LA EDUCACIÓN DEL SIGLO VEINTIUNO ES LA EDUCACIÓN QUE SE OCUPA DEL SER, NO DEL SABER

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Licenciada en pedagogía y psicopedagogía Mar Romera (1967), nació en Heidenheim (Alemania), especialista en Inteligencia Emocional y comparte foros, charlas y seminarios sobre la escuela, la infancia y la didáctica activa. Tiene experiencia en todas las etapas del sistema educativo, desde educación infantil, primaria, educación especial, secundaria y superior. Es autora y coordinadora del modelo pedagógico “Educar con tres Cs: capacidades, competencias y corazón”. Colaboradora en formación permanente del profesorado y en diferentes consejerías de educación. Ha escrito más de 15 libros especializados en Educación Infantil.

Mar considera que “en el momento de la mayor comunicación mundial, vivimos la mayor incomunicación en casa, en los grupos de iguales… Necesitamos tiempo para pasear, para observar la naturaleza, tiempo para llorar y estas lágrimas tienen que ser en familia. Mis hijos tienen que ver que no soy insensible porque tengo prisa”. MAR ROMERA, UNA “HACKER” DE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL CONTRA LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD POR ENCIMA DE TODO.

La profesora Romera considera “que las personas solo tienen que encontrar su elemento, como dice Sir Ken Robinson”. Y empieza su diálogo con padres de familia, estudiantes y maestros revelando que cuando tenía cinco años, “hubo alguien, algún inteligente, que me diagnosticó como sobredotada. En aquel momento yo no cursé primero de EGB, porque directamente me colocaron en segundo. La razón de por qué era sobredotada es porque sabía dividir con decimales. Una gran razón, cómo no, porque con esto en la vida se te arregla casi todo. Pero pasó el tiempo, pasó el tiempo y ya estaba en séptimo de EGB, tenía doce años, y en aquel momento, otro inteligente llamó a mi padre para decirle que era deficiente. La pregunta es: ¿qué pasó en este tiempo de escuela para pasar de sobredotada a deficiente? Me obligaron a repetir curso y aconsejaron que nunca estudiara en la universidad, porque no tenía posibilidades de hacerlo”. Ella cree que pensar en utopía cuando hablamos de educación es una opción, y hoy se siente ‘suertuda’, porque ocasiones como el que organizó el Proyecto APRENDEMOS JUNTOS, le permiten compartir un futuro esperanzador. “Las personas son importantes, los momentos son importantes y las situaciones son importantes”.

HAY QUE AYUDAR A LOS JÓVENES A MEJORAR SU AUTOCONCEPTO

(MOMENTO DESTACADO 4´32”)

Algunas partes (tomadas libremente por WMCMF) del diálogo publicado por el BBVA y El País (España), consideramos útiles para nuestra formación permanente, y sobre todo porque propone a maestros y maestras proyectos innovadores que buscan despertar las ganas de aprender y de mejorar la práctica docente. He aquí algunas segmentos que pretenden invitarlos a visualizar los videos y/o leer la transcripción completa:

… he notado es que a lo largo de los años se va formando como una barrera entre profesor y alumno, y luego también que los adultos en general quieren que aprendamos mucho, pero mi pregunta sería qué pueden aprender ellos de nosotros.

“[…] el profesorado también es persona. Luego también viene la dificultad de esta sociedad tan loca, tan loca que tenemos, que pensamos que cuanto más contenido os demos, mucho mejor os preparamos. Y, sin embargo, os vamos a preparar muchísimo mejor cuantas más estrategias para el fracaso os podamos dar. De ahora en adelante, cuando tengas enfrente a un profesor, no le enseñes lo que sabes, enamóralo con quien eres.

¿qué necesitamos los maestros para trabajar de una manera eficaz la inteligencia emocional, no sé si a través de una formación o de qué manera, para dárselo a los niños?

“[…] nuestros niños, nuestra infancia, nuestra adolescencia, tienen que vivir la alegría, el miedo, el enfado, la tristeza, vivir todas las emociones. Y esto no se enseña con palabras. Esto se enseña de corazón a corazón. Y para enseñar de corazón a corazón, no se aprende por apuntes. Estamos en el siglo veintiuno, y la educación del siglo veintiuno de la que nos ha hablado Gerver, o de la que tantos otros podemos discutir, no puede ser la educación del saber, tiene que ser la educación del ser. […] estamos en un siglo complicado, y la verdadera relación debe ser de corazón a corazón, entendiendo que, en esta relación, que es entre un tú y un yo, tú vas a ser mi alumnado, yo soy la profe, esto es una relación, y es necesario que uno de los dos esté bien, preferiblemente el ‘profe’”.

… te encuentras alumnos que no siempre están felices, no siempre vienen contentos al cole, y a veces sufren situaciones como puede ser la desaparición de un ser querido. Entonces yo te quería preguntar cómo… Cuando nos juntamos intentamos tratarlo de la mejor manera posible, pero no sabemos si acertamos o no. ¿Es bueno que se trate en el aula?

“A ver… Yo querría aquí diferenciar dos cosas. Una, el maestro o la maestra no son terapeutas. Cuando hay un problema, cuando hay una dificultad real, un trauma, necesitamos tirar del terapeuta. No somos terapeutas como docentes, pero sí somos educadores, y cuando hablamos de educar, hablamos del desarrollo integral de la persona, y hablar del desarrollo integral de la persona no supone exclusivamente aprender a sumar, leer, derivadas o integrales, no supone esto. […] no podemos evitarle las caídas, porque lo que necesitamos es someterlo a la caída, para hacerlo fuerte levantándose. No levantarlo nosotros. […]”.

¿Por qué los adultos no somos capaces de identificar o poner nombre a esas emociones no tan agradables?

