La calidad educativa pasa por mejorar continuamente las competencias del profesorado

16 Compartidas en:
16
0
0
0
0
En general admitimos (y muchos de los especialistas coinciden) sobre la importancia de la formación inicial docente, porque de ella depende que los futuros docentes perfeccionen las competencias para asumir la formación de estudiantes. Ya el filósofo griego Aristóteles, alumno de Platón, afirmó que “aquellos que educan bien a los niños son más honrados que los que los producen; porque éstos sólo les dieron vida, ésos el arte de vivir bien”. Nos atreveríamos a creer que este pensamiento siempre ha tenido y tiene vigencia, y que ha llevado a poner interés y preocupación por la calidad de la formación del profesorado y el debido reconocimiento social, aunque muchas veces quedó y sigue quedando muchos proyectos y planificaciones en “buenas intenciones”.

Si deseamos hablar de renovación, de innovación o de cambios en la educación, necesitamos pensar y hacer realidad una formación inicial docente de excelencia y calidad a nivel selectivo, pedagógico y de formación continua. Y este objetivo está esencialmente unido a la mejora de la educación que se quiere para los niños y jóvenes, sabiendo que en nuestras aulas se están educando las “personas capaces de hacer cosas nuevas y no simplemente repetir lo que otras generaciones hicieron” (cf Jean Piaget).

Si en verdad estamos convencidos que los futuros profesores, han de ser los artesanos de humanidad y constructores de la paz y del encuentro (Papa Francisco), porque tarea educativa es la más importante que cualquier otra clase de las profesiones, porque son los guardianes de la civilización (cf Bertrand Russell); es urgente y necesario poner los mejores recursos lograr su excelencia académica y personal. De nuestros buenos maestros dependerá que los estudiantes lleguen a tener una actitud autónoma y responsable, capaces de desempeñar un rol activo y correcto en una sociedad de hombres y mujeres en proceso de permanente liberación, nos plantearía el educador brasileño Paulo Freire.

Desde la Web del maestro CMF, seguimos animando y motivándonos a buscar ese (muchas veces) esquivo corto tiempo que nos queda, luego de nuestras tareas propias de nuestra vocación docente, para la necesaria y valiosa formación permanente; porque sabemos que la educación no es una meta fija e inalterable en el tiempo, sino que debe ser una herramienta dispuesta al cambio, abierta a las nuevas exigencias sociales, científicas y tecnológicas que plantea el desarrollo humano.

Con estas breves premisas, compartimos con Ustedes, por motivos únicamente educativos – pastorales, partes de las entrevistas publicadas en EDUCAWEB y EDUPRENSA (Alfredo Dillon) realizadas al Investigador y asesor en las áreas de innovación y calidad de la práctica educativa, Federico Malpica Basurto, nacido en México, y doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Barcelona (España), quien actualmente es director general del Instituto Escalae para la Calidad de la Enseñanza-Aprendizaje, de España. FEDERICO MALPICA BASURTO.

Les sugerimos ingresar a los enlaces que indicamos al final de cada segmento de la entrevista (resaltada por nosotros), para conocer la publicación completa, y que nos ha servido como fuente, pues trata mucho más temas, como: necesidades formativas tiene el profesorado, retos de la formación continua del profesorado, sistemas de evaluación del profesorado, la calidad de la enseñanza, las principales innovaciones educativas, divorcio entre la formación docente constructivista y la persistencia de una práctica más tradicional en el aula, el trabajo colaborativo entre docentes y el “empoderamiento docente”, entre otros temas de interés.

