Bernabé Tierno: Sin obediencia, sin disciplina y sin autoridad, no habrá jamás verdadera educación
¿Por qué? Porque, por la obediencia, el niño tiene la seguridad de realizar las buenas acciones que le inculcan sus padres y educadores. La disciplina enseña a formar buenos hábitos y actitudes, valores sólidos que le proporcionan confianza en sí mismo y lo convierten en un joven esforzado, responsable y dueño de sí.
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