¿Nunca te has planteado alguna vez…. por qué dos niños con el mismo cociente intelectual y en la misma clase, aprenden de forma diferente? ¿Por qué no aprendemos por igual? Tal vez porque el aprendizaje dependa de muchos más factores que el simple hecho de tener cierta cantidad de materia gris. Entonces… ¿de qué depende?
El aprendizaje es un proceso complejo que incluye pasar por 7 fases diferentes. Estas son las siguientes:
- Motivación. Hay quien afirma con rotundidad que un niño motivado es un niño que aprende. Incentivar la curiosidad es un pilar fundamental, sin duda, en el aprendizaje, tanto en niños como en adultos.
- Atención. Muchos niños tienen problemas de atención. Son niños que se distraen con facilidad o simplemente se aburren porque algo no les interesa.
- Fabricación del conocimiento. El niño decide que algo le interesa y realmente quiere aprenderlo. ¡Acepta el reto!
- Organización de lo aprendido. El cerebro es como una biblioteca en donde los libros deben tener un lugar. De esta forma, será más fácil encontrarlos. Hay niños que tienen más facilidad para organizar sus pensamientos y conocimientos nuevos. A otros, sin embargo, les cuesta más. Los esquemas pueden ser una excelente actividad para trabajar este punto.
- Extrapolación. ¿Merece la pena aprender esto? ¡Sí!
- Memorización. La memorización puede trabajarse desde pequeños. Existen juegos y actividades destinadas a ello. Las poesías con rima y las canciones pueden ser un buen recurso.
- Evaluación. Viene a ser el “resumen” que hace un niño de lo aprendido. En ese momento comprende la utilidad de lo que acaba de aprender.
4 tipos de niños según su aprendizaje
Cada niño es un mundo. Cada uno de nosotros pasa por cada una de estas fases de forma diferente. Muchas veces, nuestra personalidad tiene mucho que ver. Niños más positivos y con mucha motivación pueden tener problemas de atención; a otros tal vez les cueste organizar sus pensamientos. De hecho, los expertos reconocen cuatro tipos de niños según su aprendizaje:
- Activos: Son niños creativos, con iniciativa, con mucha motivación y que aprenden sin mucho esfuerzo.
- Reflexivos: Niños tranquilos que dedican mucho tiempo a pensar. Les encanta leer y cuestionarse todo.
- Teóricos: Les encanta buscar diferentes posibilidades a todo y contrastar distintas opiniones. Son muy disciplinados.
- Pragmáticos: Niños prácticos y directos. “¿Esto que aprendo sirve para algo? ¿Para qué?”

Los distintos ritmos de aprendizaje
El ritmo de aprendizaje es la velocidad o el tiempo que se toma una persona para aprender algo. Esto depende de distintos factores como la motivación, la madurez psicológica, la nutrición, el conocimiento previo, la memoria o la edad. Es por esto que cada persona tiene un ritmo de aprendizaje distinto, que además va variando con el tiempo.
Generalmente, los ritmos de aprendizaje se dividen entre aprendizaje lento, moderado y rápido.
- Ritmo de aprendizaje lento: Generalmente se cataloga así cuando los niños tardan demasiado en realizar una actividad o necesitan que se les explique varias veces cómo hacer algo para poder retenerlo.
- Ritmo de aprendizaje moderado: Es cuando el niño se encuentra en la media de su grupo, por lo que realiza las actividades en el tiempo establecido y retiene información y procedimientos.
- Ritmo de aprendizaje rápido: Es cuando un niño aprende algo luego de que se le explica una sola vez. Realiza las actividades con rapidez y retiene gran cantidad de información.
Respetar los distintos ritmos
Todos los niños son distintos, por lo que todos aprenden a ritmos diferentes, y esto debe ser respetado para que cada uno pueda obtener una experiencia enriquecedora de la educación.
El aprendizaje es en cadena. Para poder aprender más cosas, los niños primero tienen que aprender otras. Por eso es importante respetar cada ritmo, para que se vayan estableciendo bases sólidas del desarrollo que sustenten el conocimiento futuro.
Preocúpate por conocer las distintas etapas del desarrollo para saber qué cambios esperar a medida que tu hijo crece y aprende, recordando siempre que hay niños que se desarrollan antes o después de lo esperado.
Ante cualquier duda, recurre a tu pediatra o a algún especialista que pueda evaluar la situación y ayudarte.