¿QUÉ NECESIDADES FORMATIVAS TIENE EL PROFESORADO? (METODOLOGÍAS INNOVADORAS, COMPETENCIAS BÁSICAS, GESTIÓN Y ORGANIZACIÓN…)

Eso depende mucho de cada colega, pero en general, la mayoría de los que damos clase tenemos una muy clara visión de lo que es una clase magistral, trasmisivo-verbal, pues la hemos vivido muchísimas veces (ya que a muchos nos enseñaron así desde que éramos pequeños), en cambio, no tenemos tan claro cómo desarrollar clases activas, donde el alumno esté en el centro y sea el protagonista y nosotros como docentes tengamos un rol de facilitadores en su propio aprendizaje. Por tanto, nos cuesta hacer una buena observación de nuestros alumnos y alumnas para ofrecerle a cada quien el apoyo que necesita, evaluar el desarrollo de sus competencias en el tiempo que los tenemos en el aula y hacer todo esto sin que se nos desmonte la clase. La teoría de todo esto puede que la sepamos, pero en muchos casos nos faltan modelos para traducirlo a nuestra clase y, sobre todo, práctica suficiente para incorporarlo en nuestra actividad docente.

¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES RETOS DE LA FORMACIÓN CONTINUA DEL PROFESORADO?

Básicamente la formación continua del profesorado no está funcionando. Es muy difícil que un docente se atreva a desarrollar nuevas formas de trabajo en el aula simplemente por asistir a un cursillo, taller, seminario o atender un curso online. Y es que las personas no aprendemos así. Quiero decir que, si quisiéramos aprender a bailar tango, tampoco nos bastaría con este tipo de actividades formativas. Necesitaríamos ver buenos modelos del baile, con pasos graduados de lo más simple a lo más complejo y sobre todo, necesitaríamos practicar en la pista de baile con alguien que nos ayudara en los pasos, pensar en lo que hacemos mientras bailamos hasta que poco a poco nos fuera saliendo de forma natural.

Lo digo porque lo mismo pasa en la formación docente. El reto está en que la formación se base en la observación de modelos prácticos y después contar con el suficiente tiempo, apoyo y recursos para practicar en nuestra clase, con alguien que nos ofrezca retroalimentación al dar los primeros pasos. El reto es ir dejando formaciones generalistas y descontextualizadas, para centrarnos en aprendizajes más situados, modelos donde seamos capaces de aprender unos de otros en nuestra propia institución educativa y con otros colegas de profesión.

¿CÓMO SE EVALÚAN LAS COMPETENCIAS PROFESIONALES DE LOS DOCENTES?

Como cualquier otra competencia, se deben evaluar en la práctica, a partir de una serie de descriptores muy claros acerca de cómo debe enseñarse, que deben ser conocidos y aceptados por los propios docentes. Estos descriptores no pueden ser arbitrarios, sino que deberían estar basados en prácticas efectivas en función del aprendizaje que se quiera conseguir en los alumnos y alumnas.

¿CONSIDERA QUE ES NECESARIO MEJORAR LOS SISTEMAS DE EVALUACIÓN DEL PROFESORADO DURANTE EL EJERCICIO DE SU PROFESIÓN?

No podemos pretender desarrollar profesionales estratégicos si el conjunto de evaluaciones que se realizan son sólo de resultados de aprendizaje de los alumnos o el conjunto de encuestas de satisfacción. El problema de este tipo de pruebas es que no indican por qué se obtienen estos resultados, ni señala aquello imprescindible para mejorarlos, por tanto, no deja de ser una evaluación sancionadora, muy poco práctica para mejorar la práctica profesional. Los sistemas de evaluación del desempeño deberían estar relacionados con la idea de dar soporte y apoyo al profesorado para mejorar de forma continua su práctica, con indicadores precisos sobre la forma de enseñar y deberían ampliarse las fuentes de información para obtener datos sobre aquello que realmente ocurre en las aulas. Una fuente puede ser el autodiagnóstico periódico del propio profesional y otra puede ser un sistema de revisión y observaciones entre los propios colegas.

¿QUÉ REPERCUSIÓN TIENE LA FORMACIÓN CONTINUA DEL PROFESORADO EN LA CALIDAD DE LA ENSEÑANZA?

