Hablar varios idiomas protege al cerebro y frena el envejecimiento biológico: la evidencia más sólida hasta hoy

Hablar varios idiomas fortalece el cerebro, reduce el riesgo de envejecimiento acelerado y mejora funciones cognitivas esenciales como la memoria, la atención y el control ejecutivo.

Un estudio internacional publicado en Nature Aging ofrece la prueba más robusta hasta ahora de que hablar más de un idioma protege contra el envejecimiento acelerado, no solo del cerebro, sino del organismo en su conjunto. La investigación analizó datos de 86.149 personas mayores de 51 años, provenientes de 27 países europeos, y concluyó que el multilingüismo actúa como un verdadero gimnasio cognitivo y biológico, capaz de fortalecer funciones ejecutivas, memoria, atención, regulación emocional y otros sistemas que suelen deteriorarse con la edad.

Los investigadores crearon un modelo computacional basado en inteligencia artificial capaz de estimar la edad biológica de una persona a partir de 14 indicadores relacionados con su salud física, autonomía funcional, estado cognitivo y estilo de vida. Posteriormente compararon esos valores con la edad cronológica de los participantes para identificar si estaban envejeciendo más rápido o más lentamente de lo esperado.

El resultado fue contundente: cuantos más idiomas habla una persona, menor es el riesgo de envejecimiento acelerado. Las personas monolingües presentan más del doble de riesgo de mostrar indicadores de envejecimiento prematuro en comparación con quienes manejan dos o más lenguas. Ser bilingüe reduce un 23% ese riesgo; ser trilingüe, un 49%; y hablar cuatro o más idiomas ofrece una protección todavía mayor.

Por qué el multilingüismo es protector

Los científicos destacan que administrar varios idiomas requiere un esfuerzo cognitivo continuo: el cerebro debe seleccionar, inhibir y cambiar de lengua según el contexto. Este proceso activa redes cerebrales asociadas al control ejecutivo, la memoria de trabajo y la atención, áreas especialmente vulnerables al deterioro asociado a la edad.

Además, hablar varios idiomas implica un entrenamiento diario, inevitable e involuntario a lo largo de la vida. A diferencia del ejercicio físico o actividades cognitivas ocasionales, el lenguaje se utiliza de forma permanente, y esta estimulación frecuente fortalece las redes neurales que sostienen la reserva cognitiva.

Investigadores como Lucía Amoruso (Centro Vasco de Cognición, Cerebro y Lenguaje) y Hernán Hernández (Chile), coautores del estudio, subrayan que este trabajo supera las limitaciones de estudios anteriores, generalmente basados en muestras pequeñas o poblaciones particulares. Aquí, en cambio, se trabajó con muestras nacionales representativas, controlando variables socioeconómicas, migratorias, educativas, ambientales y culturales.

Por su parte, el neurocientífico Agustín Ibáñez, director del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral, destaca que los beneficios parecen extenderse más allá del cerebro: el multilingüismo podría favorecer la regulación emocional, disminuir los niveles de estrés, promover mayor interacción social y, en consecuencia, impactar positivamente en sistemas biológicos como la salud cardiovascular.

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¿Importa qué idiomas se hablen?

Una línea emergente de investigación sugiere que la distancia entre lenguas también puede influir. Hablar idiomas muy distintos podría exigir un mayor esfuerzo cognitivo, mientras que manejar lenguas cercanas podría generar un entrenamiento más constante y flexible. Resultados preliminares en España indican que, contra lo que se pensaba, el bilingüismo con lenguas más cercanas podría ofrecer mayor protección, aunque esta hipótesis aún se está estudiando.

Implicancias para la salud pública

Los autores proponen considerar el aprendizaje y uso de varios idiomas como una estrategia de salud pública, al nivel de promover la actividad física o una buena alimentación. No se trata solo de enseñar idiomas en la infancia, sino de proveer oportunidades reales de uso a lo largo de toda la vida, desde la escuela hasta la vejez.

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El hallazgo tiene consecuencias directas para las políticas educativas y sanitarias: fomentar el multilingüismo no es únicamente una herramienta cultural, sino una medida potencial para reducir el deterioro cognitivo, fortalecer la reserva cerebral y promover un envejecimiento más saludable en la población.

Redacción | Web del Maestro CMF


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