Yazdan, un niño afgano de apenas dos años, ha comenzado un lento pero esperanzador proceso de recuperación tras salir del coma en el que permanecía desde el brutal ataque sufrido el pasado 24 de junio del 2025 en el aeropuerto internacional Sheremetyevo, en Moscú, Rusia.
Un acto de violencia sin sentido
El ataque ocurrió en la zona de recogida de equipaje del aeropuerto, cuando Yazdan y su madre, recién llegados desde Afganistán, fueron agredidos sin motivo aparente por un ciudadano bielorruso identificado como Vladimir Vitkov, de 31 años.
Testigos relatan que Vitkov levantó al pequeño y lo azotó violentamente contra el suelo, provocándole fracturas en el cráneo y en varias vértebras. El impacto fue tan severo que el menor quedó inconsciente y fue trasladado de urgencia a un hospital local en estado crítico.
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El estado de salud de Yazdan
Durante varios días, Yazdan permaneció en coma inducido mientras los médicos luchaban por estabilizarlo. Según el último parte médico, el niño ya se encuentra fuera de peligro: puede alimentarse por sí mismo y responde a estímulos, aunque todavía presenta miedo ante personas desconocidas, una secuela psicológica del trauma vivido.
Su madre, visiblemente conmovida, declaró que su hijo “ha vuelto a abrir los ojos y poco a poco está recuperando la sonrisa”, aunque aún requiere cuidados intensivos y apoyo emocional. Los especialistas advierten que podría enfrentar secuelas físicas y neurológicas a largo plazo.

El agresor y la investigación
Las autoridades rusas confirmaron que Vitkov fue detenido de inmediato en el lugar del ataque. Al momento de su arresto, dio positivo en un test toxicológico por consumo de cannabis y se le encontraron drogas en su poder.
En sus primeras declaraciones, el agresor admitió los hechos y expresó:
“Intenté asesinar a un niño. ¿Mi motivo? No lo sé. Estaba bajo los efectos de las drogas.”
El Ministerio del Interior de Rusia informó que Vitkov enfrenta cargos formales por intento de homicidio y agresión agravada, delitos que podrían acarrearle una pena de hasta 20 años de prisión. El caso ha despertado una ola de indignación en Rusia y en redes sociales de todo el mundo, donde miles de personas exigen justicia y mayor protección a los refugiados.
Una historia que refleja múltiples heridas
La familia de Yazdan había huido de Afganistán en busca de seguridad, pero encontró violencia en un país donde esperaba comenzar una nueva vida. El caso no solo conmociona por su brutalidad, sino que también pone en evidencia la vulnerabilidad de las familias migrantes y la necesidad de fortalecer los controles de seguridad en espacios públicos.
Mientras tanto, el pequeño Yazdan continúa su recuperación rodeado del cuidado de su madre y del equipo médico que lo ha atendido desde el primer día. Su historia, marcada por el dolor y la resistencia, se ha convertido en un símbolo de esperanza frente a la violencia irracional.
Redacción | Web del Maestro CMF






