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Gregorio Luri: Para fomentar el pensamiento crítico, garanticemos que todos salen de la secundaria sabiendo leer y escribir

Y si no, estamos diciendo tonterías. Uno de cada cuatro alumnos termina su escolaridad sin poder entender un texto mínimamente complejo.

El filósofo y pedagogo Gregorio Luri, en una entrevista difundida por el medio El País, plantea una idea contundente que interpela directamente a la escuela actual: no es posible hablar de pensamiento crítico si no se han consolidado previamente las habilidades básicas de lectura y escritura.

Esta afirmación obliga a replantear ciertas prioridades educativas. En muchos contextos, se insiste en desarrollar competencias complejas sin haber asegurado los cimientos. La comprensión lectora no es una habilidad más, es la base sobre la cual se construye todo aprendizaje significativo.

La crisis silenciosa de la comprensión lectora

Uno de los datos más preocupantes señalados por Luri es que una proporción considerable de estudiantes finaliza su escolaridad sin poder comprender textos mínimamente complejos.

Este problema no es superficial ni aislado. Se trata de una debilidad estructural que condiciona el desarrollo intelectual de los estudiantes, limita su capacidad de análisis y reduce sus oportunidades académicas y sociales. Un estudiante que no comprende lo que lee difícilmente podrá argumentar, cuestionar o construir conocimiento.

El error de confundir competencias con fundamentos

En el discurso educativo contemporáneo, se ha instalado con fuerza la idea de promover habilidades como la creatividad, el pensamiento crítico o el trabajo colaborativo. Sin embargo, Luri advierte que estas competencias pierden sentido si no están sustentadas en un conocimiento sólido.

Pensar críticamente no es opinar sin fundamento. Implica analizar, comparar, interpretar y argumentar, y para ello es indispensable manejar información, comprender textos y dominar el lenguaje. Sin estos elementos, el pensamiento se vuelve superficial.

El papel clave del lenguaje en el aprendizaje

El desarrollo del lenguaje, especialmente del vocabulario, es un factor determinante en el éxito escolar. Existe una relación directa entre el nivel de vocabulario de un estudiante y su capacidad de comprensión lectora.

Los estudiantes con mayor dominio del lenguaje no solo leen mejor, sino que también aprenden con mayor profundidad. En cambio, quienes presentan dificultades lingüísticas tienden a rezagarse progresivamente. La escuela tiene la responsabilidad de compensar estas desigualdades desde etapas tempranas.

La importancia de detectar y actuar a tiempo

Otro aspecto relevante es que el fracaso escolar no aparece de manera repentina en la secundaria. Sus señales pueden identificarse desde los primeros años de primaria, cuando los estudiantes comienzan a transitar de aprender a leer a aprender a través de la lectura.

Este momento es crítico. Si no se interviene a tiempo, las brechas se amplían y se vuelven más difíciles de cerrar. Por ello, el docente debe asumir un rol activo en la detección temprana y en la implementación de estrategias de apoyo.

Conocimiento, memoria y pensamiento

Luri también cuestiona la tendencia a minimizar el papel de la memoria en el aprendizaje. El conocimiento almacenado en la memoria no es un obstáculo para pensar, sino su condición necesaria.

Para analizar, comparar o crear, primero es necesario conocer. Un estudiante sin contenidos difícilmente podrá desarrollar un pensamiento profundo. En este sentido, la memoria no debe entenderse como repetición mecánica, sino como una herramienta activa que permite construir ideas.

Una escuela que prioriza lo esencial

La reflexión de Luri conduce a una conclusión clara: la escuela debe recuperar el valor del conocimiento y garantizar que todos los estudiantes egresen con competencias básicas sólidas.

Esto implica priorizar la lectura, la escritura y el dominio del lenguaje como objetivos centrales. No se trata de retroceder, sino de avanzar con bases firmes. Una educación de calidad no es la que promete más, sino la que asegura lo esencial para todos.

Reflexión final para el docente

Para el docente, este enfoque representa un llamado a la acción. Más allá de las reformas, metodologías o discursos pedagógicos, el verdadero impacto educativo se mide en lo que el estudiante es capaz de comprender, expresar y pensar.

Garantizar que todos los alumnos sepan leer y escribir con solvencia no es una tarea menor, es la condición indispensable para formar ciudadanos críticos, autónomos y capaces de desenvolverse en una sociedad cada vez más compleja.

Redacción | Web del Maestro CMF | Fuente: El País

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