Está claro que la calidad de una institución educativa (como de un sistema educativo) no llega más allá de la capacidad de sus docentes para desarrollar prácticas educativas adecuadas. Por tanto, la calidad educativa pasa por mejorar continuamente las competencias del profesorado. Hay muchos datos al respecto, por ejemplo, en un estudio reciente con escuelas secundarias, se encontró que el tener una clase con un profesor efectivo tenía un impacto 14 veces mayor de tener una clase con cinco estudiantes menos. En otro estudio se verificó que la diferencia entre el rendimiento de un estudiante asignado a un docente de primer cuartil (en su desempeño docente) promedió 10 puntos porcentuales más que cuando se asignó a un profesor de último cuartil, en pruebas estandarizadas.

Por tanto, podemos afirmar que la mejor inversión en calidad es invertir en el desarrollo de los docentes. “LA CALIDAD EDUCATIVA PASA POR MEJORAR CONTINUAMENTE LAS COMPETENCIAS DEL PROFESORADO”.

EN OTRAS OPORTUNIDADES HAS HABLADO SOBRE EL “EMPODERAMIENTO DOCENTE”. ¿A QUÉ SE REFIERE ESA IDEA?

Las prácticas educativas no se pueden imponer. Uno no puede llegar como director, pegar el golpe en la mesa y decir: ¡Esto se tiene que hacer así! Porque al final tendrás docentes que te dirán que sí, pero que luego irán a su clase, cerrarán la puerta y harán como toda la vida. Y como uno no puede estar de policía viendo qué hacen los docentes en el aula todo el tiempo, es imposible de controlar. Por lo tanto, eso no funciona. Lo que hay que hacer es ganar la voluntad de los docentes. ¿Cómo? Con la participación. A mayor participación de los docentes, más voluntad para el cambio. A menor participación en la decisión sobre lo que hay que hacer, en el diseño y la implementación, menos voluntad. En la mayoría de las escuelas, nunca nadie les pregunta nada a los docentes. Por lo tanto, no debe extrañar que haya poca voluntad para implementar las cosas.

¿QUÉ TAN SOSTENIBLES SON LAS INNOVACIONES DE DOCENTES INDIVIDUALES?

Cuando hablamos de innovación pedagógica sostenible, hablamos de que una masa crítica suficiente actúe de esta manera. Entonces sí que es sostenible en el tiempo: porque, aunque algunos se vayan, sigue funcionando. El problema es que la mayoría de las innovaciones son cosas que hace alguien que se ha animado, y que por su cuenta y riesgo ha iniciado algo, que funciona muy bien mientras esta persona está en la escuela. Pero cuando esta persona se va, o se le acaba la motivación, eso se deja de hacer. Yo les digo a las escuelas: “Esto no es una innovación. Esto es una anécdota”. El alumno que pase por aquí lo disfrutará, pero el que no pase por aquí, se lo pierde. Encima a veces los llevan a congresos y lo presentan como una buena práctica. Sí, pero ¿cuántos de tus docentes hacen esto? Porque si solo lo hace esta persona, no deberías alardear. Solo podemos hablar de innovación si lo hace toda la escuela, porque es la única manera de garantizar que todos los alumnos y alumnas lo tengan. Esa es la innovación pedagógica sostenible: la de toda la escuela. FEDERICO MALPICA: “NECESITAMOS MÁS TRABAJO COLABORATIVO ENTRE LOS DOCENTES”.

“La meta final de la verdadera educación es no sólo hacer que la gente haga lo que es correcto, sino que disfrute haciéndolo; no sólo formar personas trabajadoras, sino personas que amen el trabajo; no sólo individuos con conocimientos, sino con amor al conocimiento; no sólo seres puros, sino con amor a la pureza; no sólo personas justas, sino con hambre y sed de justicia” (John Ruskin, 1819 – 1900).


REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF



Total
16
Shares
16 Compartidas en:
Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.



TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR