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Marta Macho: En matemática se aprende más de los errores que probando teoremas

Marta Macho es una prestigiosa matemática vasca. Enseña en la facultad, investiga sobre Teoría Geométrica de Foliaciones y Geometría no conmutativa. Y edita Mujeres con ciencia, un blog que lleva años visibilizando el trabajo de las mujeres en la ciencia. Marta Macho es matemática, profesora de Geometría y Topología en la Universidad del País Vasco y editora del blog Mujeres con ciencia. A finales de 2016, de visita por Madrid, intervino en una jornada en la Universidad Autónoma de Madrid para hablar de la situación delas mujeres en la ciencia, en la investigación.

Hablamos con ella sobre esta realidad, después de que el último informe PISA desvelase que en ciencias la diferencia entre chicas y chicos no son sustanciales. Aunque sí lo sea en Matemáticas. Preguntada sobre qué diría a una niña para convencerla de que las matemáticas son “fáciles”, responde que “no creo que lo sean. Son bellas, emocionantes, fascinantes…”.

¿Qué es mujeresconciencia.com y por qué nace?

‘Mujeres con ciencia’ es uno de los blogs de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, cuyo ámbito de actuación es la difusión social y promoción de la cultura científica.

Nació a iniciativa del responsable de la Cátedra, Juan Ignacio Pérez, que deseaba llevar a cabo alguna iniciativa que apoyara la promoción de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el ámbito científico. La desigualdad en este campo es obvia, sobre todo a medida que se avanza en los puestos de responsabilidad, tanto en investigación como en puestos de política científica. Contactó conmigo para ver si me parecía factible; la idea me pareció estupenda y recogí con ilusión el encargo de coordinar la edición de este blog, cuyo objetivo primordial es mostrar lo que hacen y han hecho las mujeres que se han dedicado y dedican a la ciencia y a la tecnología.

El blog se inauguró el 8 de mayo de 2014, el principio fue lento. Como editora empecé con un poco de timidez; pero en estos dos años y medio de andadura hemos aprendido, observado, compartido nuestras entradas en redes sociales. Hemos crecido mucho y deprisa a base de constancia, de cariño y de no dejar de publicar nuestra entrada diaria ni en festivos ni en vacaciones.

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¿A quién os dirigís?

El blog se dirige a un público no especialista, y probablemente se haya convertido en una buena herramienta en el ámbito educativo. A través de efemérides, biografías de científicas, recomendaciones de libros sobre mujeres de ciencia o de divulgación científica escritos por mujeres, citas, exposiciones o iniciativas llevadas a cabo para dar a conocer a científicas, vídeos con conferencias impartidas por mujeres o sobre ellas, entrevistas, iniciativas artísticas, etc. intentamos hablar de ciencia y sus protagonistas mujeres, por medio de un formato dinámico, diverso y atractivo.

¿Son las mujeres peores para las ciencias?

Por supuesto que no. Lo que estamos es ‘menos motivadas’ para la ciencia. La sociedad percibe la ciencia como una disciplina masculina; la entiende en muchas ocasiones como vinculada a la ‘genialidad’, a habilidades vinculadas a los hombres. Las mujeres tenemos la etiqueta de ‘trabajadoras’, muy buenas para ser personajes secundarios, en particular en ciencia.

A los niños, desde pequeños, se les anima a participar, a atreverse, a ‘comerse el mundo’. Con las mujeres se es mucho más paternalista y, por lo tanto, se las frena sistemáticamente, dirigiéndolas a carreras ‘más adecuadas’ para ellas.

¿Por qué obtienen en evaluaciones internacionales peores resultados que sus compañeros?

Aquí de nuevo el problema es el estereotipo. Ningún evaluador o evaluadora piensa -en teoría, aunque también los hay- que las mujeres seamos peores en la actividad científica. Pero lo que sí actúa es esa parte subjetiva, la que inconsciente. Los estereotipos que se nos inculcan desde bien pequeños, esos calan, no pensamos que los tenemos adquiridos. Pero allí están, y lo están para cada una de las decisiones que tomamos.

