En Logroño, España, la maestra, psicopedagoga y experta en inteligencia emocional Mar Romera reivindicó la importancia social de la profesión docente durante su visita a la Universidad de La Rioja. Invitada por ANPE, participó en una conferencia dirigida a estudiantes y profesores de Educación Infantil y Primaria.
La responsabilidad de enseñar durante la infancia
Romera comparó las consecuencias de los errores médicos y docentes para destacar la profunda influencia que un maestro puede ejercer sobre sus alumnos. Aludió al mayor prestigio de la medicina y advirtió sobre el alcance de las equivocaciones educativas durante la infancia.
«Cuando un médico se equivoca, muere una persona. Cuando un maestro se equivoca le fastidia la vida a 25. Eso es muy grave y, además, sucede en la etapa más importante de la vida de una persona, que es la infancia».
La comparación representa una valoración de la especialista. Su planteamiento sitúa en primer plano la responsabilidad de acompañar a personas que están construyendo su identidad y su relación con el aprendizaje.
Esta reflexión invita a examinar las decisiones cotidianas del aula. Corregir, evaluar o responder ante una dificultad son acciones que requieren criterio y sensibilidad. La exigencia académica puede convivir con un trato respetuoso, sin convertir el error del estudiante en motivo de humillación.
La vocación y la preparación del profesorado
Romera cuestionó que Magisterio se eligiera por descarte. También explicó que, tras enseñar en distintas etapas, ha desarrollado un modelo educativo centrado en el respeto a la infancia y el reconocimiento de sus capacidades.
El debate sobre la vocación permite plantear una exigencia profesional más amplia: enseñar requiere preparación, revisión de la práctica y disposición a aprender. El compromiso educativo se concreta en decisiones y actuaciones, más allá del entusiasmo inicial por la profesión.
El ejemplo y el equilibrio emocional
La especialista destacó la influencia del ejemplo personal y relacionó el bienestar del alumnado con el equilibrio emocional del docente. Asimismo, defendió el optimismo como una cualidad importante para enseñar.
Desde una perspectiva profesional, esta reflexión invita a:
- Revisar cómo se comunica una corrección y qué oportunidades se ofrecen para mejorar.
- Reconocer las dificultades del alumnado sin reducir sus posibilidades a una etiqueta.
- Cuidar las condiciones de trabajo docente, para favorecer una atención educativa de calidad.
Ese cuidado exige también apoyo institucional. La responsabilidad del maestro debe acompañarse de recursos y espacios de colaboración.
La transformación de la propia práctica
Al recordar una conversación con Ken Robinson, Romera subrayó la capacidad del profesorado para iniciar cambios desde su propia actuación.
Revisar una respuesta, ajustar una explicación o reconocer una equivocación son formas concretas de ejercer esa responsabilidad. La autoridad educativa también se fortalece cuando el docente demuestra que puede seguir aprendiendo.
Redacción: Web del Maestro CMF | Fuente: Universidad de la Rioja