridad y amenazas continúas. Y en éste contexto las Autoridades exigen Estándares de calidad educativa

  3. Web del Maestro CMF Mi profesora y amiga vive allí y cómo la admiro por su determinación y coraje. Si sólo sus estudiantes pudieran reconocer la suerte por tener tal profesora o docente.

    Una admiradora de Quebec, Canadá

  4. Realmente en Ecuador a parte de la delincuencia, ahora los docentes no tenemos voz en nada, es una carrera que implica mucho valor

  5. Sin contar además con las Leyes que fomentaron y fomentan la vagancia, la mediocridad y facilismo de estudiantes y la comodidad de los papitos que dejan a la escuela la educación y hasta la crianza de sus nenes.

  6. Paul Del Carmen Vallejo Gracias por su testimonio. Tiene usted toda la razón: para algunos profesores, especialmente en zonas rurales, la docencia ha sido desde hace años una labor difícil, marcada por el abandono estatal y múltiples desafíos sociales. Lo que hoy se visibiliza como “nuevo” por los medios no es más que una realidad histórica que ustedes han enfrentado en silencio y con enorme dignidad. Reconocer eso es el primer paso para exigir el apoyo que siempre ha hecho falta.

  7. Paul Del Carmen Vallejo Por Dios, esto me ha dejado impactada. Desde Venezuela, que Dios los proteja siempre! Esto tiene que cambiar.

  8. La dificultad de ejercer la Docencia en Ecuador es nueva?
    Los profesores que trabajamos especialmente en el área rural del país sabemos que, el Estado prefiere tachar o desconocer el valor y fortaleza con la que debe revestirse un Profesor diariamente, frente a la realidad de vivir y laborar en recintos geográficamente lejanos, desprovistos de vías de acceso, recursos de seguridad, instalaciones sanitarias centros,de salud,agua potable internet,etc
    También como persona, tratar de integrarse a grupos humanos con líderes sociales y comunidades poco gentiles en su manera de comunicación, resistente a cambios e incorporación de hábitos aplicados a la disciplina en su cotidianidad marcadas por una familiarizada agresividad y falta de compromiso con la formación educativa
    Hoy ,debido al nefasto referente de episodios de violencia difundidos por los medios de comunicación, alguien se fija en el «peligro » o peligroso trabajo que sufre un Maestro , como si fuera nuevo o reciente una situación común que afrontamos durante muchos más años de los que alguien menciona e ignora.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Manténgase informado sobre los hechos clave del mundo educativo.

Al presionar el botón Suscribirse, confirma que ha leído y acepta nuestra Política de privacidad




Se desactivó la función de seleccionar y copiar en esta página.