Recordemos un famoso estudio encargado por la National Science Foudation (EEUU) en el que se enviaba un mismo currículum de una persona recién graduada a ciento veintisiete profesoras y profesores. Debían juzgar sus competencias, sus posibilidades de realizar con éxito una tesis doctoral o el sueldo que merecían, entre otras cosas. La mitad de los dossieres llevaban nombre de mujer -Jennifer- y la otra mitad de hombre -John-. Los evaluadores -tanto los hombres como las mujeres- juzgaron más duramente a Jennifer que a John…

¿Cuál es la importancia de la falta de referentes femeninos en ciencias a la hora de acercar estas disciplinas a niñas y jóvenes?

No tener referentes hace percibir la ciencia como una actividad masculina, ajena a las mujeres. ¿Cómo va a querer una niña ser ingeniera aeronáutica si las imágenes de esos profesionales son siempre masculinas? Para decantarse por una profesión es necesario sentirse parte del grupo…

Enlace relacionado: Pierre Lévy: Las capacidades en materia de lectura y comprensión, en matemáticas y en ciencia están en declive

Hay quienes defienden la posibilidad de una educación separada por sexos para mejorar los resultados de unas y otros. ¿Qué opinas?

Creo que no es bueno separar a las niñas de los niños, como creo que no es bueno separar a los que tengan habilidades diferentes -mejores o peores- del resto del grupo. Entiendo que la escuela es un aprendizaje a mucho niveles, y entre otras cosas, debe aprenderse a reflexionar y a ayudar. Los ritmos del alumnado son muy diferentes por distintos motivos. También se aprende a vivir en sociedad en el aula, a aceptar las diferencias, a entenderlas y saber reaccionar ante ellas. Sé que para el profesorado es complicado tener personas con niveles diferentes, pero lo ideal sería poder atender las necesidades de cada uno…

Algunos estudios hablan de la diferencia de trato que docentes (hombres y mujeres) dan en sus clases a niñas y niños en lo relativo a la enseñanza de matemáticas y de cómo esto influye luego en las creencias y actitudes hacia estas disciplinas.

El otro día oí comentar a una persona de enseñanza secundaria que en el aula se incentiva más a los chicos, mucho más. Creo que sucede algo parecido en la universidad.

Las matemáticas requieren de reflexión y de ideas a veces atrevidas. Se aprende mucho proponiendo maneras de afrontar ejercicios; las matemáticas no consisten en meros cálculos como mucha gente cree. Y allí, los chicos suelen funcionar mejor. Se atreven a proponer estrategias y soluciones, porque -en mi opinión- nunca se les ha limitado en este aspecto. Yo misma animo a mis estudiantes a que digan lo que se les ocurra, aunque esté mal; analizando los errores propios o ajenos se aprende más que leyendo definiciones y probando teoremas. Pero ellas se atreven muy poco a contestar. El miedo al fallo las vence. Nadie las ha animado a intentarlo. Estas actitudes van calando y se convierten en norma. Una lástima, porque hay alumnas brillantísimas que nunca participan en las discusiones del aula. Se pierde un tremendo potencial de aprendizaje -para ellas y sus compañeros-, y además ellas desperdician la satisfacción de dar una respuesta brillante y acertada.

¿Por qué es importante que haya más mujeres en la ciencia, investigando? ¿Qué nos estamos perdiendo?

Es importante, en primer lugar, para ellas. Privar a la mitad de la población de una actividad enriquecedora porque ‘no es para ellas’ es injusto.

Por otro lado, es injusto para la sociedad. Gracias a la ciencia, nuestra vida ha mejorado, vivimos más años y vivimos mejor. ¿Por qué prescindir de las mujeres con sus ideas, su creatividad, sus intereses, su manera de trabajar? Tener grupos de trabajo diversos es lo ideal para avanzar en cualquier disciplina: hombres y mujeres, personas con diferentes formaciones, edades, vivencias,… cada persona aporta su punto de vista, no hay nada mejor que los colectivos heterogéneos.

Quizás las mujeres podrían decidir cambiar algunos de los temas de investigación, quizás conseguirían que la ciencia fuera menos competitiva y más colaborativa, quizás… quizás alguna de las mujeres a las que se les ha vetado hacer ciencia habría ya descubierto la cura del cáncer…

¿Cómo influye el desigual reparto de las responsabilidades entre hombres y mujeres en el acceso de estas a según qué carreras científicas o profesionales?