NOTA: pelín es una locución adverbial usada en España, que indica que la acción denotada por el verbo se produce en una intensidad o grado muy bajo o durante un tiempo muy breve.

“[…] trabajar con las emociones implica, primero y fundamentalmente, trabajar el autoconcepto. Trabajar el autoconcepto no implica trabajar la autoestima. Estoy pelín harta de la autoestima. Estoy pelín harta del “Tú puedes”. Estoy pelín harta de pensar que me puedo comer un tipo de yogur y mejorar mi autoestima. […] Educar las emociones es conocernos sin enjuiciar al otro. […] Entiendo que uno de los principales problemas de nuestra adolescencia hoy, a la que está a punto de llegar la infancia, son precisamente la falta de autoconcepto, fíjense que no es la autoestima, y su manejo de redes sociales”.

¿Qué diferencias en el plano emocional, en la formación emocional, en la educación de las emociones, encuentras más llamativas entre nuestra generación y la de ellas, la de ahora, la de los niños de ahora?

“[…] Yo, como madre, necesito la escuela para aprender a vivir, no para aprender a leer, y la escuela se empeña, y unos iluminados que redactan los renglones torcidos de una cosa que se llama así como “currículum” o algo así… Esos iluminados se empeñan en que lean, y en ese empeñarse en que lean, me meten más letras, me meten… “más contenidos”, pero no les damos el permiso de equivocarse, no les damos el permiso de vivir, no les damos el permiso de fracasar, los obligamos al éxito, los obligamos al aplauso fácil, los obligamos a ser papel cuché, que a poco que sopla una brizna de viento, se nos vienen abajo. Permíteles que vivan para que se equivoquen”.

LAS EMOCIONES NO SE APRENDEN CON APUNTES

(VIDEO COMPLETO 1h 03´35”)

¿Tan malo es todo lo tradicional? ¿Podemos rescatar algo de todo esto desde donde nosotros hemos aprendido?

“[…] … en la educación tradicional, hay maestros y maestras maravillosos, impresionantes, increíbles, que me los quedo y que me los llevo. Y no pasa nada. Y en la educación innovadora y alternativa, hay patatas fritas que deberían estar haciendo otra cosa. La educación del siglo veintiuno es la educación que se ocupa del ser, no del saber. […] Y a quien no le guste ser maestro, y a quien no ame la infancia, y a quien no entienda que esto es mucho más que una profesión, por favor, que lo deje. Por favor, que lo deje. Da igual la metodología”.

Me gustaría saber cómo podríamos hacer para mejorar este aspecto y para involucrar a esos chicos y chicas, que sean los verdaderos protagonistas de la convivencia en los coles, para que esto pueda salir también fuera.

“[…] A los niños hay que mirar para admirar, escuchar, tocar, desde la perspectiva inteligente, que podemos conectar corazón con corazón. Hay que intuir, porque ni ellos ni ellas saben realmente qué piensan y qué sienten, claro que sí, y hay que saborear cada minuto de su existencia como si fuera el último, porque educar a un niño no es llevarte el valor propedéutico para mañana, es aprender de él hoy y disfrutarlo con él hoy. […] … porque fíjense que esa disciplina se va a generar por autoridad y respeto, por presencia real del adulto, y el adulto se convierte en referente cuando es digno de ser referente”.

¿Cuáles serían los requisitos en tu opinión para que un profesor sea un buen profesor?

“[…] ¿Cuál sería, para mí, la habilidad básica de un profe? Escuchar. Saber escuchar, y escuchar sin emitir juicio de valor. Escuchar sin tener la respuesta, porque si escucho con respuesta, ya tengo un juicio. […] Evidentemente, para mí, un profe de verdad debería tener los sentidos muy puestos en su sitio. Mirar con ojos de niño, y mirar con ojos de niño significa mirar a la altura de un niño, no desde arriba. […] Necesitamos profesorado capaz de reír y que haga reír. Y, por supuesto, un séptimo sentido que sería mucho sentido común. […] Porque si escucha, sabrá trabajar en equipo. Porque si escucha, respetará a las familias. Porque si escucha, respetará al alumnado. […].

Quería pedirte que nos hablaras un poco de la trascendencia.

“[…] Y no puede haber educación si no hay trascendencia, porque a los chicos les sucede que no pueden imaginar que sus actos tengan una repercusión mañana. Es por eso que los valores no cuajan. […] Y estos chicos, educados en comida rápida, educados en envases rápidos, educados en todo rápido, todo muy rápido… no hay trascendencia. […] La educación es trascendencia, es magnánima, es lo que nos diferencia y nos ayuda a poder tomar decisiones, y la trascendencia hay que meterla dentro de la escuela, y entonces vienen los valores, pero no puede haber valores sin trascendencia. Y tampoco tiene por qué estar la inteligencia trascendental, la inteligencia espiritual, no tiene por qué estar unida a religión. Si tú quieres sí, esta es tu opción, pero no es de obligado cumplimiento el practicar una religión para trabajar la espiritualidad y la trascendentalidad del ser humano, y sin trascendentalidad esto no llega a ningún sitio. […]… os pido que trabajemos en equipo, que vayamos juntos y que juntos lancemos flechas a la luna, porque vamos a cambiar el mundo”.

La transcripción completa de este encuentro lo puede Usted leer aquí: LAS EMOCIONES NO SE APRENDEN CON APUNTES.

Esta publicación corresponde a SERIE DE VIDEOS: APRENDAMOS JUNTOS, PARA SUMAR POR LA EDUCACIÓN

“… la calidad de mi vida depende de la calidad de mis pensamientos, no de mis circunstancias. Y mis pensamientos dependen de la plataforma emocional en la que los emito”.


REDACCIÓN WEB DEL MAESTRO CMF



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