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Fernando Alberca: “Hemos alimentado a los hijos con la idea de que si la vida es cómoda es feliz. Y esto es mentira”

Fernando Alberca sostiene que la fuerza de voluntad se educa, el esfuerzo vale más que el resultado y advierte que la sobreprotección familiar limita la autonomía y la capacidad para afrontar desafíos.

El pedagogo, profesor universitario y autor Fernando Alberca, profesor del Máster en Neuropedagogía de la Universidad de Córdoba, reflexionó sobre la educación, la crianza y la importancia del esfuerzo durante una entrevista concedida al periodista Adrián Cordellat, publicada por el diario El País de España. En la conversación, el especialista analizó cómo la sociedad ha desplazado el valor del esfuerzo para priorizar los resultados inmediatos y advirtió que la formación del carácter y de la fuerza de voluntad comienza en el hogar, siendo una de las responsabilidades más importantes de madres y padres.

La cultura del resultado ha desplazado el valor del esfuerzo

Para Alberca, durante las últimas décadas la sociedad ha centrado su atención en alcanzar metas visibles antes que en disfrutar y valorar el proceso de aprendizaje. En su opinión, muchas personas ya no encuentran satisfacción en aprender o mejorar, sino únicamente en obtener certificados, reconocimientos o éxitos externos.

El especialista sostiene que esta transformación ha modificado la manera en que niños y adolescentes enfrentan los desafíos cotidianos. En lugar de descubrir la satisfacción que produce superar obstáculos mediante el trabajo constante, muchos terminan asociando el éxito únicamente con el resultado final.

«No nos han enseñado a valorar el esfuerzo, sino únicamente el resultado.»

A partir de esta visión, Alberca plantea que la educación debe recuperar el protagonismo del proceso, enseñando que cada pequeño avance fortalece habilidades que serán indispensables durante toda la vida.

La fuerza de voluntad también se aprende

Uno de los principales mensajes desarrollados por el pedagogo es que la fuerza de voluntad no depende únicamente de las capacidades innatas, sino que puede desarrollarse mediante la práctica constante y el acompañamiento familiar.

Según explica, este aprendizaje requiere oportunidades cotidianas para ejercitar la perseverancia y asumir pequeñas responsabilidades. Entre las acciones que propone destacan:

  • Reconocer el esfuerzo realizado, incluso cuando el resultado no sea el esperado.
  • Permitir que niños y adolescentes resuelvan por sí mismos tareas acordes con su edad.
  • Fomentar hábitos de constancia, organización y responsabilidad desde edades tempranas.
  • Valorar el compromiso antes que las calificaciones o los premios externos.

Desde esta perspectiva, la voluntad funciona como un músculo que necesita entrenamiento permanente, fortaleciendo la capacidad para afrontar las dificultades propias de la vida adulta.

La sobreprotección limita el desarrollo personal

Durante la entrevista, Alberca también cuestionó algunas prácticas educativas actuales que, con la intención de facilitar la vida de los hijos, terminan debilitando su autonomía.

El experto considera que muchos padres han asumido tareas que corresponden a sus hijos, resolviendo problemas, evitando frustraciones o eliminando cualquier dificultad que pudiera representar una oportunidad de aprendizaje.

«Hemos alimentado a los hijos con la idea de que si la vida es cómoda es feliz. Y esto es mentira.»

En su análisis, esta tendencia reduce las posibilidades de que niños y jóvenes desarrollen confianza en sus propias capacidades, ya que cada desafío resuelto por un adulto representa una experiencia que ellos dejan de vivir.

El esfuerzo prepara para afrontar la vida

Fernando Alberca sostiene que la felicidad no consiste en vivir sin problemas, sino en desarrollar las herramientas necesarias para enfrentarlos. Por ello, insiste en que la educación no debe perseguir únicamente la comodidad o la obtención de resultados inmediatos, sino formar personas capaces de iniciar proyectos, perseverar y concluir aquello que emprenden.

«Hay que enseñar a no preocuparse demasiado por los resultados: que inicien, persistan y acaben las cosas.»

Bajo esta visión, el esfuerzo deja de ser únicamente un medio para alcanzar objetivos y se convierte en una competencia esencial para construir resiliencia, autonomía y bienestar personal. Para el pedagogo, el mayor legado que pueden ofrecer las familias no es evitar las dificultades, sino preparar a sus hijos para enfrentarlas con confianza, constancia y voluntad.

Redacción | Web del Maestro CMF

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