La carrera investigadora requiere mucho tiempo de reflexión. El aprendizaje y el descubrimiento, no son lineales. Hay momentos en los que todo está muy claro, y otros en los que parece que no avanzas. Pero incluso durante esos momentos de aparente bloqueo, las ideas se están ordenando en la cabeza.

Las mujeres tenemos muchas más responsabilidades vinculadas a cuidados -de niñas y niños, personas enfermas o ancianas-. La multitud de tareas que abarcan las mujeres hacen que su tiempo sea -por decirlo de algún modo- de ‘peor calidad’; y en investigación eso es malo, porque hay que invertir mucho tiempo para que los conocimientos se ordenen y las ideas fluyan.

¿Hemos mejorado con el tiempo?

Sí, claro que sí. Las mujeres estamos presentes en la universidad y en muchos empleos. Y, además, se habla de ello, mucho, cada vez más. Pero no todo está conseguido. Hemos pasado a una situación ‘más sutil’, más resbaladiza, en la que la autocomplacencia puede llevarnos a asistir a un retroceso. Existen aun desigualdades, y no hay que dejar de luchar hasta conseguir terminar con ellas.

En una charla hace unas semanas en Madrid hablabais del hecho de que había más mujeres en carreras científicas técnicas, y menos en las “puras”. ¿Por qué ocurre esto?

Lo matizo un poco, no es exactamente así. Hay más mujeres en disciplinas más aplicadas -estadística frente a matemáticas, o laboratorio frente a lápiz y papel- que en disciplinas más puras. Pero precisamente en carreras técnicas -ingenierías, informática, etc.- hay muy pocas mujeres. En el caso de ciencia pura se precisa mucho tiempo, tiempo ‘de calidad’ para avanzar. Y las mujeres tienen menos tiempo. Y en el caso de las ingenierías, el estereotipo está muy presente e impide que las mujeres opten por este tipo de formación.

¿Qué acciones pueden realizarse y desde cuándo para mejorar la visión que tienen, en particular las niñas, de las ciencias? O mejor dicho, de su capacidad frente a ellas.

Creo que es necesario divulgar a varios niveles. En primer lugar entre el público en general. Mostrarles que la ciencia no es una actividad masculina -conferencias, blogs, etc.-: las familias y el entorno social de las niñas influyen de manera contundente en la elección de las profesiones. Si la sociedad entiende que una mujer está igual de dotada que un hombre para hacer ciencia, quizás se pasaría del desánimo sistemático en el caso de las chicas -‘¡Mejor haces algo más de mujeres!’- al trato estimulador en el caso de los chicos.

Y por otro lado, hay que divulgar entre las niñas. Creo que es importante que las jóvenes conozcan ejemplos de reales, cercanos, de mujeres haciendo ciencia.

¿Qué le dirías a una niña, a una joven, para convencerla de que las matemáticas son “fáciles”?

No le diría que son fáciles, porque no creo que lo sean. Lo que le diría es que son bellas, emocionantes, fascinantes… Le diría que aunque a veces cueste un poco empezar, con trabajo y ganas, se pueden entender y empezar a ‘jugar’ con ellas con soltura. Le diría que el placer del descubrimiento es sublime…

¿Podrías darme algún ejemplo de actividades de acercamiento de las ciencias, de las matemáticas para niñas de Primaria o Secundaria?

Hay muchas iniciativas relacionadas con el juego: juegos de cartas en las que aparecen científicas y deben agruparse en laboratorios, juegos en los que se dice un trabajo y se piensa en quién lo ha realizado -con listados de hombres y mujeres-, juegos que consisten en relacionar inventos con sus inventores o inventoras, etc. Se pueden también organizar concursos ‘Mi científica favorita’, paneles, etc. Estas iniciativas ayudan a conocer a mujeres de ciencia, sus logros y vincularlas con variadas disciplinas científicas.

Hay varias iniciativas en las que científicas se acercan a la escuela a hablar en primera persona –por supuesto, de manera divulgativa– en qué consiste su trabajo. Estas actividades contribuyen a que las niñas –y los niños, ¿por qué no? ellos también necesitan referentes femeninos– ven a través de estas profesionales la pasión por la actividad científica, el placer que produce el quehacer científico, y que la ciencia es ‘cosa de mujeres’…

Este contenido ha sido publicado originalmente por El diario de la Educación en la siguiente direccióneldiariodelaeducacion.com



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